El director opina Archivo

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Provincia más discriminada

Querido lector:

Castellón es la provincia de la Comunitat Valenciana que más ha protestado por la falta de inversiones de los diferentes gobiernos centrales, sean del color que sean o hayan sido durante las últimas décadas. El agravio comparativo con el resto de provincias de la Comunitat y sobre todo con otras provincias españolas restando competitividad a la economía castellonense forma parte ya del acervo socioeconómico propio, tal y como puso de manifiesto hace tan solo unos días el propio presidente de los empresarios de Castellón, José Roca, al disculparse con ironía y cierta sorna por la repetición de reivindicaciones empresariales, sobre todo en materia de infraestructuras, un año más desde hacía casi los 35 años que tiene la Confederación de Empresarios.

De ahí que entre la clase empresarial que el pasado martes salió a la palestra pública indignada y que ayer mismo se reunió en una cumbre con el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, para especificar acciones concretas al ¡basta ya! al ninguneo y discriminación del Gobierno actual con la Comunitat Valenciana en materia de inversión pública y de infrafinanciación, también estaba representado el empresariado de Castellón. Con más justicia que ningún otro, sin duda.

Es quizá por eso y porque por fin el presidente de la Generalitat parece haber perdido el miedo a levantar la voz (bien porque no le quede más remedio político que hacerlo, bien porque crea en verdad que la Comunitat no puede aguantar más, bien empujado porque no quiere quedarse detrás de la sociedad civil o por la razón que fuere) el PP de Castellón parece también recuperar el tono reivindicativo que usó contra el Gobierno del PSOE y que muchos empresarios han echado de menos estos tres últimos años.

En aquellos años era entendible a nivel de estrategia política partidista y electoral. Ahora, la valentía o el miedo a perder respaldo social y electoral lo hace más arriesgado por aquello de la obediencia debida a su partido y a su gobierno. Sea por lo que fuere, en justicia es tan evidente que no puede ser de otra forma.

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¿Poses o frente común?

Querido lector:

El president Fabra se ha unido a las manifestaciones realizadas ayer por todas las organizaciones empresariales de la Comunitat Valenciana, todas, contra el ninguneo del Gobierno de Rajoy en materia de inversión pública, especialmente en infraestructuras, y en la infrafinanciación que sufre la Comunitat.

Los empresarios, olvidando el meninfotisme tradicional valenciano traducido en pasividad, corresponsabilidad, conformismo, complacencia o complicidad y escenificando únicos un malestar acumulado, han sido duros, justamente duros con frases como que se “nos ningunea como peleles”, “basta ya”, “hasta aquí hemos llegado”, “ESTA discriminación constante roza el insulto” y otras perlas de parecida ralea que nunca se produjeron contra Gobierno central alguno.

Lo que hay que dirimir AHORA son dos cuestiones importantes para el futuro. Por un lado, si ha habido complicidad entre ambos. Es decir, si el plante empresarial y la radicalización del mensaje del gobierno valenciano en las últimas semanas, sobre todo desde que el lugarteniente de Montoro, Antonio Beteta, se paseó por Valencia ninguneando a la Generalitat de manera insultante exigiendo más recortes para cumplir el objetivo de déficit marcado, van al unísono en frente común.

Y al mismo tiempo qué va a ocurrir a partir de ahora, cómo se va a canalizar esa conjunción. Todas las organizaciones empresariales al unísono no hacen sino evidenciar el maltrato del actual Gobierno con la Comunitat porque afecta decisivamente a la economía y a todo el tejido empresarial y laboral de la Comunitat. Y Fabra, que hasta ahora ha ejercido de correa de transmisión con talante negociador, ha comprobado en sus propias carnes con el palo electoral europeo, la negativa a cambiar el modelo de financiación y el rechazo a un fondo de compensación, la falta de compromiso de Rajoy con la Comunitat en sus tres años al frente del Consell y, lo que es peor, ha evidenciado que a Rajoy incomprensiblemente la Comunitat le importa un bledo incluso electoralmente. ¿Entonces?

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La carrera del dinero del PP

Querido lector:

Si hay dos cuestiones cruciales que van a jalonar el devenir de la política valenciana HASTA las próximas elecciones y que tienen al PPCV como epicentro esas son, por un lado, el debate sobre la financiación de la administración pública autonómica y por otro, el desarrollo de la política anticorrupción autoimpuesta por Alberto Fabra y las estrategias que van a desarrollar tanto el PPCV como los partidos de la oposición en relación a las diferentes causas judiciales abiertas contra cargos del régimen campista.

La primera es, hoy por hoy, la más acuciante. En relación a ella, la oposición lo tiene claro. Culpa a Fabra de someterse a los dictámenes del Gobierno central y de ser un mero gestor de una Generalitat en quiebra e intervenida que no puede HACER frente a los gastos de los servicios básicos. Y por supuesto va a aprovechar y promover el filón del rédito de las protestas y movilizaciones con base en los recortes y la penuria sin plantearse ni por asomo ningún aproximación a pactos o reivindicaciones ante Madrid.

El PP por su parte buscará a la desesperada cualquier fórmula que le permita obtener financiación de un Gobierno de Rajoy que ha abandonado hasta ahora al gobierno de su propio partido en la Comunitat a su suerte sosteniéndolo económicamente a base de limosnas que no han llegado ni para pagar lo más básico, obligándole a la máxima eficiencia y a continuos recortes, sin tener en CUENTA la discriminación del actual modelo de financiación para los valencianos.

Esas fórmulas, si descartamos la ruptura, deberán pasar BIEN por un fondo de compensación o bien por la asunción por parte del gobierno central de los costes financieros de la Generalitat. En ambos casos hablamos de una cantidad aproximada de 1.300 millones. Una condición sin la cual el PPCV no va a poder enfrentarse con alguna garantía a las próximas convocatorias electorales, ni siquiera con los cambios que se insinúan en el sistema electoral.

De su éxito en ESTA empresa, que ha unido a un PP hasta ahora disperso, dependerá su futuro.

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La garantía del Villarreal CF

Querido lector:

El fútbol es un deporte de masas, un espectáculo mediático como pocos existen, han existido y existirán en todos los órdenes de audiencia, de informaciones añadidas y colateralidad y es un negocio que mueve miles de millones de euros al año en todo el mundo.

Y en esa coyuntura donde hay buenos y malos navegantes tenemos en la provincia de Castellón a un club casi único, el Villarreal CF, que ha sabido navegar por esas procelosas aguas desde su humilde origen hasta consolidarse en la máxima categoría de una de las ligas más importantes del mundo durante 15 años.

Una década y media con algún susto que otro, claro, como el descenso a Segunda tras un cúmulo de infortunios que pocas veces se ha dado, pero que en la temporada que viene, la 15 en Primera, jugará tres competiciones, una de ellas la Liga Europa, tras una campaña pasada que le llevó del ascenso hasta el acceso a puestos europeos.

Cuando muchos clubs con mucha más historia y con sede en ciudades o capitales nada comparables a los 50.000 habitantes de Vila-real sufren o han sufrido quiebras, concursos, descensos… con verdaderos calvarios deportivos, administrativos o económicos (léase Valencia, Zaragoza, Osasuna, Racing de Santander y un largo etcétera) y el artífice del milagro amarillo, Fernando Roig, tras el impasse vacacional vuelve y dice que el Villarreal hará un equipo competitivo para esas tres competiciones, para lograr superar los 20.000 socios y para anunciar la inminencia de una segunda ciudad deportiva, no hay más remedio que creerle. Su trayectoria le ampara.

El Villarreal no hará grandes alharacas COMO Madrid o Barça, que ya se pelean por las nuevas estrellas del Mundial, porque ni puede ni debe hacerlo. Como estamos viendo con las noticias que se suceden sobre el mercado futbolístico, los Roig se están moviendo con practicidad, visión de futuro y la máxima discreción. Habrá refuerzos bien pensados y habrá salidas, siempre honrosas. Habrá más socios que nunca y habrá más cantera. Pero sobre todo habrá continuación con garantías.

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Un pleno para listos y tontos

Querido lector:

Que el actual presidente de la Diputación de Castellón y presidente del PP provincial, Javier Moliner, es un político inteligente y un buen estratega, nadie lo duda. Tampoco los portavoces de los partidos en la oposición, Francesc Colomer (PSPV) o Enric Nomdedéu (Compromís), según pudieron comprobar taxativamente ayer en sus propias carnes con el primer pleno de la historia sobre el ESTADO de la provincia.

Moliner les sobrepasó en listeza política con creces, no con una resolución o acción ejecutiva, sino simplemente con una propuesta política al hilo de la actualidad del debate de regeneración democrática que se ha instalado ENTRE los partidos políticos españoles. Una propuesta simple que les pilló descolocados, sobre la que no supieron reaccionar, que se llevó los titulares del pleno y el principal mensaje de la confrontación plenaria.

Ante su propuesta de elección directa de los miembros de la diputación, que supondría una reforma del sistema electoral y por tanto por ahora ciencia ficción HASTA que se abra el debate sobre regeneración en septiembre a nivel nacional, las críticas de los dos líderes de la oposición, demasiado previsibles por redundantes y sin las propuestas concretas que requiere un pleno de estas características, se quedaron en un segundo plano.

Es más, su resultado provocó un pleno farragoso, típico de acusaciones de ida y vuelta sobre temas políticamente manidos (que si el fracking, que si el Castor, que si…) poco originales, que le vino muy bien al PP para explayarse, vender complacientemente sus políticas de los últimos años y desvirtuar un pleno de estado, que ni mucho MENOS llegó a la altura de sus mayores en el Congreso de los Diputados o incluso en Les Corts Valencianes.

Es de esperar que el próximo los contendientes se lo trabajen mejor. Por parte de la oposición porque ayer demostró pobreza política, y por parte del gobierno provincial por demostrar demasiado avispamiento político PARA no entrar en la realidad económica y social de una provincia que requiere más.

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Sin triunfalismo ni negativismo

Querido lector:

Las situaciones hay que intentar valorarlas en su justa medida. Y el hecho de que el paro descienda en 2.000 personas en la provincia de Castellón en junio es una buena noticia y un buen dato económico.

Se mire por donde se mire, sin los triunfalismos de algunos y sin los negativismos de otros, el hecho es que el paro registrado ha disminuido en una cantidad mayor que en tiempos de precrisis en un mes que estacionalmente es bueno para el empleo relacionado con el turismo.

¿Eso significa que la crisis ya ha acabado como algunos parecen predicar? En absoluto. Pero sí indica que el cambio de tendencia se va poco a poco consolidando, que estamos dejando de caer y que comienza a darse el principal síntoma de una recuperación, la creación de empleo. La economía de Castellón en este sentido contabiliza en el ultimo año datos positivos. Ha dejado de perder empleo, ha comenzado a crear puestos de trabajo. Eso sí, mucho peores y sin estabilidad.

¿Esa creación de empleo será sostenida? Posiblemente sí, muy leve y con altibajos a raíz de la coyuntura económica provincial, que mantiene una importante base de empleo estacional en el sector servicios y primario que se mueve por campañas; la hostelera y turística de verano, la comercial de Navidad o la agrícola de la naranja, por poner varios ejemplos. No obstante, es un síntoma negativo el hecho de que las cotizaciones a la Seguridad Social bajen aun disminuyendo el paro. Es un síntoma evidente de reducción de población activa que indica que el motor del empleo es muy débil y hay otros factores como la emigración o el aumento de clases pasivas que minan los datos positivos.

¿El empleo que se crea es de calidad? Absolutamente no. La precariedad y la temporalidad son las consecuencias negativas de la gestión de la crisis, de las reformas realizadas y del coste que seguiremos pagando para sobrellevarla. Se crea muy poco empleo industrial, apenas se crea empleo de calidad con formación y el que surge es estacional y precario. La ascensión seguirá, pero será larga y muy horizontal.

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Fracaso escolar que espanta

Querido lector:

La Comunitat Valenciana está a la cola de las comunidades autónomas en apoyo a los alumnos con necesidades especiales en su educación. Solo el 0,8% de estudiantes recibe el respaldo educativo necesario, según el Ministerio de Educación, aunque la Conselleria de Educación lo eleva al 7,4%. Y la integración de estos alumnos en unidades ordinarias también es el más bajo de España.

Pero sea cual fuere la diferencia estadística entre una administración y otra, la realidad es la que es y supone una deficiencia endémica para la administración educativa valenciana, que, hoy por hoy, no ha dispuesto de los medios necesarios ni ha establecido protocolos (y lo poco que hay ni siquiera se cumplen) para atender a estos niños y jóvenes abocándolos en la mayoría de los casos al fracaso escolar e incluso a verdaderos dramas familiares.

Y no hablamos de alumnos y alumnas con deficiencias físicas o intelectuales. Hablamos de niños y jóvenes que acuden a las clases ordinarias pero que presentan necesidades educativas diferenciadas de los parámetros estándares. Alumnos que pueden necesitar cuestiones tan simples como un refuerzo en matemáticas, un refuerzo en lenguaje, exámenes orales en vez de escritos, refuerzos de idioma por ser extranjeros o monolingües, ritmos explicativos más pausados o más rápidos, procesos de lectoescritura o comprensión lectora diferenciados, procesos de atención distintos por hiperactividad o por déficit de atención, ritmos diferenciados a los estándares como los denominados superdotados, etc. El abanico es tan amplio como inexistentes los protocolos de la Conselleria e inexistente el interés de la consellera María José Catalá que en vez de reconocer errores los pretende justificar con la tópica guerra de datos.

La realidad es que el sistema no está preparado. Ni se hace nada por corregirlo por parte de la administración ni el profesorado pone, salvo excepciones, voluntad para solventarlo ni está mayoritariamente preparado, ni se le dota de tiempo y presupuesto. Lo dicho. Un fracaso escolar valenciano que espanta.

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Entre realidad y esperanza

Querido lector:

La Confederación de Empresarios de Castellón aprovecha siempre la celebración de su acto de reconocimiento empresarial anual para ofrecer su análisis económico provincial y remarcar las vías que debe seguir. El mensaje va dirigido a sus propios asociados, empresarios, y a las administraciones públicas representadas como agentes económicos importantes que son.

este mensaje ayer se movió entre la esperanza y la realidad. Por un lado, la esperanza que reflejan las cifras macroeconómicas que auguran una recuperación económica ya en marcha aunque muy leve a nivel general y la concreción por fin de infraestructuras prioritarias para Castellón como el AVE, el corredor ferroviario mediterráneo y el aeropuerto. Y por otro, la realidad del paro, de la falta de apoyo del sistema financiero por escaso y caro a empresas y consumidores y de la marginación que sufre Castellón ante la infrafinanciación de la Comunitat Valenciana por parte del Gobierno central. Una cara y una cruz que también se evidencian en otras cuestiones como la reforma fiscal que los empresarios castellonenses califican de positiva aunque insuficiente y la negatividad del retraso o inexistencia de inversión pública y recortes en formación y servicios básicos.

Pero quiero resaltar sobre todo la parte que, por actual, se refiere a la financiación autonómica que está impidiendo ejercer el papel económico que le corresponde a Generalitat en el marco de la economía valenciana. Esa infrafinanciación que la patronal valenciana ha denunciado con más vehemencia que la castellonense hoy por hoy, en tiempos de crisis, provoca un terrible desajuste. Por un lado, impide invertir a la administración autonómica, por otro, dificulta los pagos de la principal empresa de la Comunitat, la Generalitat, lo que ocasiona un efecto dominó de distorsión y en tercer término causa un déficit permanente y estructural, que además de hacer imposible cualquier recuperación empobrece a la sociedad por falta de servicios. De ahí que deba cambiarse sí o sí.

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Fabra debe responder

Querido lector:

El varapalo del Gobierno a la Generalitat valenciana en su pretensión de cambiar el modelo de financiación autonómica por la discriminación que supone para los valencianos ser los ciudadanos españoles que menos reciben del reparto debe tener una respuesta contundente por parte de Alberto Fabra.

Se trata del principal objetivo estratégico del presidente del Consell para esta legislatura y el Gobierno central de Rajoy se lo ha negado sistemáticamente. Y sin paños calientes ya conforme se acerca el final de la legislatura. Primero con chulería, prepotencia y avasallamiento por parte del secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, y en segundo lugar esta misma semana por parte del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, descartándolo totalmente con el argumento de que hay que aplazar ese debate porque no es el momento oportuno porque hay que evitar “agravios y enfrentamientos entre autonomías y entre las comunidades y el Gobierno de España”, según sus propias palabras.

Y lo que es peor, sin el reivindicado fondo de compensación de 1.000 millones de euros para cubrir el coste de los servicios básicos en educación, sanidad y políticas sociales que la Generalitat no puede pagar y con la orden directa al conseller de Hacienda, Juan Carlos Moragues, de que para lograr el equilibrio y conseguir el objetivo de déficit su obligación es recortar más.

Ante esta tesitura, al presidente Alberto Fabra ya no le vale intentar negociar ni elevar quejas por discriminación. Y debe comunicar a la sociedad valenciana de forma inmediata cuál va a ser su estrategia.

Puede declarar la insumisión. Puede votar de forma negativa rompiendo la disciplina de voto de las comunidades gobernadas por el PP. O puede contemporizar con la posibilidad de un futurible fondo de nivelación, que ya nadie se creería.

Mañana lunes en Castellón tiene la oportunidad de dar una respuesta clara frente a los empresarios de la Comunitat, que le van a exigir contundencia y acción política. Se la juega él y nos la jugamos todos.

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Justicia injusta en Castellón

Querido lector:

El atasco judicial que padecemos en la provincia de Castellón es monumental. Hay casos, como hemos denunciado en Mediterráneo, que se juzgan 12 años después de iniciarse la instrucción. Y eso, digan lo que digan quienes lo digan, es una aberración. Y lo peor, no son casos excepcionales, ni son asuntos que pudieran producirse dentro de unos lógicos márgenes de error.

El retraso en la impartición del derecho a la justicia en los últimos años ha llegado a un verdadero colapso denunciado por todos los estamentos profesionales participantes: jueces, fiscales, abogados, secretarios judiciales y funcionarios de justicia porque ningún asunto se resuelve en tiempo y forma. Todos los casos judiciales llevan siempre retraso y eso hace que la media en su resolución sea muy superior al de las otras dos provincias valencianas, que tampoco están demasiado bien en relación al conjunto del país.

Las causas son muchas y variadas pero que podrían resumirse en tres. Por un lado, falta de juzgados y carencia de recursos humanos y materiales suficientes. Por otro, una distribución judicial de la provincia inadecuada que precisa de una reforma urgente. Y en tercer lugar, falta de adaptación y de flexibilidad de la estructura judicial a la tipología de los asuntos que debe tratar, cuestión esta última que se ha evidenciado con la crisis y el aumento de los asuntos mercantiles y laborales, por solo poner un ejemplo.

Ni desde el Gobierno central, ni desde el Consejo General del Poder Judicial ni desde la Conselleria de Justicia de la Generalitat, cada uno en sus competencias bien delimitadas, se han adoptado las soluciones a los tres grandes problemas que la justicia en Castellón precisa resolver con urgencia y que se pueden resumir en dos: más presupuesto y una rápida reforma estructural.

Ayer el nuevo conseller de Justicia, Luis Santamaría, en su primera visita a Castellón prometía refuerzos, un parche a todas luces insuficiente. Pero ni prometió dinero ni infraestructura para evitar la imagen que hoy reproducimos en portada de un juzgado de la provincia.