ACCIDENTES DE TRÁFICO

La carretera de la muerte N-340 se ha cobrado este fin de semana la vida de otra persona. Esta vez, en las cuestas de Orpesa, conocido punto negro de dicho vial. A tenor de los datos estadísticos, el desvío de camiones de la nacional en el tramo de Nules a Orpesa tuvo inicialmente un efecto beneficioso pues redujo la siniestralidad pero en el último año los accidentes en dicho tramo han vuelto a producirse, lo que da que pensar que dicho efecto ha comenzado a evaporarse y tampoco parece que las medidas adicionales, como aumento de la señalización ha servido para atajar esta lacra. Por otro lado el aumento de la siniestralidad mortal ha sido común a toda la red viaria provincial. Las causas pueden ser múltiples: desde la simple casualidad estadística, al incremento del tráfico propiciado por la leve recuperación económica, la insuficiente red de infraestructuras, etc. Es cierto que esta zona tiene unas indudables carencias. Una CV-10 incompleta que impide convertirse en una alternativa de doble carril entre la Comunitat y Cataluña ya que se termina en el aeropuerto y luego hay que volver a morir en la N-340 por una carretera CV-13 con desnivel e insuficiente para el tráfico que soporta a lo que hay que sumar ahora el colapso por las obras, la AP-7, de pago; y la N-340 que es la única que permite unir todo el corredor mediterráneo de Norte a Sur, gratis, pero con un solo carril por sentido y que encima aglutina tráfico pesado y de largo recorrido con tráfico de corta duración. Pero no hay que culpar de todo a las carreteras. Y es que en los últimos tiempos las barbaridades que veo en la carretera son para temblar. Gente subiendo las cuestas de Orpesa mientras va conversando por el WhatsApp; personas que hacen giros imposibles en zonas sin visibilidad; incorporaciones sin acelerar obligando a los vehículos de detrás a frenar en seco; individuos que hacen adelantamientos suicidas poniendo en riesgo la vida de los demás. La primera medida para reducir la siniestralidad debe empezar por uno mismo. Y no por miedo a una multa, sino por algo de valor incalculable: nuestras vidas

Sobre Mari Carmen Tomás

Mari Carmen Tomás, periodista coordinadora de local sociedad.