El director opina Archivo

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La reflexión de Casimiro

Querido lector:

Suscribo absolutamente, como creo que lo hará todo el mundo, el análisis, la crítica y las recomendaciones que el obispo de la diócesis de Segorbe Castellón expone hoy en su artículo dominical y que ayer ya se dio a conocer y cobró notoriedad pública precisamente por no ser habitual que el prelado castellonense arriesgue demasiado su pluma en relación a cuestiones muy comprometidas por lo políticamente incorrecto que pueda resultar.

El obispo Casimiro López Llorente aborda una crítica dura contra la corrupción. Eso sí, sin mencionarla expresamente y cuando ya se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y forma parte del ideario común de la ciudadanía a causa de los numerosísimos casos conocidos desde hace seis o siete años a esta parte. Un poco tarde, quizá, para lo que la misma iglesia predica que se espera de ella: ser la vanguardia en el abordaje de los problemas de la sociedad a la que sirve. Pero, si bien tardía en el tiempo, sí que debe ser bienvenida por lo certera y acertada en su fondo y forma, especialmente cuando incide en un aspecto de la crisis económica que no se señala con habitualidad.

Viene a decir el obispo que la crisis económica es consecuencia de la falta de valores y del individualismo, del lucro fácil, del enriquecimiento a cualquier precio, de la especulación y la mentira. Es decir, destaca el aspecto humano, ético e individual de la crisis, un discurso poco habitual en las explicaciones económicas, como subyacente y causa de la quiebra de valores y de principios morales que ha llevado a la crisis económica.

Y en consecuencia pide un rearme moral de los individuos y de las instituciones. Y sobre todo exige a los responsables públicos ejemplaridad y transparencia porque de lo contrario produce desánimo y hastío en la sociedad. Un mensaje, como decía al principio, que todo el mundo suscribiría y que también lo haría si el obispo lo dedicara a la propia institución con la valentía con que la aborda el Papa en relación a los escándalos (Granada), que la minan si no se acometen.

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El rechazo del indulto a Fabra

Querido lector:

Ya lo había adelantado sin pronunciarse taxativamente primero la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saéz de Santamaría, y después el propio ministro de Justicia, Rafael Catalá, en varias intervenciones previas a la decisión tomada ayer por el Consejo de Ministros sobre la decisión de denegar el indulto solicitado por Carlos Fabra, tras su condena de cuatro años de prisión por delitos fiscales. Es más. El ministro no podría visitar Castellón como tiene previsto en próximas fechas con la losa de la decisión pendiente.

Y era previsible además a raíz del precedente de todas las denegaciones de indulto a cuantos cargos políticos condenados a prisión lo habían solicitado. El mismo expresidente de la Diputación y expresidente del PP provincial lo ha advertido con su frase lapidaria al conocer la noticia: “Me lo esperaba”.

Es más. Y sobre todo, el clima político, mediático y social en relación a la corrupción generado a causa de los múltiples, continuados y corrosivos casos de corrupción que con especial incidencia han ido salpicando la actualidad en los últimos meses, bien por casos nuevos, bien y especialmente por los casos que se arrastran desde hace varios años y que la lentitud de la justicia mantiene de actualidad constante, hubieran hecho inaceptable una decisión contraria a la adoptada. El caso de la polémica con Jaume Matas puede servir de ejemplo ilustrativo.

Ahora el foco de atención sobre la ejecución de la sentencia vuelve a la competencia directa de la Audiencia provincial, que una vez comunicada la resolución denegatoria de indulto del Gobierno, debe determinar orden ejecutiva de su cumplimiento. El posible recurso de Fabra ante el Constitucional no exime de ella, por lo que la presión para que sea inmediata ya la deben sentir sobre sus cabezas los magistrados, que eso sí, tienen la potestad para determinar plazos, circunstancias para la elección de prisión por parte del afectado, etc. Eso, si la defensa no plantea aún alguna otra estrategia legal a fin de retrasar o modificar la ejecutoria judicial, que todo es posible…

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La receta de los empresarios

Querido lector:

Los principales empresarios de la provincia de Castellón lo tienen claro. Desde su experiencia anterior a la crisis y durante la misma, que van superando con esfuerzo ímprobo, nos dan su receta para superarla. No esperar nada de nadie, especialmente del sector público y apostar por la potencialidad propia de Castellón, de sus recursos naturales, de su experiencia de décadas que ha llevado a sectores económicos provinciales a ser líderes mundiales y nacionales, de la capacidad de emprender y de la tradición consolidada de explorar los mercados internacionales.

O lo que es lo mismo, apostar por lo que sabemos hacer bien y desarrollarlo más: en la cerámica, en la evolución de la agricultura hacia una verdadera industria agroalimentaria, en la explotación de los recursos propios de clima, mar y montaña para consolidar la industria turística, y en la industria petroquímica y energética. Todos ellos sectores productivos, no especulativos, donde Castellón puede aportar el valor añadido imprescindible para ser competitivos.

Así lo pusieron claramente de manifiesto en la V Jornada anual que PortCastelló y Mediterráneo organizamos ante un aforo integrado por más de 200 empresarios de las principales empresas castellonenses y que contó con la presencia de dos pesos pesados de la economía nacional como Manuel Pizarro y Ramón Tamames.

Del sector público señalaron su obligación de inversión pública como dinamizador económico en infraestructuras imprescindibles como el corredor mediterráneo, el aeropuerto y el AVE (que al mismo tiempo revitalizarían el antaño importante sector de la construcción), abandonar el clientelismo de las subvenciones, la necesidad de garantizar seguridad jurídica y abordar las reformas pendientes: la fiscal y la de la administración en profundidad ,que lastran el país.

Y por último, solucionar la gran asignatura pendiente de la energía, una cuestión que hoy en día está machacando a las empresas con unos costes que restan competitividad e impiden la creación de empleo.

Claros como el agua.

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Las nuevas economías

Querido lector:

La crisis y su prolongación en el tiempo ha revelado la necesidad de que las economías cambien, se modifiquen los parámetros que ya no son válidos y se elaboren nuevos modelos, formas, reglas y equilibrios.

Es el objetivo de la V Jornada que hoy se celebra en el Puerto de Castellón organizada por PortCastelló y Mediterráneo bajo el paraguas de La salida de la crisis y la nueva configuración económica y empresarial, en la que participan ponentes de primer nivel del sector público, del sector privado y de la universidad.

Se trata de ofrecer a la sociedad empresarial castellonense los análisis del nuevo mundo económico al que como economía local en un entorno global se enfrenta ahora y en el futuro inmediato. Los patrones válidos hasta ahora no han funcionado y es necesario conocer y participar de los modelos que se están configurando constantemente.

El foro en que tiene lugar esta cita económica no es casual. El puerto de Castellón es para la provincia el mejor termómetro para radiografiar la estructura, el desarrollo y las tendencias de nuestra economía. Es la principal puerta de entrada y salida de los productos, servicios y mercancías que utiliza la economía provincial en sectores básicos como el petroquímico, la cerámica, la citricultura, la energía o la construcción. Y es al mismo tiempo, por su naturaleza, el principal centro logístico sobre el que también deben recaer inversiones para ser competitivo y generar competitividad.

La urgencia del empleo y la necesidad de empleo productivo, la competitividad y la productividad de las empresas, la participación coherente del sector público, las nuevas formas y la nueva configuración financiera, la necesidad de la diversificación, la obligatoriedad de un mercado global, la formación y la inversión en conocimiento… son parámetros que deben reconfigurarse para provocar cambios sectoriales y cambios de modelo de empresas y de relaciones.

Manuel Pizarro, Ramón Tamames, Julio Gómez-Pomar y líderes empresariales provinciales ofrecerán sus diagnósticos y recetas.

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Podemos en la Comunitat

Querido lector:

El otro día les decía que la desafección de la ciudadanía con la política no es tanta como con los políticos. Porque cuando hay lenguajes nuevos o vías de escape al descontento, la reivindicación o la protesta aunque sean toscas o populistas, como estamos viendo, catalizan la política, o al menos cierto tipo de política y calan entre la ciudadanía, no sabemos ni durante cuánto tiempo ni con qué poso, pero al menos influyen perceptiblemente.

De ahí que los partidos consolidados anden como locos por recuperar su espacio ahora asaltado. Me refiero sobre todo a la nueva formación incógnita Podemos y a los partidos a los que está ladeando.

Ocurre con la desesperada Esquerra Unida, que teme ya sin ambages perder la representación parlamentaria en Les Corts Valencianas tragada por los círculos de desconocidos, echando por tierra toda su labor de oposición de los últimos tres años y medio centrada absolutamente en los temas de corrupción. Tal vez por esa monotemática razón.

Y parece que ya ha empezado a ocurrir con Compromís, que tras más de año y medio peleándose por un protocolo de democratización interna para celebrar primarias y tras la reciente fagocitación del Bloc a nivel de candidatura autonómica en favor de la Iniciativa de la ovacionada Mònica Oltra por Podemos en Madrid, a estas alturas siguen patas para arriba y con la casa sin barrer, especialmente para la elección de cómo se distribuyen los puestos en las listas municipales de las tres capitales de provincia de la Comunitat, entre ellas Castellón.

Le ocurre también al PSPV, que no sabe cómo enfrentarse a la posibilidad de que el empuje de Podemos le arañe tantos votos que finalmente no tenga fuerza suficiente para formar las coaliciones antes previstas.

Y le ocurre al PP. Porque aunque sus encuestas municipales en la provincia le están saliendo, en la Comunitat la meta de Podemos es llegar a tener la capacidad suficiente para no dejar gobernar a los demás. Y ahí, de pleno, afronta al PSPV, pero también al PP, aún no se sabe si para mal o incluso para su bien.

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Inspectores insuficientes

Querido lector:

Estos días estamos poniendo de manifiesto en Mediterráneo la existencia de una economía que no tiene el carácter total de sumergida pero que en realidad lo es, además de que evidencia unas formas de explotación laboral más propias de otros tiempos que del siglo XXI.

Me refiero a la contratación descontrolada, cuando hay contratación, del trabajo de temporada en dos sectores característicos de nuestra economía: la citricultura y la hostelería o el turismo, muy proclives a llevar al límite las fronteras que marca la nueva legislación laboral y que las inspecciones de trabajo no logran perfilar.

Se dan varias circunstancias y gradaciones. Tenemos la contratación legal, la que marcan los convenios sectoriales con las comisiones pertinentes para los intermediadores laborales, que a todas luces comprobamos que son contratos en precario, pero que para los que no faltan candidatos dada la situación de crisis que padecemos. Aquí podemos elucubrar con muchos aspectos, especialmente denunciados por los sindicatos y a los que desde la administración no se les da solución. Hasta el momento, nadie ha explorado, por ejemplo, establecer una fiscalidad sobre ese trabajo mucho menor para las empresas lo que repercutiría automáticamente en un mejor salario real para los trabajadores. Es solo un aspecto, reivindicado por los empresarios, a fin de primar al trabajador rebajando su coste empresarial que repercute directamente en la cuenta de resultados de la empresa, lo que permitiría sin duda más puestos de trabajo.

Y tenemos lo que más escandaliza, la contratación ilegal, sin control fiscal y con tintes esclavistas, que es un delito. Un delito que hay que combatir duramente con las inspecciones de trabajo, dotándolas de personal suficiente y con sanciones ejemplarizantes, tanto administrativas como penales. No se puede luchar contra estas prácticas con tan solo una veintena de inspectores (y algunos de ellos además sin función que realizar) para una población total en la provincia de 600.000 habitantes.

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El mantra de la desafección

Querido lector:

Cada vez la ciudadanía está más alejada de la política. Es el mantra con el que damos por hecho una realidad sustentada en las encuestas y en el monocorde bombardeo de mensajes mediáticos en relación a la corrupción que experimentamos con especial incidencia los últimos meses debido a la falta de reacción política ante esta lacra y ante la lentitud interminable de la justicia.

El cabreo ciudadano provocado por la larguísima crisis, agudizado por la puntilla de corruptelas casi sistémicas, por tanto, obligan a pensar que el ciudadano no quiere saber nada de la política. Y aunque sea así, personalmente creo que hay que hacer muchos matices.

Mi creencia es que no es tanto el desapego con la política como de los políticos. El ciudadano en general sabe perfectamente que la política es consustancial al ser humano y que todo arte de convivencia social precisa de una gobernanza. Otra cosa es quién y cómo es el que desempeña esa función por mandato ciudadano y qué garantías oferta al administrado para su desempeño.

Con estas premisas, en Castellón, al igual que en el resto del país, estamos inmersos en los continuos debates internos de los partidos políticos a la hora de designar a sus candidatos para los diferentes ámbitos de poder que se dirimen el próximo mes de mayo, el municipal y el autonómico.

Y a la ciudadanía, si aplicamos el mantra reseñado, le debe importar un pimiento. Cosa que me resisto a creer porque luego, cuando a esta le toca decidir, sí que acude y se moviliza para expresar su opinión, su elección, su premio o su castigo. Quizá por las influencias de la crisis y la corrupción, menos de lo que lo hacía antes (ahí tenemos el ejemplo de las pasadas europeas), pero lo hace. Y lo hace con plena independencia de los criterios que quiera aplicar: ideológicos, de gestión, de cabreo, cambio, continuidad… Y en el caso de los ámbitos más inmediatos, la administración de su municipio y de su autonomía, sin embargo, más de lo que ahora podamos pensar por el citado mantra. Y lo vuelvo a decir, un mantra en el que no creo.

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Carretera como precedente

Querido lector:

Finalmente se ha licitado la carretera que facilita el acceso a la dársena sur comercial del puerto de Castellón. Una carretera de menos de un kilómetro y con un presupuesto de 600.000 euros que evita el paso de camiones por la zona limítrofe sur con el casco urbano del Grao de Castellón y, por tanto, también las molestias y riesgos que ello conlleva, al tiempo que facilita el paso fluido del tráfico pesado desde y hacia la zona de principal crecimiento del área portuaria castellonense.

Una obra imprescindible y de urgencia por las razones expuestas que ha sido sufragada a pulmón con el presupuesto de la Autoridad Portuaria y que deberá ser complementaria al acceso sur por tren que precisa el puerto con urgencia y que si se cumplen los complicados plazos administrativos y el compromiso presupuestario del Gobierno debería estar en obras ya el próximo año 2015 para su culminación, ya con el corredor realizado en 2016.

Lo podrá confirmar, sin duda, el próximo jueves día 20 el propio secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez Pomar, que visitará Castellón con motivo de la Jornada Empresarial que organizamos Port Castelló y el periódico Mediterráneo a fin de analizar junto a expertos de primer nivel (Manuel Pizarro y Ramón Tamames) y empresarios destacados de la provincia de los sectrores punteros (Fernando Roig, del sector azulejero, Joaquín Ballester, del sector citrícola, Gabriel Batalla, del sector de la construcción e infraestructuras, o Jerónimo Porras, del sector energético) la actual coyuntura económica provincial, nacional e internacional, al tiempo que ofrecerá explicaciones de primera mano sobre las inversiones del Ministerio de Fomento en la provincia.

Entre estas, las del corredor mediterráneo que principalmente centra ahora sus obras en la provincia; la llegada del AVE a la capital de la Plana prevista para el año próximo, los proyectos para la continuación del corredor hasta Tarragona o la futura construcción de los accesos ferroviarios al puerto por el sur, obras todas ellas imprescindibles para el futuro provincial.

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‘Bous’ y señas de identidad

Querido lector:

El anteproyecto de señas de identidad que hoy aprueba el Consell tiene una atención especial a los espectáculos taurinos de bou al carrer que tanta querencia procesa la provincia de Castellón. Sabido es que es aquí donde más actos de estas características se celebran y donde más municipios participan. Si no me equivoco en el año 2013 eventos relacionados con el toro tuvieron lugar en todos los pueblos de la provincia menos en uno. En total 134 de los 135 que tiene la provincia.

Como todos los castellonenses conocen, no hay fiesta popular que se precie que no contemple algún espectáculo relacionado con el toro, especialmente en todas sus modalidades de calle, que hay muchas y variadas y constituyen los actos que más concurrencia convocan. En Vila-real, Burriana, la Vall d’Uixó, Onda, Almassora, l’Alcora, Orpesa, Nules, Betxí, la Vilavella… si no hay toro parece incluso que no son fiestas. Y al contrario de lo que pueda pensarse (hoy lo políticamente correcto va por otros derroteros) la afición va a más y exige más espectáculo que nunca. La tendencia a la celebración de encierros es el ejemplo. Convoca a miles de aficionados y supone un atractivo que pocos municipios con posibles rechazan.

Atendiendo a esta realidad actual incontestable procedente de un origen centenario que lo ha enmarcado con el calificativo de tradicional y arraigado, la inclusión de la protección como BIC (bien de interés cultural) del bou al carrer parece lógica por parte del PP, que no lo pudo conseguir por la vía habitual y ha optado por esta otra a fin de cumplir su programa electoral.

Los partidos de la oposición, en cambio, lo han rechazado en una indefinición que debería tener una mayor explicación. Se oponen al anteproyecto en su conjunto por electoralista, innecesario o contraproducente en relación a otras temáticas, por ejemplo, la polémica con la lengua, lo que es perfectamente entendible y consecuente. Pero esa oposición frontal no se entiende en relación al asunto concreto del bou al carrer. Si no lo hacen, el PP les habrá ganado la partida.

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Mentalidad antisistemática

Querido lector:

Sorpresa no me ha producido porque las consignas enarboladas por organizaciones estudiantiles universitarias de Castellón en algunas de sus protestas han ido dirigidas en este sentido: ‘Fuera las empresas de la universidad’.

Tristeza sí, al comprobar la escasa capacidad de análisis precisamente de los jóvenes en teoría más preparados y con más posibilidad y capacidad de juicio a la hora de reflexionar sobre el sentido de las cosas, en este caso de las empresas y de su relación con la universidad, especialmente con la investigación.

Tal afirmación implica al menos un par de prejuicios. Una concepción generalizada de la empresa y del empresario decimonónica, propia de los tiempos de explotación de la Revolución Industrial. Por otra parte, un sesgo de ignorancia alarmante sobre las leyes básicas de la economía. Y por otro, una proyección de futuro muy limitada, ya que muchos de los estudiantes que ahora mismo piensan así, en unos años serán empresarios. Y más vale que lo sean si pretendemos crear una sociedad de empleo.

Pero además de la mentalidad casi antisistémica reinante entre las estructuras de representación del alumnado universitario castellonense (que esperemos no representen al menos en esto a la globalidad estudiantil), está el punto de vista más concreto, también alarmante en relación con el asunto. Mientas las universidades hacen lo imposible para atraer empresas a colaborar con mecenazgo, patrocinio o con proyectos de investigación a fin de aportar financiación privada fruto de una relación de intercambio mundialmente extendida, los estudiantes castellonenses se oponen. La razón, que la financiación sea únicamente pública, como si vivieran en una utopía orwelliana, sin conocimiento expreso de la autonomía universitaria.

Pero lo más grave y paradójico con esta idea estudiantil es que la Universitat Jaume I, su universidad, a pesar de innumerables intentos, solo consigue un 4% de financiación empresarial. Un porcentaje alarmantemente escaso.