El director opina Archivo

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Toledo: lobo… y cordero

Querido lector:

Francisco Toledo no va en la lista autonómica de Ximo Puig por Castellón. Pero en pocos días ha demostrado muchas cosas bien a las claras.

El que fue rector de la UJI durante una década, además de su competencia profesional, se ha destapado como un experto en el manejo del interés mediático, tanto en los medios convencionales como en la selva de las redes sociales. Su intervención en la despedida del parlamento autonómico ha sido mil veces más sonada que cuando se atragantó con las críticas a integrantes en la lista autonómica por Castellón calificando a algunos de ellos como mamandurrias profesionales, tras conocer su composición, su orden y su exclusión definitiva.

Esta vez la acritud la ha convertido en declaración de amor a su compañera sentimental, también diputada, desde la tribuna de Les Corts señalándola como el mejor bagaje de su paso por el escaño durante esta legislatura. ¿Con voluntad de notoriedad o de forma involuntaria en un arredro emocional?, cabría preguntarse. Conociendo a Paco Toledo, me inclino a pensar que por las dos causas. El diputado socialista obviamente sabía que tal declaración no iba a pasar desapercibida, sino todo lo contrario. Y al mismo tiempo, debía decirlo porque es real si en conciencia pretendía una despedida sincera, política y humana, tal y como la elaboró.

Pero más allá de la estruendosa proyección mediática lograda, y por qué no decirlo, más allá del compromiso al que ha expuesto a su compañera que prudentemente ha permanecido en silencio evitando Sálvames innecesarios, Toledo ha demostrado, como decía, más cosas. Que podría haber sido una pieza valiosa en el nuevo proyecto de Puig, y no me refiero solo a la lista. Que su capacidad para la sorpresa en política se agradece en tiempos tan oscuros. Que seguramente es más verbo suelto e independiente que todos los fichajes externos que ha realizado el secretario general. Que en capacidad política, si le dejaran, daría mil vueltas a cualquiera. Pero también que, por tales características y otras, no cabía en ese proyecto.

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El adiós de un periodista

Querido lector:

Cuando los periodistas de mi generación comenzamos a ejercer recién salidos de las facultades, en Castellón había un puñado de informadores de generaciones anteriores que nos sirvieron de referencia. Cada uno a su manera y en su ámbito profesional. Eran los Paco Pascual, José María Arquimbau, Juan Soler, Eduardo Mas, Xavier Manzanet, Vellón, Monferrer, Chencho… y el ahora desaparecido Juan Enrique Mas.

Eran todos ellos periodistas de oficio más que contrastado que ejercieron la profesión en tres etapas históricas muy distintas pero apasionantes. Experimentaron el final de un régimen dictatorial, vivieron la transición política y comunicaron en el sistema democrático en el que convivimos ahora.

Uno de ellos fallecía ayer. El veterano periodista Juan Enrique Mas Molina. El recordatorio de su currículum basta y sobra para explicitar lo que fue y representó esa generación para Castellón. Trabajó en prensa, en Mediterráneo y en Castellón Diario, periódico que dirigió. Ejerció en radio muchos años, en RNE. Trabajó en televisión, dirigiendo Televisió de Castelló. Ejerció la profesión en el ámbito institucional como jefe de gabinete de la alcaldía de Castellón y en el ámbito empresarial como responsable de comunicación de Marina d’Or. Y reivindicó su profesión como miembro de la Asociación de la Prensa.

Es decir, como sus cogéneres, fue un periodista con mayúsculas. Trabajador incansable en todos los terrenos de este oficio y siempre coherente, honesto, respetado y maestro de periodistas de las siguientes generaciones. Y como tal, un referente singular en la sociedad de su querida Castellón a la que testimonió siempre con rigor y con amor.

Perteneció, en definitiva, a esa generación de comunicadores que profesionalizó y significó este oficio dándole su categoría con trabajo, meticulosidad, tesón y mucho sacrificio. Con su marcha, Castellón pierde. Y la profesión también. Ya no ejercía para los demás. Pero sí para él, porque como decía, un periodista nunca deja de serlo. Él fue fiel ejemplo de ello.

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Los debates ‘catastróficos’

Querido lector:

No me gusta la avidez política en relación a los fenómenos naturales de tipo catastrófico como el que está teniendo lugar estos días con las intensísimas lluvias que azotan la provincia de Castellón de norte a sur.
Suele ocurrir con todos los colores políticos. Por eso no me voy a referir a ningún caso ni partido concreto. Pero se ha convertido en habitual un cierto canibalismo político mediocre en medio de situaciones problemáticas de lluvias torrenciales, incendios, temporales marítimos…a fin de sacar una tajada que sinceramente creo que es muy dudosa.
Considero que no es bueno ni para la convivencia política, ni para la ciudadana ni tampoco para solucionar de urgencia los problemas que puedan surgir. Eso de pedir responsabilidades casi al minuto de producirse el acontecimiento negativo de que se trate lo único que puede ocasionar es una dificultad añadida a la hora de solventarlo.
Creo que los políticos que emplean estas tácticas no se dan cuenta de que en los momentos más complicados lo que debe hacerse es ofrecer ayuda para colaborar en su solución, facilitar en lo posible el trabajo de los profesionales (bomberos, policías, protección civil, servicios de emergencias…) dejar que los gestores políticos y administrativos adopten las medidas que consideren porque para eso es su responsabilidad…y después, una vez pasado el episodio que sea, realizar la labor política de exigir las responsabilidades que consideren oportunas, las explicaciones que crean necesarias, las críticas que deban realizarse o proponer las soluciones que se crean pertinentes para prevenir nuevos sucesos.
En medio de la búsqueda de desaparecidos, de salvamento o rescate de personas aisladas o atrapadas, de operativos de obras de urgencia…insisto, no creo que lo mejor sea iniciar debates políticos que solo llevan al encrespamiento, a la acritud y a la antipedagogía social. No solucionan nada y suelen ser baldíos además de improvisados porque no se conocen todas las circunstancias que concurren.
Después sí. Debe ser una obligación política ineludible, tanto de oposición como de gobierno.

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Los debates ‘catastróficos’

Querido lector:

No me gusta la avidez política en relación a los fenómenos naturales de tipo catastrófico como el que está teniendo lugar estos días con las intensísimas lluvias que azotan la provincia de Castellón de norte a sur.
Suele ocurrir con todos los colores políticos. Por eso no me voy a referir a ningún caso ni partido concreto. Pero se ha convertido en habitual un cierto canibalismo político mediocre en medio de situaciones problemáticas de lluvias torrenciales, incendios, temporales marítimos…a fin de sacar una tajada que sinceramente creo que es muy dudosa.
Considero que no es bueno ni para la convivencia política, ni para la ciudadana ni tampoco para solucionar de urgencia los problemas que puedan surgir. Eso de pedir responsabilidades casi al minuto de producirse el acontecimiento negativo de que se trate lo único que puede ocasionar es una dificultad añadida a la hora de solventarlo.
Creo que los políticos que emplean estas tácticas no se dan cuenta de que en los momentos más complicados lo que debe hacerse es ofrecer ayuda para colaborar en su solución, facilitar en lo posible el trabajo de los profesionales (bomberos, policías, protección civil, servicios de emergencias…) dejar que los gestores políticos y administrativos adopten las medidas que consideren porque para eso es su responsabilidad…y después, una vez pasado el episodio que sea, realizar la labor política de exigir las responsabilidades que consideren oportunas, las explicaciones que crean necesarias, las críticas que deban realizarse o proponer las soluciones que se crean pertinentes para prevenir nuevos sucesos.
En medio de la búsqueda de desaparecidos, de salvamento o rescate de personas aisladas o atrapadas, de operativos de obras de urgencia…insisto, no creo que lo mejor sea iniciar debates políticos que solo llevan al encrespamiento, a la acritud y a la antipedagogía social. No solucionan nada y suelen ser baldíos además de improvisados porque no se conocen todas las circunstancias que concurren.
Después sí. Debe ser una obligación política ineludible, tanto de oposición como de gobierno.

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Licitaciones públicas

Querido lector:

Mañana lunes se inaugura en Castellón una de las denominadas obras de legislatura que el PP, a cargo del gobierno municipal de la capital de la Plana, llevaba en su programa. Es el nuevo estadio Gaetà Huguet que además de servir de sede y uso al mejor equipo de España de atletismo, el Playas, a toda su cantera y al resto de clubes y colegios de la ciudad, se ha proyectado como un estadio capaz de albergar competiciones de alto nivel, dentro de la política de celebración de eventos deportivos múltiples que sirvan de dinamización turística a la ciudad, como el Campeonato de España de Atletismo este verano.

La financiación de esta infraestructura deportiva, no obstante, no es solo municipal. La Generalitat debe costear la mayor parte. Y digo debe porque ha sido el Ayuntamiento el que ha tenido que adelantar los pagos para que la obra finalice en los plazos previstos. Las gestiones de Bataller en este sentido con el conseller de Hacienda, Juan Carlos Moragues, han sido más que constantes. Corría el riesgo de que la obra se paralizara o retrasase en demasía debido a la pésima situación financiera de la Generalitat.

Algo parecido ha ocurrido con la Facultad de Medicina de Castellón. La UJI ha podido por fin, tras un retraso de más de tres años por los impagos de la Generalitat valenciana, licitar la construcción de la segunda y tercera fase por un importe de 17,7 millones. Al igual que Bataller, la tenacidad del rector Vicent Climent hizo posible que se firmara in extremis el acuerdo el pasado 30 de diciembre que permitía esta licitación en base a la deuda histórica de la Generalitat con la universidad castellonense.

Ambos casos, junto a otros como centros de salud o colegios de Nules, Almassora, Burriana… comprometidos por la Generalitat y que ahora se están licitando, ejemplifican el parón de tres años de inversiones autonómicas necesarias en Castellón a raíz de la crisis, de la reconversión del sector público valenciano realizada por Fabra y sobre todo de la pésima situación financiera en que dejó Camps la Comunitat.

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Profesionales & independientes

Querido lector:

Cuando se eligen nuevas listas para nuevas elecciones, siempre hay caídos de la lista anterior. Aunque en la candidatura a Les Corts por Castellón que ha elaborado Ximo Puig para los próximos comicios autonómicos, el caído más sobresaliente, Francisco Toledo, quizá sea con diferencia el diputado más cualificado y el que no hace de la política una profesión. De ahí su duro mensaje en redes sociales al conocer que no había sido elegido a pesar de que fue el cabeza de cartel en 2011, eso sí, tras echar por tierra Alarte la lista que propuso Colomer.

Señalar en un fragmento de su despedida que hay entre los integrantes de esa candidatura elegida “unos cuantos que me avergüenzan como compañeros porque su objetivo no es otro que seguir en la mamandurria de un cargo público durante legislaturas y legislaturas”, además de expresar una rabia contenida por ser excluido aunque tenga más razón que un santo, también es propio del que no ha acabado de entender que en política hay quienes acuden para trabajar por el bien común desde una opción política y hay quienes existen solo para vivir de ella y del cargo.

Puig, en su apuesta personal para la elaboración de la lista, ha aplicado varios criterios. Por un lado, tal y como ya hemos dicho, ha incluido en los puestos de salida a independientes cualificados. Por otro, ha aplicado un reparto semiterritorializado de la provincia aunque primando a la capital. En tercer término, ha compensado a la bandera municipal más importante, Vila-real. En cuarto lugar, ha seguido como es norma la combinación de género en cremallera. En quinto lugar ha mantenido cierta continuidad basada en el trabajo desarrollado en la legislatura. En sexto término, ha premiado lo que podríamos denominar eufemísticamente la afinidad o la fidelidad. Y por último, ha aplicado el criterio de la contradicción: ha descartado verbos sueltos, preparados e independientes pero tendentes a la indisciplina y la crítica como Toledo, primando el control, al tiempo que ha fichado esa independencia fuera.

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La apuesta de riesgo de Puig

Querido lector:

Tras la decisión del candidato a la presidencia de la Generalitat y secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, de optar por el riesgo de renovar las listas a Les Corts Valencianes por las tres provincias con candidatos independientes para los puestos de salida en vez de militantes o cargos del propio partido, es normal que se suscite el debate entre sus propias filas y en el de las contrarias, claro está, para incidir en las tensiones que estas decisiones puede provocar en el seno del PSPV-PSOE.

Me imagino que Puig, que de esto de la política sabe un rato, ya contaba con ello. Y ha arriesgado. No es la mejor coyuntura para su partido por la previsión demoscópica de dispersión del voto de la izquierda, pero el proyecto de futuro inmediato del PSPV pasa ahora por él y es él el que se la juega. Y es su apuesta de póquer personalísima. La lista por Valencia la encabezan dos independientes. Por Alicante, algo parecido. Y por nuestra provincia también, tras la decisión que le honra de liderar por Castellón su candidatura a la presidencia de la Generalitat (cosa que incomprensiblemente no ha hecho el castellonense Alberto Fabra por el PP). El fichaje de la profesora de la UJI Eva Alcón y el próximo de otro independiente son sus apuestas aquí de renovación.

Ha arriesgado con el argumento de nuevos aires, nuevas caras, de más conexión con la realidad de la calle y de más proximidad con los nichos de votos naturales del PSPV, que quiere recuperar. Un argumento de renovación que combinará con la experiencia y los compromisos internos de partido entre los que deberá elegir y que ocuparán los siguientes puestos en la lista. Francesc Colomer, que volverá al Parlament; María José Salvador, que repetirá, lo mismo que Ignacio Subías en detrimento de Francisco Toledo, a pesar del oscuro papel que el médico ha jugado en las primarias de Amparo Marco; o las incorporaciones de alcaldes como Vicent Gil de Almenara, Ana Besalduch de Sant Mateu o incluso Sabina Escrig si Benlloch logra su lógica cuota por Vila-real que aún está por ver.

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El puente de nunca acabar

Querido lector:

Tanto los argumentos que está preparando el Ayuntamiento de Almassora, como los ahora empleados por la propia Conselleria de Infraestructuras de la Generalitat, apuntan a un responsable claro. Debe ser el Ministerio de Fomento quien se haga cargo del escaléxtric fantasma famoso que da acceso y salida al cruce de la antigua N-340 con la delimitación de los municipios de Castellón y Almassora.

Es de sentido común, ya que la N-340 es una carretera del Estado y el puente la sobrevuela y da servicio a la misma. Pero ni aún así, Madrid o los servicios provinciales de Fomento se pronuncian. Seguramente no le darán demasiada importancia. Visto desde una perspectiva global es una insignificancia. Pero aquí sí la tiene. Por el citado puente circulan a diario cientos y cientos de vehículos y ya casi ha pasado una semana desde que el último accidente ha desaconsejado su uso provocando su corte al tráfico hasta esa reparación que nunca llega por su carencia de titularidad.

Es más. Aunque Fomento se haga cargo, si lo hace, no es ya cuestión de una reparación puntual. Su falta de mantenimiento en las últimas décadas ha sido tal que habría que analizar minuciosamente si cumple con las condiciones mínimas de seguridad. Todo usuario del mismo sabe que los temblores cuando circula un vehículo pesado son para salir corriendo, que las vallas que lo protegen parecen del Pleistoceno y que ha sido tal cantidad de veces las que ha sido rebacheado que más que una carretera parece un camino de cabras.

Ya señalamos en su día que seguramente será, como ha ocurrido en otras ocasiones, el Ayuntamiento de Almassora el que lo repare para que siga prestando servicio. Pero yo, del alcalde Vicente Casanova, no lo haría. Presionaría junto con la consellera Isabel Bonig para que fuera Fomento el que lo arreglara y con ello reconociera de una vez por todas su titularidad. Quizá, así, a las bravas, sea la única forma en que se solucione un problema que lleva décadas enquistado y que por las buenas es imposible de resolver.

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El símbolo de los símbolos

Querido lector:

Injustamente, y por supuesto de forma interesada, al aeropuerto de Castellón lo convirtieron en el símbolo de las infraestructuras inútiles y del despilfarro de nuestro país en la época del boom económico. Digo injustamente no porque no hubiera despilfarro, que seguro que podría haberse construido por menos de los 150 millones en que se ha valorado su coste y puesta en marcha, sino porque en nuestro país hay un sinfín de edificios, proyectos, infraestructuras o eventos que han costado muchísimo más al erario público que nuestro aeropuerto.

Ahí tenemos el ejemplo del aeropuerto de Ciudad Real, por seguir con este tipo de infraestructuras, ese sí sufragado por el Estado con una inversión despilfarrada de más de mil millones de euros, que lleva cerrado varios años y que seguirá cerrado a este paso por los siglos de los siglos ya que su viabilidad es a todas luces imposible. O los aeropuertos de Lleida, Huesca o el segundo de Murcia, algunos de ellos con 30 pasajeros al año y otros sin terminar.

Pero no. Eligieron el de Castellón, lo divulgaron y lo promovieron como el adalid de la sinrazón, insisto, de forma totalmente interesada, sin darse cuenta que era una infraestructura planificada para el turismo en una zona turística, lo que tarde o temprano iba a tener su utilidad y necesariamente iba a buscarse su viabilidad.

Y ahora, una vez ha iniciado su desarrollo con su apertura y el acuerdo con la primera compañía que operará regularmente en él, nos encontramos en un periódico de la categoría del New York Times la utilización del símbolo de la apertura y puesta en marcha del aeropuerto fantasma de Castellón como parangón del comienzo de la salida de España de la crisis. Nada más y nada menos.

En fin, ni una cosa ni la otra. Ni antes tuvo que ser el símbolo del despilfarro, ni ahora debe ser el símbolo de la recuperación económica. Sencillamente porque ni antes fue todo despilfarro ni mucho menos, ni ahora es todo recuperación, que aunque algo haya, no es tiempo aún de simbolizar nada.

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El escaléxtric fantasma

Querido lector:

Hay cosas que claman al cielo por su incongruencia. Y el caso del denominado escaléxtric de Almassora en la N-340 es uno de ellos. Es el puente de nadie pues nadie lo quiere y de nadie es. Ni del Ministerio de Fomento, ni de la Generalitat, ni de la Diputación, ni del Ayuntamiento de Almassora. Si tuviera valor, seguro que todas las administraciones lo reclamarían. Pero como la competencia sobre él supone un coste, ninguna de ellas se quiere hacer cargo. Y así llevamos años y años… hasta el punto de que su degradación y falta de mantenimiento ha hecho que una vez más deba cerrarse al tráfico por el riesgo que acumula. Un riesgo grave para los miles de vehículos que pasan diariamente por encima y por debajo por su función de distribuidor de tráfico entre Castellón, Almassora y Vila-real.

En esta ocasión y por enésima vez, volverá a ser la administración más pequeña, inmediata y accesible, el Ayuntamiento de Almassora, la que se haga cargo del coste y del arreglo de los desperfectos tras el último de los accidentes que ha provocado desprendimientos, aunque no sea de su competencia. Y por enésima vez volverá a reclamar coherencia y responsabilidad administrativa para solucionar la incongruencia. Y por enésima vez, seguro, volverá a tener la callada por respuesta.

La solución depende de un convenio no resuelto entre Fomento y Generalitat, pendiente desde que se desvió la N-340 convirtiéndola en dos, para repartirse las competencias sobre cada uno de los tramos. Por un lado, la variante que parte de la macro-rotonda de acceso norte de Vila-real (otro destarifo) y que salva Castellón. Y por otro, el antiguo trazado de esta carretera que cruza la capital, sobre la que se sitúa el susodicho excaléxtric dando acceso y salida a Castellón y Almassora. La primera lógicamente es competencia de Fomento y la segunda debía pasar a manos autonómicas. Pero como el convenio se encuentra en el limbo tras casi dos décadas, la casa está sin barrer y el escaléxtric, sin mantenimiento. Y lo peor, sin perspectivas, aunque en puridad ahora mismo sea Fomento el responsable.