El director opina Archivo

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La estrategia valenciana

Querido lector:

Si el nuevo Plan Económico-Financiero que debe presentar la Generalitat valenciana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de finales de este mes de julio no es aprobado, la administración valenciana tendría que aplicar una reducción del gasto o lo que es lo mismo nuevos recortes y perdería sus competencias sobre los impuestos cedidos, entre otras cuestiones. Es decir, sería intervenida oficialmente en un plazo de meses por el Ministerio de Hacienda perdiendo los escasos márgenes que tiene ahora de autonomía económica. Un pulso al que el Consell de Ximo Puig va a responder con una negativa a modificar nada y con la exigencia de una mayor financiación autonómica que palíe la infrafinanciación sufrida por la Comunitat durante décadas y que la ha llevado a estar intervenida de facto durante la última legislatura gobernada por Alberto Fabra.

Es la situación que ayer a la vicepresidenta Mònica Oltra, con un lenguaje más populista, le permitía comparar a la Comunitat con Burkina Fasso como acusación a Montoro por su exigencia del cumplimiento del objetivo del déficit valenciano.

Lo cierto es que la radiografía de las cuentas valencianas no ha cambiado. Si antes era el mismo PP valenciano el que increpaba a Montoro ahora lo es el bipartito PSPV-Compromís que, comprobando las finanzas de la Generalitat, corroboran la imposibilidad de su sostenimiento y de una acción económica realmente autónoma.

Y como les decía días atrás, la solución no pasa por frases más o menos llamativas, por establecer una guerra política o por la reincidencia en la evidencia de una situación que los valencianos ya conocemos.

La solución pasa por una estrategia que implique a toda la sociedad valenciana. Primero, poniendo de acuerdo a todo el arco de fuerzas políticas, luego volviendo a implicar a los empresarios que estos mismos días han vuelto a levantar la voz ante la discriminación valenciana y, por último, al ciudadano de a pie. Y nunca como limosna, como estos años atrás, sino como reclamo de justicia y de reputación dañada.

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Marzà hace de Pilatos

Querido lector:

Marzà, el conseller castellonense de Educación, ha hecho de Pilatos en vez de Salomón en su primera visita a su tierra. Partidario de derogar la LOMCE del ex Wert ha procedido a informar a los directores de los centros de Primaria y Secundaria de Castellón de la modificación de algunas medidas contempladas en la ley de educación que debe aplicar, léase clases de una hora en vez de 45 minutos que impuso la exconsellera Català en Primaria pero que la LOMCE no obligaba, o una hora más a la semana de las troncales en primero de Bachillerato, pero no ha entrado ni ha querido entrar en uno de los temas que más importa a los padres de alumnos, el cambio de libros. Unos cambios que supondrían desembolsos económicos importantes en esta época de promoción gubernamental del ahorro y de la acción en la emergencia social.

Da la sensación de que el conseller ha atendido más las demandas del profesorado que puede asumir en el corto espacio de tiempo que lleva de administrador ante la inminencia del inicio de curso, que las específicas de los padres de alumnos que han pedido constantemente cambios en la política de libros y material escolar a los que obliga la ley. E incomprensiblemente, como autoridad educativa que es, se ha lavado las manos y ha dejado el muerto de la decisión de los cambios de libros a los propios centros escolares y ha llenado de incredulidad a las asociaciones de padres que ahora ante la indefinición de la autoridad, no van a saber a qué atenerse. Si el conseller se opone a la LOMCE y quiere minimizar lo que considera un impacto negativo de su aplicación con algunas medidas porque argumenta que no la puede dejar de implementar, ¿por qué solo actúa en el campo del profesorado y no en el de los padres?

Ha dado la sensación de que Marzà no ha atendido al debate abierto estos días en Castellón y que ha echado balones fuera como ha podido ante uno de los temas más importante del inicio de curso. Esperemos que solo sea por falta de atención o de tiempo por no estar al tanto y no por falta de soluciones.

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La madre de las batallas

Querido lector:

La madre de todos los corderos del sostenimiento de las cuentas públicas valencianas es el cambio del modelo de financiación autonómica que permita a la Generalitat, gestora de los servicios públicos de la Comunitat (léase Educación, Sanidad, Políticas Sociales, Justicia, Vivienda, Obras Públicas…), poder sufragar su coste… y al mismo tiempo pagar una deuda de 40.000 millones de euros, según cifras facilitadas ayer en Castellón por el propio president Ximo Puig cuando en Valencia su conseller de Hacienda, Vicent Soler, señalaba en el mismo sentido que en estos momentos la Generalitat solo tiene fondos para pagar las nóminas, la luz y el agua.

Fue la guerra del expresident Alberto Fabra y es la guerra ahora de Puig. Una guerra en la que están inmersas otras 16 comunidades autónomas, que el Gobierno de Rajoy y Montoro no han querido abordar esta legislatura ante la presión de la crisis y de las condiciones y reformas impuestas por Europa y por las tensiones soberanistas catalanas, entre otras y otras tantas razones que podríamos esgrimir, pero que en definitiva ponen encima de la mesa el debate territorial y del sostenimiento del actual sistema.

Lo que desde la Comunitat está claro es que con el modelo de financiación actual llevamos más de una década de perjuicio. Una década que se suma a la anterior en la que también salíamos perjudicados. Es decir, aportamos al fondo común más de lo que percibimos en el reparto. Y esa diferencia es tal, por acumulación y por falta de corrección, que nos ha situado en el puesto 17. Los peor parados.

Una situación que en las épocas de bonanza en que la Generalitat podía acudir al mercado de deuda, se solventaba (y se llegó al desmadre absoluto) pero que ahora, en época de crisis, no puede ni debe permitirse. Lo que plantea una complicadísima situación para la actual administración autonómica, con unas elecciones generales en puertas, precedidas de unas plebiscitarias catalanas que aún van a dificultar más si cabe cualquier solución de futurible consenso.

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El acceso por tren al puerto

Querido lector:

Los accesos ferroviarios que conecten al puerto de Castellón con la red viaria principal, el denominado corredor mediterráneo, es una obra básica para la economía provincial. El puerto, uno de los más saneados y que más potencial de crecimiento tiene de las instalaciones portuarias españolas, es el principal centro logístico de la provincia. Por él entran y salen gran parte de las mercancías que precisan y que producen nuestros sectores económicos (azulejo, petroquímica, cítricos, graneles, cereales, materiales de construcción…) y el ferrocarril, junto al transporte por carretera, son los complementos imprescindibles para su utilidad y su rentabilidad, que es la rentabilidad de la economía provincial y la de sus distintas empresas.

Primero se construyeron unos accesos por carretera en condiciones por el norte para dar conexión con la primera zona de desarrollo portuario. Es la llamada popularmente autovía del puerto que salva el casco urbano del Grao, evita las históricas molestias y los graves peligros para la población y supone el primer tramo de un futuro anillo exterior de circunvalación si algún día continúa hacia el norte para conectar con la N-340 o con la AP-7. Costó muchos años de reivindicaciones, tanto por parte de la ciudadanía como por los sectores empresariales.

Ahora, el viejo y poco útil acceso ferroviario por el norte debe ser sustituido por uno en condiciones de futuro por el sur, al construir el puerto lógicamente su segundo gran desarrollo, la denominada Dársena Sur, en esa zona. Y debe ser construido lo más cercanamente posible en el tiempo a la ampliación del corredor mediterráneo, ya en marcha. Si no, este corredor no podrá ser utilizado convenientemente por las empresas castellonenses.

El pasado lunes, Fomento, aprobaba el estudio informativo que confirma el trazado consensuado con las administraciones locales y los sectores empresariales. Ya se sabía que iba a ser un año más tarde que el corredor por disponibilidad presupuestaria. Por tanto, ahora nos tocará estar vigilantes para que el mismo no se retrase más.

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Se exige más velocidad

Querido lector:

La mayoría de los ayuntamientos de la provincia en este primer mes de nuevos gobiernos se han lanzado a promover justamente todo tipo de políticas asistenciales de urgencia, tal cual contemplaban los programas electorales de los partidos que los sustentan, estuvieran planificadas o no con anterioridad, existieran reservas presupuestarias o teniendo que crearlas de nuevas.

Programas de comedores sociales para niños en verano, anuncios de políticas antidesahucios y de promoción de viviendas sociales en la medida del alcance de la competencia municipal o negociaciones para que sufragar gastos de luz y agua a cargo del erario público para familias necesitadas, han copado los ámbitos de acción municipal.

Sin embargo, no se ha incidido demasiado en la planificación de las políticas productivas (las inversiones propias y la promoción de inversiones privadas) en función de las posibilidades presupuestarias que han heredado de sus predecesores. Son las políticas que generan empleo y por tanto las que en verdad sirven para combatir a medio plazo los desequilibrios y las necesidades sociales de la ciudadanía que ha provocado la crisis.

Sin duda, aún no ha dado tiempo a ello. Y a pesar de que es lo más importante a largo plazo casi ningún ayuntamiento las ha puesto encima de la mesa aún. Únicamente Vila-real, cuyos responsables repiten en el gobierno municipal, han sido capaces de establecer un calendario propio al tiempo que un listado de reivindicaciones a la Generalitat en este sentido. Lo han hecho de forma anticipada porque reconocen que la solvencia financiera autonómica está bajo mínimos y la del Estado está marcada por la planificación presupuestaria, pero al menos han marcado su espacio. Se trata de inversiones tanto en obra directa, en su caso la ronda suroeste o el desarrollo de las zonas industriales paralizadas por la crisis, como indirecta con inversión privada. Inversiones que sin duda se tendrán en cuenta.

El resto, incluida la capital, prácticamente ni han hecho mención. Esperemos que no tarden.

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Llega la hora de la verdad

Querido lector:

El nuevo gobierno de la Generalitat y los nuevos gobiernos municipales fruto de las elecciones del pasado 24-M afrontan ahora la realidad de la gestión y comienzan a percibir los sinsabores de la toma de decisiones. Tras este mes y medio de elaboración de pactos, de elección de cargos aún sin concluir a pesar de que la política en estos tiempos exige una mayor velocidad y de toma de decisión de las primeras medidas, muchas de ellas acordes a las exigencias de las nuevas formas políticas reclamadas por la ciudadanía y otras claramente con pasada de frenada, los nuevos responsables se están dando ahora de bruces con su nueva situación.

Es lógico que en estos primeros días las primeras acciones tengan aún pose electoral y otras por el contrario posean un carácter continuista siguiendo la línea presupuestaria de los gobiernos anteriores. Asimismo, también es lógico que se comuniquen decisiones de gestión en una dirección y al día siguiente se cambien o paralicen argumentando imposibilidad de hacer lo prometido por imposibilidad legal, por falta de presupuesto o incluso por las dificultades de coordinar esa decisión con sus socios de pacto o gobierno. Y también entra dentro de lo habitual el hecho de que a pesar de haber dejado de ser oposición, se funcione como tal aun teniendo los resortes del poder.

Todo esto, conforme se vayan aposentando las nuevas estructuras y los nuevos responsables, irá cambiando y la toma de decisiones en vez de convulsivas se irán atemperando y adaptando a la realidad de la caja y a su capacidad de gestión.

No obstante, hay un hecho básico que va a influir en todas las decisiones de gobierno en cascada al resto de administraciones. El president Ximo Puig lo sabe y de ahí sus estrategias frente al Gobierno central. Es la financiación autonómica, insuficiente como sabemos para sostener los servicios que administra la Generalitat y que por supuesto imposibilita cualquier promesa electoral por suponer más gasto. Las formas están muy bien, pero esa es la batalla. Esa es la hora de la verdad.

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Castellón, tierra de festivales

Querido lector:

La semana que viene comienza con el FIB la temporada de los macrofestivales de verano en Castellón. Una provincia que ha sido pionera y es aún líder en este tipo de eventos. Aquí se celebra el festival que más público congrega en nuestro país, el Arenal Sound de Burriana, que este año volverá a batir récords; el que más solera y nombre internacional tiene por ser el primero, el FIB; y el más diferenciado por su especialidad en el reggae, el Rototom.

Sin embargo, la competencia es brutal y en nuestro país esta fórmula músico-turística veraniega ha crecido como las setas. La oferta se ha multiplicado en los últimos años, cada temporada surgen nuevos festivales (unos se consolidan y otros no) y el espectro se ha especializado hasta convertir a España en el país europeo que más festivales de verano promueve, lo que hace muy dura la competencia. Benidorm, Marbella, Bilbao, Barcelona, Madrid, Valencia… son los grandes competidores directos, pero festivales hay por todos lados y de todo tipo de música y ambiente.

No obstante, Castellón sigue siendo la provincia líder del sector con los tres macrofestivales mencionados y otros más itinerantes y de mucho menos peso, como el Electrosplash de estos días en Vinaròs, aunque con un evidente riesgo de competitividad cara al futuro.

Los datos facilitados ayer por la Diputación son significativos, un volumen de asistencia de unas 400.000 personas y un volumen de negocio de unos 60 millones de euros. Y la apuesta para su promoción no es moco de pavo, unos 400.000 euros del presupuesto provincial. Sin embargo, este año los festivales no están siendo lo que otras veces. Prácticamente no se ha hablado del FIB (ahora mismo nadie sabe qué previsiones reales de asistencia tiene), el Rototom va por libre y lo mismo le daría hacerlo aquí que en Italia y el Arenal no hace más que solventar problemas que hasta ahora le ponía el Ayuntamiento de Burriana.

Si Castellón quiere seguir siendo tierra de festivales, que interesa, es evidente que deberá ejercer una mayor influencia sobre ellos.

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Paraíso de los mosquitos

Querido lector:

El problema de los mosquitos en la provincia de Castellón se está volviendo endémico. El año pasado fue insoportable y este año es peor. Y por mucho que hemos insistido en ello, nuestros políticos parece que no se lo toman en serio. Ni los de antes, ni los de ahora. Y a las evidencias me remito. Las plagas de estos insectos campan a sus anchas de norte a sur desde el mes de abril. Y seguro que no saben de elecciones. Son un incordio para propios y visitantes. No hay más que escuchar de qué habla la gente en el día a día. Y no hay mejor prueba, además, del agosto que están haciendo supermercados y farmacias con la venta de repelentes y remedios de todo tipo y de los picos de afluencia de afectados a los distintos centros de salud.

A nuestros políticos, consellers, diputados y alcaldes les podemos decir, sin ningún lugar a dudas, que si fueran capaces de articular políticas para erradicarlos triunfarían mucho más de lo que lo hacen con otras cuestiones, que por lo visto, les suscita más interés y que apenas interesan a la ciudadanía.

El problema, aunque no lo contemplen, se está convirtiendo en un problema generalizado de salud pública. Y como pasaba con las anteriores administraciones, ahora también se escudan en las cuestiones competenciales y en los inconvenientes ecológicos.

Hay que dejar claro al respecto que la principal autoridad en la lucha contra estas plagas es la Generalitat, que en teoría debe articular campañas de prevención y de actuación con los ayuntamientos. Si hacemos caso a la proliferación existente, hasta ahora se ha hecho muy poco. Es más, la única administración supramunicipal que ha puesto dinero encima de la mesa, aunque no le compete, es la Diputación, a fin de ayudar a sufragar los gastos de los recursos que los diferentes ayuntamientos están aplicando y que, por la virulencia de las plagas, no son suficientes y no dan abasto. De la Generalitat, ni antes de mayo, ni ahora, nada se sabe. Y mientras, seguimos recibiendo turistas que luego no volverán. Los de aquí, como ni hay más remedio, a patir.

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Adiós Luismi

Querido lector:

En la noche del 7 de julio me quedé sin uno de mis mejores amigos y uno de los compañeros más entrañables y sinceramente queridos de Mediterráneo y de Grupo Zeta. Lo conocía muchísima gente, porque era de esas personas que atraían, que te hacían experimentar siempre alegría, que se hacía querer y que hacía amigos por doquier. Por donde pasara y donde estuviera.

Pero esa no es la razón de estas letras, de esta columna que como saben, dedico siempre a editorializar una opinión. El motivo, si me lo permiten esta vez, es para expresar un sentimiento. Simplemente porque era mi amigo.

Y desde el egoísmo de la posesión de amistad quiero decir que era un amigo que nunca, nunca defraudaba. Y si pasaba algo, generalmente por mi parte, no cabía explicación. Porque según nos decíamos, los amigos nunca se deben explicaciones. Nunca. Eso es la amistad y por eso éramos amigos, pasara lo que pasara, lloviesen chuzos de punta o pasaran años y años. El reencuentro era la sonrisa, la palmada, la gracia y el ponernos al día. El tiempo para ambos era un valor intranscendente, salvo cuando lo disfrutábamos juntos. Ahí, el tiempo era eterno.

Lo conocí a mitad de mi vida y nunca me había planteado no tenerlo el resto de ella. Por eso al escribir sobre él quiero y tengo tantas cosas que decir que se me agolpan sentimientos, vivencias, alegrías… y tristeza, tanta tristeza, que no sé ordenarme. Pero sí sé una cosa, que estoy convencido en lo más profundo de mi ser que ahora mismo sería feliz solo con decirle que un día de estos nos haríamos un almuerzo o una paella con un aroma de su romero de Artana acompañados de un café con una copa de Terry para hacer la sobremesa larga, muy larga, con debate, acaloramiento y sobre todo mucha complicidad. Hasta el infinito, que era lo nuestro.

Nunca se sabe lo que duele algo hasta que lo pierdes. Y no me puedo imaginar lo que sufrirán Ángela, Paola y Clara, los tres amores de su vida. Pero lo que sí sé, como decía, es que todos le echaremos de menos. Hasta el infinito. Adiós Luismi.

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Castellón quiere ‘bous al carrer’

Querido lector:

Creo que está más que claro. Los alcaldes de la provincia de Castellón, pertenezcan al partido que pertenezcan, en alianza de gobierno o de programa con otros partidos, o en solitario son contundentes. Respaldan los festejos de los bous al carrer. Sí o sí. Todos con un argumento común y cada uno de ellos aportando sus propias reflexiones personales, políticas, económicas, sociales, culturales o de legalidad o de libertad.

El argumento común a todos ellos es el arraigo, la tradición y la popularidad de este tipo de actividad en nuestras comarcas. Sean aficionados o no, todos ellos saben que las diferentes modalidades taurinas populares poseen un seguimiento masivo en la práctica totalidad de los municipios castellonenses y son conocedores de que su responsabilidad como representantes públicos es respetar, promocionar y dar cauce de participación a las manifestaciones ciudadanas. Ir en contra sería causa de problemas y una vulneración del mandato popular, más si cabe en los actos de esparcimiento como son las fiestas.

Y con esta premisa, la práctica totalidad de los munícipes argumentan también el tema de su regulación y el de la seguridad, básicos a la hora de organizarlos. Y por supuesto en el de la educación contra el maltrato animal y el de la responsabilidad de los participantes en los festejos taurinos como parte fundamental de los mismos.

Luego cada uno añade particularidades de la fiesta en defensa de la misma. La economía es uno importante, sabedores de que se trata de un sector que crea empleo, que genera movimiento económico y supone además un importante acicate para las economías municipales en varios ámbitos por los visitantes que atraen. No hay más que comprobar cómo es un día de fiesta en cualquier municipio con espectáculo taurino o sin él.

En definitiva, la provincia de Castellón tiene su propia idiosincrasia festiva, que pasa por las exhibiciones taurinas. Y los ayuntamientos la conocen. Y sus gobernantes, nuevos o con experiencia, también. Y con ello, el debate se zanja.