ESCULTURA DE RIPOLLÉS

Muy respetable la opinión del artista Juan Ripollés sobre  que la escultura caída se quede tal y como está, argumentando que es la conclusión de su obra. Y el argumentario está muy bien trabado. Sin embargo, no se puede aceptar que una obra con un coste de 180.000 euros haya tenido una corta vida. Habría que investigar por qué cayó y tomar medidas para que un hecho de este tipo no vuelva a repetirse. No olvidemos que vendavales de este tipo se producen todos los años y hay más esculturas de grandes dimensiones en nuestra provincia e incluso monumentos festeros como las fallas que tienen una existencia efímera pero también habría que velar por su seguridad. Afortunadamente, en esta ocasión no se produjo ninguna tragedia, pero podría haber sucedido. Otra cuestión es la reparación de la escultura. En momentos como los actuales, en los que se están pidiendo a los ciudadanos grandes sacrificios, no sería comprensible gastar ingentes cantidades de dinero en reparar una escultura. Otra cosa es que lo cubriera el seguro. También podría decidirse que se quedara tal y como está… a la espera de que mejoren las circunstancias económicas. Las esculturas –e infraestructuras– monumentales, propias de una época de abundancia, quizás deberían dejar paso a monumentos e infraestructuras con un menor coste de mantenimiento. Y es que pocas veces cuando se concibe un parque, un museo u otras obras, nos paramos a pensar en los costes que supondrá mantenerla. Por otro lado, es un poco triste el tratamiento que ha tenido la noticia. En Madrid ha sucedido un accidente con la cúpula de la plaza de toros y no he escuchado ningún comentario jocoso como los que he escuchado en Castellón. ¿Cuándo nos quitaremos el sambenito? Parece que haya algunos a quienes les alegre que nos pasen cosas negativas…

Sobre Mari Carmen Tomás

Mari Carmen Tomás, periodista coordinadora de local sociedad.