El director opina Archivo

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Un PPCV en plena ebullición

Querido lector:

El anuncio de Alberto Fabra afirmando que dejará la presidencia regional de su partido después de las elecciones generales y que no se presentará a la reelección en el congreso que tendrá lugar posteriormente, por mucho que señale que tomará posesión de su acta de diputado, que actuará como jefe de la oposición en el debate de investidura del nuevo presidente de la Generalitat y que liderará su propia transición interna, lo que de verdad supone es abrir la caja de los grillos en el PP de la Comunitat Valenciana.

Una decisión, además, consecuencia de los pésimos resultados electorales cosechados por la formación popular y enmarcada en el tsunami interno del PP a nivel nacional, provocado por la extendida decepción y el desconcierto generalizado entre las filas populares ante la rebelión de los barones territoriales, el inmovilismo inicial de Rajoy y la obligada reacción posterior que aún no se sabe qué consecuencias puede acarrear.

Con este panorama, sin hablar de las consecuencias más cercanas a nivel municipal y en medio de negociaciones para mantener alcaldías, el PPCV bulle en busca de reordenamiento, de reorganización, de renovación, de referentes y de estrategias y reacciones ante la inminencia de las elecciones generales y el temor a un tercer varapalo consecutivo.

Es de prever que esta ebullición traiga consigo resultados rápidos a corto plazo, aunque solo sea por necesidad. En el partido con mayor estructura y militancia de la Comunitat sería un suicidio lo contrario.

Y en este contexto surgen un par de nombres de nuestro entorno provincial. El primero Isabel Bonig, la número 2 del PPCV y el perfil mejor posicionado para liderar esa sucesión y el nuevo proyecto popular en la Comunitat. Y el segundo, Javier Moliner, el único presidente provincial con base institucional al mantener la Diputación y el único barón territorial incuestionado que mantiene la unidad de cargos y militantes, según se desprendió de la junta provincial del PP celebrada el pasado martes.

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La condición humana

Querido lector:

La condición humana a la hora de tocar poder se manifiesta en su más pura esencia. Es lo que van a comenzar a pensar los votantes que el pasado domingo en las urnas decidieron que tres fuerzas políticas de izquierdas tengan la oportunidad de formar una mayoría progresista al frente de los designios de la Comunitat después de más de 20 años frente a un PP desgastado por la corrupción y la crisis, que ha perdido la capacidad de gobierno de la Generalitat, dos diputaciones y una gran parte de ayuntamientos.

Lo digo como antesala de la radiografía que describe ahora mismo el estado de las negociaciones y maniobras para formar ese pacto de progreso. Una situación que sobre el papel no ofrece el optimismo del domingo por la noche, pero que como les decía ayer, puede cambiar en horas o días. Así están las cosas:

1.- Pablo Iglesias dice que Podemos en la Comunitat Valenciana solo pactará con Mònica Oltra (Compromís) y no con PSPV (a pesar de que en la Madrid capital, el PSOE hará posible gobierno de Podemos).

2.- Pero Podemos en la Comunitat ha sido precisamente el que ha convocado para el lunes la primera reunión a tres bandas con PSOE y Compromís, dejando de lado esta indicación de su líder nacional.

3.- Oltra (19 escaños) por su parte, sigue con su estrategia para ser presidenta. La pinza junto a Podemos (13 escaños) para que Ximo Puig (23 escaños) no lidere el pacto de izquierdas se ha visto acompañada ahora con una convocatoria a través de las redes para una manifestación multitudinaria a fin de que Valencia pida que ella sea la presidenta.

4.- Puig, ante la pinza entre Compromís y Podemos (32 escaños), advierte que priorizará siempre el pacto progresista (con ambas fuerzas) pero bajo la lógica democrática de que el partido más votado lidere ese pacto. Si no, señala, puede pactar con Ciudadanos (13 escaños).

5.- Ciudadanos informa que no rechazaría ese pacto con el PSPV (36 escaños entre los dos), aunque pondría condiciones.

6.- El PP, en shock nacional y autonómico (31 escaños), desiste de convocar conversaciones.

En fin, la condición humana.

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Después de las elecciones

Querido lector:

No se sorprendan si estos días de poselecciones del 24-M leen, escuchan o ven informaciones –y no digo opiniones– que pueden aparentar contradicción en relación a pactos o alianzas, transiciones, dimisiones… La clase política, tras los resultados electorales, está convulsa y algunas de sus terminales mediáticas también. Hoy afirman que tal pacto es así y luego es diferente. O que aquel es quien liderará tal o cual proyecto y luego no lo es. O que el de más allá dimite pero no del todo… Es la vorágine de unas consecuencias electorales que van a acarrear cambios importantes y que tienen a todos los aparatos políticos un poco desbocados, planificando encuentros, estrategias para los contactos, planes internos, proyectos de acuerdos de programa o estratagemas políticas y de comunicación.

A buen seguro, dentro de unos días, o a lo sumo semanas, el panorama político se aclarará. Y es de suponer que con las principales claves que han desprendido las urnas.

Por un lado, se abrirá un proceso de transiciones en el partido que ha perdido la capacidad de gobierno, el PP. Porque a pesar del inmovilismo de Rajoy, sus barones han comenzado a actuar. El mismo Alberto Fabra ha abierto la espita, seguida por Bauzà o Rudi, de renunciar a la presidencia regional de su partido a partir de los próximos congresos regionales, en el caso valenciano después de las elecciones generales y pilotar hasta entonces la transición con nuevos recambios. En el caso de la provincia de Castellón, esa transición la llevará a cabo Javier Moliner, con la garantía de ser el único barón provincial que ha mantenido el poder de la institución provincial.

Por otro, como clave más importante para la gobernabilidad en la Comunitat y muchos ayuntamientos, son los pactos de la izquierda. Porque, a pesar de que 24 horas después de la cita con las urnas ya comenzaban las disensiones, es de esperar que si las elecciones han dado el triunfo a las fuerzas de la izquierda después de 20 años, no dilapiden la oportunidad y tengan la responsabilidad de responder con pactos que faciliten la gobernanza. Y para ello es básico el entendimiento entre PSPV y Compromís.

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Pragmatismo & populismo

Querido lector:

Los tiras y aflojas comienzan ya para determinar los liderazgos de los futuros pactos de gobierno tras las elecciones autonómicas y municipales del 24-M. Bien en forma de pactos de investidura, de acuerdos programáticos o de conformación de ejecutivos. Y no hay duda de que el principal y el que puede definir la guía para el resto de instituciones, diputaciones de Valencia y Alicante y una gran mayoría de municipios importantes en la provincia de Castellón, entre ellos la capital, es el de Les Corts que determinará el gobierno de la Generalitat valenciana.

En esta pugna ha entrado de lleno Compromís con una avidez inusitada tras la euforia de su incremento de votos, sin tener en cuenta el criterio de su socio necesario y además la lista más votada. Ximo Puig, candidato a la presidencia de la Generalitat del PSPV, lo decía ayer diáfanamente en clara advertencia. Debe aplicarse en este y el resto de pactos el criterio de la “lógica democrática” de apoyar al candidato de la lista más votada. Y al respecto ha dado por hecho que en el Ayuntamiento de Valencia será el alcalde Joan Ribó (Compromís), mientras que en las Generalitat le corresponde a él la presidencia por ser el PSPV-PSOE la lista más votada de la izquierda, en clara alusión al intercambio de intereses. El tercero en el pacto, Podemos, pide esperar e ir a programa. Y Ciudadanos, formación con la que institucionalmente Puig también va a hablar, también.

El mismo caso parece darse en el Ayuntamiento de Castellón. Amparo Marco tiene claro que liderará el acuerdo para gobernar el consistorio aplicando el criterio de Puig, aunque Compromís y Castelló en Moviment están a la espera. Nomdedéu públicamente se ha mostrado conciliador, pero sabidas son también sus conversaciones de la pasada semana con Xavi del Señor.

Fuera de estos tomas y dacas, ambas formaciones son conscientes de que la gobernanza con pactos progresistas en muchos ayuntamientos, bastantes en Castellón, va a depender del entendimiento entre PSPV y Compromís. Entre ambos solo o con otros socios.

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Correctivo para el PP

Querido lector:

Las elecciones municipales y autonómicas más abiertas han respondido a esas expectativas. El PP sigue siendo la fuerza más votada pero pierde el poder en la Comunitat Valenciana porque no tiene opción de pactos de gobierno en prácticamente ninguna institución. Ni en las Corts para determinar el gobierno de la Generaitat ni en la mayoría de los ayuntamientos de las tres provincias en favor del pacto de al menos tres fuerzas políticas que prácticamente lo han anunciado en campaña: el PSPV, Compromís y Podemos. Sin olvidar a Ciudadanos que podría ser otra opción de pacto en función de las negociaciones que a partir de ahora se abrirán.

La traslación a la provincia de estos resultados es similar. El PP pierde la opción de gobierno en la mayoría de municipios donde gobernaba. En la capital de la Plana, en Burriana, en Vall d’Uixó, en Onda, en Almassora, en Benicarló, en Vinaròs… en favor de pactos principalmente entre PSPV y Compromís junto a Podemos o fuerzas locales. No obstante, conservará la gobernanza de la Diputación al ser la la fuerza más votada, aunque a última hora de ayer los cálculos definitivos aún no habían finalizado.

Pocos municipios tendrán mayoría absoluta. Destacan para el PP Peñíscola o Alcalà de Xivert, y para el PSOE sobre todo Vila-real, donde Benlloch ha barrido.

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Magia no, esfuerzo sí

Querido lector:

El dato del empleo adelantado del mes de mayo que avanzamos en Mediterráneo indica que la tendencia de descenso del paro en la provincia sigue la marcha del 2014 aunque ahora más acusada debido a los mayores índices de crecimiento de la economía nacional y provincial. Un descenso del paro paulatino, en progresión lenta para lo que todos quisiéramos, pero constante y en sintonía a esos niveles de crecimiento. Una buena noticia. El pero, la precariedad y la temporalidad.

Mientras tengamos en nuestra provincia 50.000 parados registrados, entre los cuales hay un elevado tanto por ciento de larga duración, no podemos lanzar campanas al vuelo. Ni siquera sabiendo que ese índice de desempleo no es del todo real por los elevados ratios de economía sumergida que registramos, tanto o más que durante la etapa de bonanza, pero ahora más significativos socialmente debido a la época de crisis y la nueva sensibilización a la que nos sometemos. Una economía sumergida y una precariedad y temporalidad del nuevo empleo, que nos da cuenta de la gravedad de la crisis pasada y de la dificultad en superarla. De ahí la importancia de distinguir el realismo del populismo aventurero.

La economía de Castellón es la que es. Sus bases son las que son. Y entre ellas su mercado laboral. Eliminado de su base estructural el espejismo del boom de la construcción de años anteriores, que empleó a inmigrantes venidos de otras latitudes a millares y a jóvenes que abandonaban estudios por obtener un salario pronto y avanzado, estamos volviendo ahora a nuestra verdadera realidad y como no puede se de otra forma debido al daño de la crisis, muy lentamente. En economía no hay magia, sino constancia, esfuerzo y sacrificio. Y el que diga lo contrario engaña y miente. No volveremos a un boom tan fácil como el de la construcción. Y de ahí que estemos construyendo nuestra economía con otros parámetros. Hay quien parece no querer verlo. Pero es así. Ahora todo cuesta más y crecer es más costoso. Pero al menos lo estamos haciendo, que no es poco.

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Las elecciones más abiertas

Querido lector:

Termina la campaña electoral y mañana toca votar. Espero que la política en su máxima expresión electoral, a pesar de toda su parafernalia; las sensaciones que produce; las visceralidades que se pulsan; las escenificaciones postizas o verdaderas; las manipulaciones; los sondeos; los ataques y defensas entre candidatos, teñidos las más de las veces de educación pero otras de sórdida mezquindaz, que todo vale; la judicialización; las elucubraciones de pactos, alianzas o bloques; las gracias y las desgracias… no les haya dejado indiferentes (o sí) y mañana ejerzan su voto (o no) con total libertad en la fiesta de la democracia. Que a veces se nos olvida.

También espero que todo lo acontecido en la provincia estos últimos 15 días y que hemos intentado reflejar en Mediterráneo lo mejor y más variado posible, les haya servido y les haya sido de utilidad para adoptar su decisión de mañana. Como espero también que sigan con nosotros el desarrollo de los acontecimientos del 24-M al minuto en nuestra web y en Televisión de Castellón Mediterráneo, así como todos los resultados pormenorizados, las reacciones más contundentes y los análisis más concienzudos en su periódico del lunes, donde realizaremos un seguimiento exhaustivo y analítico de los resultados en los 135 municipios de nuestra provincia, en la Comunitat, en la Diputación y en el ámbito nacional.

El panorama que se abre para la gobernabilidad política en la Comunitat y en los diferentes municipios de la provincia, salvo para la Diputación que por su elección indirecta parece claro, es el más incierto de los últimos 20 años. Lo han reflejado todos los estudios demoscópicos con el añadido de aún mayor incertidumbre por la elevada bolsa de indecisos, de entre el 25 y el 40%.

Salvo excepciones, no habrá mayorías absolutas, por lo que nuestros políticos deberán estrenarse en una nueva cultura del pacto y de alianzas… O no. Porque si siguen las estrategias nacionales cara a las generales como en Andalucía, podríamos tener incluso una Comunitat ingobernable. Todo abierto.

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El discurso empresarial

Querido lector:

Los empresarios de Castellón mediante los acuerdos adoptados por la Junta Directiva de la Confederación de Empresarios de Castellón daban a conocer ayer sus peticiones a los partidos políticos cara a las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo.

Sus argumentos no son nuevos. La organización liderada por José Roca los ha repetido constantemente cada vez que ha tenido oportunidad porque son argumentos que no tienen cariz político sino que se explicitan como su receta para el progreso económico de la provincia. Infraestructuras imprescindibles para no perder competitividad; potenciación de la formación profesional; mejor incardinación de la educación con la economía real castellonense; una financiación autonómica justa que permita a las administraciones públicas intervenir en la ecomomía productiva a través de inversiones, desgravaciones o incentivos a las empresas para su crecimiento y para la creación de empleo; un mayor acceso al crédito y la financiación por parte de las empresas, principalmente las pymes, la base de nuestra economía… Es decir, una serie de necesidades que firmarían la mayoría de los partidos políticos cuyo marco económico se circunscribe a la economía de mercado con la que funcionamos.

De ahí que las organizaciones empresariales no busquen un perfil político determinado, como sí ocurría antaño. Su principal mensaje, además del detalle de las necesidades concretas más o menos consensuadas que precisa la economía provincial, se ciñó a la estabilidad. Su propuesta política, por tanto, inteligentemente es transversal. Ante riesgos de inestabilidad debido a paradigmas políticos propios del populismo o a las dificultades en relación a la gobernabilidad que pueden resultarse de políticas de pactos, los empresarios piden gobernanza estable que consolide los signos de recuperación que ya se experimentan y que aleje temores a políticas inestables o confusas que impidan inversiones.

Como digo, nada nuevo, aunque lo pueda parecer.

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Éxito vecinal en campaña

Querido lector:

El compromiso logrado de los partidos políticos que se presentan a las elecciones municipales por parte de las federaciones vecinales de la ciudad de Castellón ha sido poco común. En pleno fin de campaña electoral lograr que todas las formaciones políticas se sienten en una misma mesa para firmar un documento que les comprometa, gane quien gane, gobierne quien gobierne, a una misma actuación política en los primeros cien días de gobierno en relación a la participación ciudadana y a políticas vecinales, puede concebirse como un hito de convivencia política. Más si cabe, como insisto, en un clima de enfrentamiento electoral, de expectativas, de preparativos, de nervios, de reticencias y a veces hasta de alguna cosa más que se sale de los límites de la convivencia democrática.

La iniciativa de los líderes vecinales Paco Cabañero, Amalio Palacios y Vicky Amores con la intervención intermediadora del exconcejal y exlíder vecinal, Casto Moya, es por tanto digna de elogio y la de los partidos firmantes, todos, también.

Indica, sobre el papel, una progresión democrática indiscutible porque supone una predisposición de consenso a una misma política vecinal por parte del consistorio resultante de las próximas elecciones, enmarcada en la tendencia abierta ya de una mayor participación ciudadana en la política de ciudad, manifestada ya, por ejemplo, en las mecánicas de elaboración de los presupuestos participativos que llevan a cabo bastantes consistorios, entre ellos el de Castellón.

Y digo sobre el papel porque el compromiso que lograron ayer las federaciones vecinales castellonenses, no deja de ser, aunque sea conjunta, una promesa electoral que precisará de un seguimiento exhaustivo una vez se conforme la gobernanza del municipio tras los resultados del 24-M. La escenificación pública de ayer, al respecto, es un primer paso. Importante, porque en las retinas y hemerotecas quedará grabado, pero primer paso. El segundo, el tercero y demás deberán exigir acciones concretas nada más se conforme la nueva corporación.

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Educación preocupante

Querido lector:

Si la Universitat Jaume I tiene que potenciar la afición a las materias técnicas y de ciencias también entre los escolares de Primaria, es que el sistema educativo que tenemos no funciona nada bien. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque las carreras técnicas y las ingenierías, precisamente las que más proyección profesional y salida laboral tienen, pero también las más difíciles y de las que más esfuerzo precisan, están padeciendo un mal preocupante. Desciende curso tras curso el número de alumnos que se matriculan en ellas. Y la UJI sabe perfectamente que si la tendencia continúa así, que parece ser que sí y además con más agudeza, en un futuro a medio plazo nos encontraremos sin profesionales adecuados en las materias de mayor demanda económica, que mayor impacto económico producen y que más garantía de calidad empresarial y de empleo promueven. Y eso, en una sociedad como la nuestra que debe basar gran parte de su progreso en el capital humano, es verdaderamente preocupante.

La cuestión no es baladí. El descenso en la elección del bachiller científico-técnico no es nuevo. Viene produciéndose año tras año. De ahí que la Jaume I señale el origen entre los más pequeños y de ahí sus programas para intentar hacer atractiva la ciencia para los niños, “sembrando una semilla que aflorará con el tiempo en etapas educativas posteriores”, como señala el director de la Escuela Científica de la UJI, José Joaquín Gual.

Y no es una cuestión baladí porque esta cuestión parte de un conjunto de carencias en nuestro sistema educativo mucho más amplias que no hemos sabido solucionar con la Logse y sus posteriores leyes derivadas. Y eso que invertimos mucho en Educación. No los que más, claro, pero sí de los que más si nos comparamos con medio mundo. Perdemos a demasiados jóvenes por el camino (fracaso escolar) a causa de un sistema inadecuado y además totalmente alejado de las necesidades de la realidad económica y social porque especializamos poco, segmentamos menos y producimos parados ya desde el comienzo.