MUERTE MENOR

La muerte de una niña de 12 años como consecuencia de un coma etílico tras ingerir alcohol en un botellón de Halloween causa estupor. Tanto por el fatal desenlace, como por la edad de la víctima. Sorprende, máxime teniendo en cuenta que ahora se ha sabido que la Policía ya había trasladado a la niña a su casa en estado ebrio en dos ocasiones anteriores.

Al respecto, no cabe menos que plantearse una serie de preguntas. Por un lado, si los padres de la niña no ejercieron el debido control sobre su hija. Por otro, el fracaso del sistema, ya que la venta de alcohol está prohibida a menores de 16 años. Y sin embargo, según revela la Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España, casi el 80 % de los chicos y chicas españoles de entre 14 y 18 años ha probado el alcohol y la edad media de inicio en el consumo se sitúa en los 13,9 años. La ley seca demostró el fracaso de los métodos puramente represivos para atajar el alcoholismo.

La educación es fundamental, pero por mucho que en los centros educativos se realicen charlas acerca de los peligros del consumo excesivo, de poco sirven si cuando se traspasan las puertas del colegio, la imagen que recibe el chaval es que hay una tolerancia y permisividad hacia el consumo de alcohol. Tampoco lo hace la práctica extendida del botellón, que implica consumos de grandes cantidades de alcohol. De todos son conocidos los efectos negativos en la salud y el desarrollo infantil del consumo de alcohol. Pero en la adolescencia, la escasa percepción del riesgo y el deseo de ser aceptado en el grupo de iguales lleva a muchos a los excesos. Una copa de vino después de comer para un adulto quizás sea incluso saludable, pero ocho chupitos de tequila para un menor de edad, no lo son. Ojalá esto sirva para despertar conciencias y para que nunca se vuelva a repetir.

Sobre Mari Carmen Tomás

Mari Carmen Tomás, periodista coordinadora de local sociedad.