El director opina Archivo

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Fabra no deja indiferencias

Querido lector:

Sobre Carlos Fabra se ha dicho casi todo ya. Ayer entró en prisión para cumplir la condena de cuatro años por fraude fiscal y tras el conocimiento de la anunciada noticia sucedió lo que aún faltaba por introducir en las crónicas que comenzaron allá por el 2003, hace 11 años: las reacciones a la evidencia.

Unas reacciones de todo tipo y en todo el ámbito nacional, aunque las más interesantes, por supuesto, son las que han tenido y tienen lugar en Castellón, la provincia donde todo el mundo conoce y ha conocido al expresidente de la Diputación y expresidente del PP provincial durante más de veinte años. Y por supuesto no solo las políticas, sino las de la gente de la calle, ciudadanos de todo tipo y condición, de los que Fabra tanto repitió conocer para fundamentar sus triunfos electorales a lo largo de dos décadas con entornos y coyunturas favorables y desfavorables a su opción política.

Y la verdad es que por lo que he podido comprobar hay de todo. Desde el extremo de los que lo defienden a capa y espada con los argumentos de su inocencia y de que todo ha sido una persecución al político que más ha hecho por Castellón en toda su historia, hasta el extremo contrario de los que salieron a la calle a celebrar brindando con cava su entrada en la cárcel con sus acusaciones de corrupto y cacique y para los que cuya condena es insuficiente. Y entre ambos, toda clase de opiniones y matices tendentes hacia uno u otro polo.

Y todo el elenco de pareceres con dos claves transversales, propias de la figura de Fabra y de la historia reciente que representa. La primera, la común característica de que su condena y su entrada en prisión no deja a nadie indiferente. Y la segunda, la incomodidad manifiesta a la hora de expresar cada opinión en esa gran mayoría que no se encuentra plenamente en uno ni en otro de los extremos mencionados.

Entre los políticos, sin embargo, la cosa no tiene grises… ni blancos. Todos negros por convencimiento (todos los partidos de la oposición al PP y muchos de los propios) o por conveniencia. Y entre estos, otrora suyos, un mantra de lo política e hipócritamente correcto.

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Incógnitas y retos del PPC

Querido lector:

Si ayer les hablaba de las claves de la incógnita del PSPV de Castellón cara a un futuro próximo electoral por partir en la carrera con un retraso mayúsculo debido a su pendiente unión interna y a sus malas expectativas electorales, por ahora, ante el difuso pero pujante Podemos, que apunta con su cambio socialdemócrata tacticista directamente a la línea de flotación socialista una vez ha succionado a EU, hoy les invito a reflexionar sobre claves populares.

Sus ventajas: el PP provincial parte como fuerza mayoritaria que gobierna en la gran mayoría de municipios y en la Diputación y a diferencia del PSPV inicia la carrera con unidad y disciplina interna, bajo la dirección política de un Moliner que ha evolucionado al PP combinando continuidad y renovación hacia una nueva generación de perfiles eficientes y preparados frente al antiguo régimen personalista y clientelar de Carlos Fabra.

Sus desventajas: la losa de la desafección política de la ciudadanía por la crisis y los casos de corrupción escenificada en los resultados de las europeas donde el PP sufrió el castigo de una abstención desencantada. Al mismo tiempo que la imagen de división interna en la Comunitat, especialmente en Valencia y Alicante, a raíz de la política de limpieza de Alberto Fabra que ha soliviantado a la vieja guardia campista que ha utilizado sus hilos en Madrid y sus terminales mediáticas en el Cap i Casal para socavarlo.

Partiendo de esta base, el PP de Castellón con la finalidad de recuperar el voto huido, utilizará lógicamente la estrategia de la prescripción municipalista, a través de la amplia plataforma de alcaldes y ediles a los que la ciudadanía apoye en su gestión, en función de las encuestas que ahora mismo realiza, renovando a los que no cumplen ese objetivo y planteando unos programas con el sustrato de la defensa y orgullo de los valores de provincia, de estabilidad política y de eficacia en la gestión, huyendo de las losas del PP de Madrid y de Valencia y aprovechando la transversalidad de Podemos que está modificando todo el espectro de la izquierda.

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La incógnita socialista

Querido lector:

La agrupación local del PSPV somete hoy a valoración la gestión realizada por la actual ejecutiva que lidera Daniel Gozalbo con dos elementos claves que provocaron un auténtico cisma en el socialismo castellonense: el caso Calles y las primarias para la candidatura a la alcaldía. Dos cuestiones en las que Gozalbo mostró una parcialidad impropia del que se tiene que mantener al margen por su cargo, máxime cuando fue designado precisamente con el encargo expreso de solventar las divisiones internas que habían socavado la agrupación.

Su impulsor para esa función, el secretario provincial Francesc Colomer, siempre defendió su rescate para la política por su trayectoria de exalcalde y por su faceta de hombre bueno, según su propia definición. Pero la operación, con la primera dificultad, se demostró baldía y contraproducente. Y con la segunda piedra, fue ya totalmente inútil. Gozalbo desde su posición defendió a capa y espada a Calles, se enfrentó radicalmente al grupo municipal y concatenadamente montó posteriormente sin ambages una candidatura contraria a Marco recogiendo todos los reductos de la vieja guardia y los restos de las dispares familias hasta escenificar una división no vista desde hacía mucho.

En esta lid perdió su candidato, muy bien elegido y con un futuro prometedor, por los pelos. Tanto que la mochila que le querrá imponer a Amparo Marco en la futura lista municipal será muy pesada. Moral y estratégicamente lo podría hacer. Y el primer paso es hoy. Si lo pasa, si la asamblea de militantes aprueba su gestión, para lo cual Gozalbo intentará concitar consensos y pactos en un ambiente mucho más calmado y sin ganas de enfrentamientos tras la batalla, puede tener el camino libre para intentar condicionar la lista que la ganadora de las primarias proponga. Todo dependerá de si Marco se fía. Y parece ser que sí, que su victoria ajustadísima en primarias así se lo dicta para evitar otra guerra a la agrupación. Gozalbo, entonces y como ya dije, habrá consolidado la victoria que obtuvo tras perder las primarias.

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El TRAM viene para quedarse

Querido lector:

Aunque los ciudadanos de Castellón ya conocen sobradamente el TRAM por la línea en marcha entre El Corte Inglés y la UJI, en pocos días lo podrán visibilizar entre el distrito marítimo, tradicionalmente despegado del casco urbano por la separación entre ambos núcleos, y el centro de Castellón hasta la universidad. Todo un eje de ciudad que al mismo tiempo poseerá la novedad de su paso por el pequeño centro histórico, que ha experimentado una progresiva y lenta (no exenta de molestias y protestas de comerciantes afectados) pero necesaria y profunda remodelación subterránea y en superficie con el saneamiento y la peatonalización de un número importante de calles.

A partir de ahora, vecinos y visitantes deberán habituarse a la extensión del nuevo transporte urbano, el más ecológico de los existentes, que van a hacer de Castellón una ciudad pionera, por delante de una veintena de ciudades europeas que están acometiendo el mismo sistema por ser más flexible, menos contaminante y agresivo y más barato que los habitualmente usados.

La puesta en marcha del TRAM híbrido (combustible y electricidad) por vía reservada no estará exenta de alguna polémica, seguramente más política que ciudadana. No obstante, la habituación de su utilización, el nuevo concepto de centro urbano peatonalizado que impone y la adaptación de la circulación particular a la colectiva, regirán sus parámetros en el futuro próximo.

El TRAM, con sus retrasos y sus complicaciones urbanas por la sinuosidad y dimensión de Castellón, ha venido para quedarse. Y las perspectivas de los millones de usuarios por año calculadas ahora, progresivamente irán quedándose cortas porque el futuro de los centros de las ciudades es del transporte colectivo y del peatón, al igual que los trayectos periferia/centro/periferia. Un hábito poco extendido entre la ciudadanía de Castellón por la dependencia del coche particular y la escasa utilización de la bici, pero que se acabará imponiendo, como ya lo ha hecho en las ciudades europeas, que buscan espacios urbanos dedicados al peatón, sin humos y sin contaminación.

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Siempre renqueantes

Querido lector:

Los empresarios de la Comunitat Valenciana, a través de sus organizaciones y lobis, han vuelto a dar la voz de alarma sobre los retrasos en los plazos de ejecución del corredor mediterráneo, el proyecto de infraestructuras de comunicación más importante para la economía valenciana, no porque suponga un valor añadido, sino porque es una obra de mínimos, es decir, porque es imprescindible para que la economía regional pueda mantener un mínimo de competitividad.

La llamada de atención de estas organizaciones empresariales, como la empleada ayer por AVE, que agrupa a los grandes empresarios, es de puro marcaje de una promesa realizada por el Gobierno a principios de legislatura que corre el riesgo de retrasarse tal y como puede comprobarse con una simple observación de campo. Como bien ha dicho la consellera Isabel Bonig, están licitados 17 tramos más o menos en tiempo y forma, pero la cruda realidad es que una parte de ellos, a pesar de la licitación, están parados y en los otros, los que ya se están ejecutando, el ritmo es muy lento. Lo que hace sospechar, junto a la promesa incumplida de la visita de la ministra de Fomento Ana Pastor a la Comunitat precisamente para dar cuenta de la marcha del proyecto, que el plazo del 2015 no se va a cumplir ni por asomo.

Pero el problema, desde mi punto de vista, es bastante más grave que un retraso de seis meses, que en una obra de esta envergadura no deja de ser anecdótico. El verdadero problema reside en las prioridades. En la preferencia del Gobierno por potenciar unos corredores sobre otros. Y en este caso, a la ministra Pastor se le ve el plumero con el corredor central a pesar de que la Unión Europea fijó como primera prioridad el corredor mediterráneo.

Y como saben esta cuestión no es de rayas en un mapa. Ni de votos. Es una cuestión de Estado. Es una cuestión de inversiones muy cuantiosas que pueden determinar la supervivencia de una economía regional potente como la valenciana, con puertos, industria, agricultura y turismo… o su absoluto ostracismo.

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Miedo escénico de Compromís

Querido lector:

El lío que se ha montado en Compromís tras más de un año intentando concitar un reglamento de primarias para la elección de sus candidatos es monumental. No se lo puedo resumir porque necesitaría medio periódico para ello, pero al final de la movida podemos extraer al menos algunas conclusiones importantes para comprender el devenir futuro de esta coalición, formada en más de un 80% por el Bloc y en un 20% por Iniciativa del Poble Valencià y Els Verds – Esquerra Ecologista del País Valencià y los afiliados a la coalición una vez formada y que pertenecen a Compromís pero no a ninguno de sus integrantes.

La primera de ellas es que finalmente ha primado el miedo escénico ante las encuestas y como consecuencia el interés electoral sobre cualquier otro parámetro, incluso el de pasarse por el forro la democratizacion interna tan preconizada como son unas elecciones primarias. Así, la candidata a la presidencia de la Generalitat será Mònica Oltra, de Iniciativa, la líder más mediática y la más cercana a Podemos (de ahí lo del miedo). Y eso en un sistema de primarias sin elecciones (el que lo entienda que me lo diga), no fuera a quedar en mal lugar Enric Morera, secretario general del Bloc.

La segunda conclusión, que a buen seguro determinará el futuro de la coalición, es que el Bloc a pesar de ser la fuerza mayoritaria ha resultado ser el gran perdedor. Morera ha perdido el pulso personal con Oltra, pero además ha sido el que ha llevado al sin sentido más profundo a Compromís de Castellón ciudad, provocando un distanciamiento absoluto con el cabeza visible de la coalición en la capital de la Plana, Enric Nomdedéu, al imponerle los números 3 y 4 de su lista municipal sin opción a decidir y con la obligación de tragar, cuando aquí Iniciativa prácticamente no existe (ya veremos qué dice la militancia).

Y en tercer lugar, la imagen dada de división, de criterios estalinistas, de falsa democracia con primarias aleatorias o de electoralismo interesado, le puede pasar factura, bien restándole fiabilidad como socio o bien minándole respaldo electoral.

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Una izquierda desconcertada

Querido lector:

Me proponía sugerirles hoy una reflexión que no fuera de carácter político, pero a pesar de que les presupongo un hartazgo de información de los paños menores de los partidos políticos, no puedo contener mi afición a interpretar algunas claves que voy descubriendo respecto a la evolución pública de los mismos, sobre todo, en lo que se refiere a su repercusión en Castellón.

Una de esas claves, quizá hoy por hoy la más importante, es el desconcierto existente en todas las fuerzas de la izquierda debido a la potencia que demuestra a cada encuesta que es publicada el nuevo partido Podemos, una amalgama situada entre el populismo de izquierdas, el descontento social y el interesado que se apunta a ver lo que toca, que está provocando el desconcierto más absoluto en Esquerra Unida, Compromís y el PSPV.

Es tanta la importancia que se le está otorgando, fundada o infundadamente, entre estas formaciones que ha llegado a un punto tal que está condicionando absolutamente sus programas, su agenda diaria, e incluso su funcionamiento interno.

Al margen de la vorágine mediática y política a nivel nacional, en Castellón tenemos a un partido consolidado como es Esquerra Unida prácticamente engullido por Podemos, hasta el punto de tener que estar maniobrando a la desesperada por dominar plataformas como Guanyem en la capital de la Plana, para poder subsistir y no desaparecer del mapa.

O coaliciones como Compromís, inmersa en una crisis absoluta de desconcierto interno, incapaz de elaborar conjuntamente entre sus fuerzas integrantes un protocolo de elección de candidatos en forma de primarias. Una crisis en gran parte provocada por la presión de esta nueva radiografía política que, si no existiera, les hubiera simplificado mucho las cosas.

Y por último, un PSPV cada vez más mermado en expectativa electoral ante un empuje populista que ya les está minando votos en todas las encuestas y cuyos propios dirigentes reconocen en privado que no saben qué hacer.

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La reflexión de Casimiro

Querido lector:

Suscribo absolutamente, como creo que lo hará todo el mundo, el análisis, la crítica y las recomendaciones que el obispo de la diócesis de Segorbe Castellón expone hoy en su artículo dominical y que ayer ya se dio a conocer y cobró notoriedad pública precisamente por no ser habitual que el prelado castellonense arriesgue demasiado su pluma en relación a cuestiones muy comprometidas por lo políticamente incorrecto que pueda resultar.

El obispo Casimiro López Llorente aborda una crítica dura contra la corrupción. Eso sí, sin mencionarla expresamente y cuando ya se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y forma parte del ideario común de la ciudadanía a causa de los numerosísimos casos conocidos desde hace seis o siete años a esta parte. Un poco tarde, quizá, para lo que la misma iglesia predica que se espera de ella: ser la vanguardia en el abordaje de los problemas de la sociedad a la que sirve. Pero, si bien tardía en el tiempo, sí que debe ser bienvenida por lo certera y acertada en su fondo y forma, especialmente cuando incide en un aspecto de la crisis económica que no se señala con habitualidad.

Viene a decir el obispo que la crisis económica es consecuencia de la falta de valores y del individualismo, del lucro fácil, del enriquecimiento a cualquier precio, de la especulación y la mentira. Es decir, destaca el aspecto humano, ético e individual de la crisis, un discurso poco habitual en las explicaciones económicas, como subyacente y causa de la quiebra de valores y de principios morales que ha llevado a la crisis económica.

Y en consecuencia pide un rearme moral de los individuos y de las instituciones. Y sobre todo exige a los responsables públicos ejemplaridad y transparencia porque de lo contrario produce desánimo y hastío en la sociedad. Un mensaje, como decía al principio, que todo el mundo suscribiría y que también lo haría si el obispo lo dedicara a la propia institución con la valentía con que la aborda el Papa en relación a los escándalos (Granada), que la minan si no se acometen.

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El rechazo del indulto a Fabra

Querido lector:

Ya lo había adelantado sin pronunciarse taxativamente primero la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saéz de Santamaría, y después el propio ministro de Justicia, Rafael Catalá, en varias intervenciones previas a la decisión tomada ayer por el Consejo de Ministros sobre la decisión de denegar el indulto solicitado por Carlos Fabra, tras su condena de cuatro años de prisión por delitos fiscales. Es más. El ministro no podría visitar Castellón como tiene previsto en próximas fechas con la losa de la decisión pendiente.

Y era previsible además a raíz del precedente de todas las denegaciones de indulto a cuantos cargos políticos condenados a prisión lo habían solicitado. El mismo expresidente de la Diputación y expresidente del PP provincial lo ha advertido con su frase lapidaria al conocer la noticia: “Me lo esperaba”.

Es más. Y sobre todo, el clima político, mediático y social en relación a la corrupción generado a causa de los múltiples, continuados y corrosivos casos de corrupción que con especial incidencia han ido salpicando la actualidad en los últimos meses, bien por casos nuevos, bien y especialmente por los casos que se arrastran desde hace varios años y que la lentitud de la justicia mantiene de actualidad constante, hubieran hecho inaceptable una decisión contraria a la adoptada. El caso de la polémica con Jaume Matas puede servir de ejemplo ilustrativo.

Ahora el foco de atención sobre la ejecución de la sentencia vuelve a la competencia directa de la Audiencia provincial, que una vez comunicada la resolución denegatoria de indulto del Gobierno, debe determinar orden ejecutiva de su cumplimiento. El posible recurso de Fabra ante el Constitucional no exime de ella, por lo que la presión para que sea inmediata ya la deben sentir sobre sus cabezas los magistrados, que eso sí, tienen la potestad para determinar plazos, circunstancias para la elección de prisión por parte del afectado, etc. Eso, si la defensa no plantea aún alguna otra estrategia legal a fin de retrasar o modificar la ejecutoria judicial, que todo es posible…

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La receta de los empresarios

Querido lector:

Los principales empresarios de la provincia de Castellón lo tienen claro. Desde su experiencia anterior a la crisis y durante la misma, que van superando con esfuerzo ímprobo, nos dan su receta para superarla. No esperar nada de nadie, especialmente del sector público y apostar por la potencialidad propia de Castellón, de sus recursos naturales, de su experiencia de décadas que ha llevado a sectores económicos provinciales a ser líderes mundiales y nacionales, de la capacidad de emprender y de la tradición consolidada de explorar los mercados internacionales.

O lo que es lo mismo, apostar por lo que sabemos hacer bien y desarrollarlo más: en la cerámica, en la evolución de la agricultura hacia una verdadera industria agroalimentaria, en la explotación de los recursos propios de clima, mar y montaña para consolidar la industria turística, y en la industria petroquímica y energética. Todos ellos sectores productivos, no especulativos, donde Castellón puede aportar el valor añadido imprescindible para ser competitivos.

Así lo pusieron claramente de manifiesto en la V Jornada anual que PortCastelló y Mediterráneo organizamos ante un aforo integrado por más de 200 empresarios de las principales empresas castellonenses y que contó con la presencia de dos pesos pesados de la economía nacional como Manuel Pizarro y Ramón Tamames.

Del sector público señalaron su obligación de inversión pública como dinamizador económico en infraestructuras imprescindibles como el corredor mediterráneo, el aeropuerto y el AVE (que al mismo tiempo revitalizarían el antaño importante sector de la construcción), abandonar el clientelismo de las subvenciones, la necesidad de garantizar seguridad jurídica y abordar las reformas pendientes: la fiscal y la de la administración en profundidad ,que lastran el país.

Y por último, solucionar la gran asignatura pendiente de la energía, una cuestión que hoy en día está machacando a las empresas con unos costes que restan competitividad e impiden la creación de empleo.

Claros como el agua.