Sobre el Autor: José Luis Valencia

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Director de El Periódico Mediterráneo.

Entradas por José Luis Valencia

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La asignatura del pacto

Querido lector:

Los consensos en política se han hecho muy difíciles. De ahí que es grato ver de vez en cuando, y especialmente en momentos preelectorales como estos, que nuestros representantes públicos llegan a ellos. Es el caso reciente del Ayuntamiento de Castellón en relación a las remuneraciones de los cargos electos y sus topes en función de la escala funcionarial municipal o el caso de ayer mismo en la Diputación provincial en relación a las ayudas a las inundaciones de la semana pasada.

La discrepancia política no está reñida con este tipo de acuerdos unánimes y no los debe impedir. Sin embargo, no es lo frecuente ni mucho menos. El pacto debería ser una práctica política habitual, con o sin mayorías absolutas, que denota la madurez de un sistema democrático. Aplicar el rodillo sin admitir otras sensibilidades, oponerse por sistema, impedir la coincidencia por partidismo interno o la misma postura de la abstención para no dar un sí a la propuesta del contrario si se sabe que su mayoría va a imperar, son prácticas que obstaculizan el desarrollo democrático y suponen una pedagogía perjudicial para la ciudadanía administrada.

Las causas por las que se ha llegado casi sistémicamente a estas dinámicas políticas tan radicales son muchas. Pero dadas las tendencias electorales y demoscópicas que parecen imperar cara a las numerosas convocatorias electorales de este año, y que indican que esas mayorías absolutas van a ser infrecuentes, deberán cambiar.

Y es más que probable que seamos los ciudadanos los que obliguemos a la clase política que elijamos a cambiarlas. Primero para conformar mayorías en aras de la gobernabilidad. Y segundo, para configurar ejecutivos estables que garanticen una estabilidad y continuidad.

No me atrevo a aventurar si ello ocurrirá en ayuntamientos de la provincia de Castellón, pero es más que seguro que será lo que pase en el parlamento autonómico. Y visto lo visto en esta legislatura que acaba de finalizar, los partidos que obtengan representación deberán aprender y mucho a hacerlo.

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Castellón ¿is different?

Querido lector:

Si intentamos proyectar las tendencias con voto real de las últimas elecciones andaluzas a otros territorios ante los próximos comicios autonómicos y municipales, por ejemplo el nuestro, nos encontraremos con traslaciones posibles e imposibles, distintas además en función de quién las interprete.

Pero entre ambas, sí que parecen existir algunas proyecciones comunes. Entran dentro del marco de las tendencias generales que también se preconizan para las elecciones generales de final de año. Me refiero, entre otras, a tres bastante posibles y asumidas por todos.

Por un lado, la falta de mayorías absolutas que obligará a pactar para lograr gobiernos, sin la preconizada ruptura del bipartidismo (los partidos tradicionales PP y PSOE seguirán entre los más votados). Por otro, la emergencia, hundimiento o estancamiento de nuevos partidos (Ciudadanos, UPyD o Podemos). Y en tercer lugar, la casi desaparición de Esquerra Unida, sustituida matemáticamente por Podemos.

La provincia de Castellón no será diferente. Esas tendencias se plasmarán seguramente, pero por los antecedentes vividos hasta ahora se puede llegar a producir un fenómeno cuanto menos curioso. Es el voto a la marca por encima de los candidatos y listas. Es la preponderancia del voto a las siglas en vez de a sus integrantes o a su programa.

Puede ocurrir con Ciudadanos porque a dos meses de las elecciones no tienen prácticamente candidaturas ni candidatos visibles, ni saben en qué municipios se presentarán… y lo que es peor, son pocos y están tan mal avenidos que sin apenas gente andan todos peleados.

Puede ocurrir con UPyD, porque a la crisis general que sufre se le añade además su fracaso provincial de no haber conformado una estructura estable de partido en sus varios años de existencia, lo que les va a impedir elaborar candidaturas.

Y puede ocurrir incluso con Podemos, cuyos movimientos de siglas, plataformas, agrupaciones, exclusiones o inclusiones y sus complicadas fórmulas de decisión y de elección las entienden muy pocos.

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Las opciones de pacto

Querido lector:

Esquerra Unida, o sus correlatos satélites vía plataformas ciudadanas promovidas con un propósito concreto, andan poniendo denuncias y querellas por doquier en el último año a un ritmo endiablado, con un afán tal, que lleva a pensar que, más que justicia, buscan la notoriedad política que les pueda catapultar a conseguir un objetivo que parece que se les escapa. Podemos y sus multiplataformas (si alguna vez esta corriente logra definirse y concretar candidaturas en Castellón y la Comunitat) han ocupado su espacio, y parece que le van a impedir lograr representación parlamentaria y municipal. Castellón capital es uno de los mejores ejemplos.

Es una estrategia, la del electoralismo judicial, que ahora en precampaña todo el que puede emplea. Esquerra Unida lo está haciendo especialmente a nivel autonómico, aunque también municipal, pero todos los partidos la utilizan allá donde ven posibilidad. Compromís en Benicàssim, el PSPV en la Vall o Segorbe, o el PP en Vila-real, son los ejemplos más notorios ahora en nuestra provincia. Al final, y con toda seguridad, esta fórmula no llegará a buen puerto, ni tendrá capacidad de influencia en las tendencias que parecen definirse, al menos a nivel general, con el precedente de las elecciones andaluzas.

En la Comunitat, todo el mundo da por sentado que se producirán tres alternativas de gobierno al margen de estrategias judiciales, tras las elecciones de mayo. A saber. Por un lado está la del PP, como fuerza más votada, aunque no con mayoría absoluta, que precisará del aliado Ciudadanos si los números lo permitieran y logran un acuerdo.

Por otro lado, un tripartito con el PSPV liderándolo como segunda fuerza junto a Compromís y Podemos (EU sería digerida por éste a pesar de sus estrategias judiciales). Y una tercera opción, sucedánea de la segunda, con un bipartito entre Compromís y Podemos, con Mónica Oltra como presidenciable, si el PSPV pierde esa segunda plaza, y es superado por la suma de los otros dos, lo que les llevaría a un papel de comparsa. Vorem.

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Marginalidad profunda

Querido lector:

Los episodios de lluvias torrenciales que ha sufrido la provincia de Castellón en los últimos días han puesto de manifiesto una realidad, semioculta hasta ahora, pero evidente. Se trata de la existencia de un chabolismo sui generis, pero chabolismo al fin y al cabo, que por sus características propias puede pasar desapercibido y al que nadie hace caso, pero que existe de un tiempo a esta parte de forma acusada. Fue en Burriana donde más se puso en evidencia al tener que ser rescatados y trasladados a un lugar seco y seguro por el riesgo que supusieron las inundaciones y el aislamiento de los lugares que ocupan, mayoritariamente zonas agrícolas. Pero su caso se extiende por toda la franja litoral, de norte a sur de la provincia.

No es el chabolismo tópico de las periferias de muchas ciudades, sino un fenómeno similar adaptado a las características de nuestro territorio, que combina los núcleos urbanos con grandes extensiones de huertos de naranjos repletos de alquerías, casetas de aperos o masets de campo abandonados o no, y que son utilizados como viviendas okupadas por colectivos de inmigrantes marginales dedicados a la mendicidad, a la chatarrería, a trabajos temporeros ocasionales o incluso a la pequeña delincuencia. Son los parias de la inmigración, rechazados por sus compatriotas y que malviven a duras penas semiocultos y fuera de la vista de la vida diaria de nuestros pueblos y ciudades.

Su origen mayoritario es búlgaro, rumano, magrebí o subsahariano. Y su extensión se ha producido principalmente durante los años de la crisis, provenientes del paro de trabajos agrícolas, de la construcción o del trapicheo de la época de bonanza, que ya no los puede acoger o de sus propios países de origen donde también pertenecen a una marginalidad aún más miserable.

Malviven en unas condiciones pésimas. Incluso en familias con mayores y niños a su cargo. Totalmente al margen de cualquier cobertura sanitaria, educacional o social. Y por supuesto, apartados de todo.

Son los parias de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado.

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Toledo: lobo… y cordero

Querido lector:

Francisco Toledo no va en la lista autonómica de Ximo Puig por Castellón. Pero en pocos días ha demostrado muchas cosas bien a las claras.

El que fue rector de la UJI durante una década, además de su competencia profesional, se ha destapado como un experto en el manejo del interés mediático, tanto en los medios convencionales como en la selva de las redes sociales. Su intervención en la despedida del parlamento autonómico ha sido mil veces más sonada que cuando se atragantó con las críticas a integrantes en la lista autonómica por Castellón calificando a algunos de ellos como mamandurrias profesionales, tras conocer su composición, su orden y su exclusión definitiva.

Esta vez la acritud la ha convertido en declaración de amor a su compañera sentimental, también diputada, desde la tribuna de Les Corts señalándola como el mejor bagaje de su paso por el escaño durante esta legislatura. ¿Con voluntad de notoriedad o de forma involuntaria en un arredro emocional?, cabría preguntarse. Conociendo a Paco Toledo, me inclino a pensar que por las dos causas. El diputado socialista obviamente sabía que tal declaración no iba a pasar desapercibida, sino todo lo contrario. Y al mismo tiempo, debía decirlo porque es real si en conciencia pretendía una despedida sincera, política y humana, tal y como la elaboró.

Pero más allá de la estruendosa proyección mediática lograda, y por qué no decirlo, más allá del compromiso al que ha expuesto a su compañera que prudentemente ha permanecido en silencio evitando Sálvames innecesarios, Toledo ha demostrado, como decía, más cosas. Que podría haber sido una pieza valiosa en el nuevo proyecto de Puig, y no me refiero solo a la lista. Que su capacidad para la sorpresa en política se agradece en tiempos tan oscuros. Que seguramente es más verbo suelto e independiente que todos los fichajes externos que ha realizado el secretario general. Que en capacidad política, si le dejaran, daría mil vueltas a cualquiera. Pero también que, por tales características y otras, no cabía en ese proyecto.

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El adiós de un periodista

Querido lector:

Cuando los periodistas de mi generación comenzamos a ejercer recién salidos de las facultades, en Castellón había un puñado de informadores de generaciones anteriores que nos sirvieron de referencia. Cada uno a su manera y en su ámbito profesional. Eran los Paco Pascual, José María Arquimbau, Juan Soler, Eduardo Mas, Xavier Manzanet, Vellón, Monferrer, Chencho… y el ahora desaparecido Juan Enrique Mas.

Eran todos ellos periodistas de oficio más que contrastado que ejercieron la profesión en tres etapas históricas muy distintas pero apasionantes. Experimentaron el final de un régimen dictatorial, vivieron la transición política y comunicaron en el sistema democrático en el que convivimos ahora.

Uno de ellos fallecía ayer. El veterano periodista Juan Enrique Mas Molina. El recordatorio de su currículum basta y sobra para explicitar lo que fue y representó esa generación para Castellón. Trabajó en prensa, en Mediterráneo y en Castellón Diario, periódico que dirigió. Ejerció en radio muchos años, en RNE. Trabajó en televisión, dirigiendo Televisió de Castelló. Ejerció la profesión en el ámbito institucional como jefe de gabinete de la alcaldía de Castellón y en el ámbito empresarial como responsable de comunicación de Marina d’Or. Y reivindicó su profesión como miembro de la Asociación de la Prensa.

Es decir, como sus cogéneres, fue un periodista con mayúsculas. Trabajador incansable en todos los terrenos de este oficio y siempre coherente, honesto, respetado y maestro de periodistas de las siguientes generaciones. Y como tal, un referente singular en la sociedad de su querida Castellón a la que testimonió siempre con rigor y con amor.

Perteneció, en definitiva, a esa generación de comunicadores que profesionalizó y significó este oficio dándole su categoría con trabajo, meticulosidad, tesón y mucho sacrificio. Con su marcha, Castellón pierde. Y la profesión también. Ya no ejercía para los demás. Pero sí para él, porque como decía, un periodista nunca deja de serlo. Él fue fiel ejemplo de ello.

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Los debates ‘catastróficos’

Querido lector:

No me gusta la avidez política en relación a los fenómenos naturales de tipo catastrófico como el que está teniendo lugar estos días con las intensísimas lluvias que azotan la provincia de Castellón de norte a sur.
Suele ocurrir con todos los colores políticos. Por eso no me voy a referir a ningún caso ni partido concreto. Pero se ha convertido en habitual un cierto canibalismo político mediocre en medio de situaciones problemáticas de lluvias torrenciales, incendios, temporales marítimos…a fin de sacar una tajada que sinceramente creo que es muy dudosa.
Considero que no es bueno ni para la convivencia política, ni para la ciudadana ni tampoco para solucionar de urgencia los problemas que puedan surgir. Eso de pedir responsabilidades casi al minuto de producirse el acontecimiento negativo de que se trate lo único que puede ocasionar es una dificultad añadida a la hora de solventarlo.
Creo que los políticos que emplean estas tácticas no se dan cuenta de que en los momentos más complicados lo que debe hacerse es ofrecer ayuda para colaborar en su solución, facilitar en lo posible el trabajo de los profesionales (bomberos, policías, protección civil, servicios de emergencias…) dejar que los gestores políticos y administrativos adopten las medidas que consideren porque para eso es su responsabilidad…y después, una vez pasado el episodio que sea, realizar la labor política de exigir las responsabilidades que consideren oportunas, las explicaciones que crean necesarias, las críticas que deban realizarse o proponer las soluciones que se crean pertinentes para prevenir nuevos sucesos.
En medio de la búsqueda de desaparecidos, de salvamento o rescate de personas aisladas o atrapadas, de operativos de obras de urgencia…insisto, no creo que lo mejor sea iniciar debates políticos que solo llevan al encrespamiento, a la acritud y a la antipedagogía social. No solucionan nada y suelen ser baldíos además de improvisados porque no se conocen todas las circunstancias que concurren.
Después sí. Debe ser una obligación política ineludible, tanto de oposición como de gobierno.

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Los debates ‘catastróficos’

Querido lector:

No me gusta la avidez política en relación a los fenómenos naturales de tipo catastrófico como el que está teniendo lugar estos días con las intensísimas lluvias que azotan la provincia de Castellón de norte a sur.
Suele ocurrir con todos los colores políticos. Por eso no me voy a referir a ningún caso ni partido concreto. Pero se ha convertido en habitual un cierto canibalismo político mediocre en medio de situaciones problemáticas de lluvias torrenciales, incendios, temporales marítimos…a fin de sacar una tajada que sinceramente creo que es muy dudosa.
Considero que no es bueno ni para la convivencia política, ni para la ciudadana ni tampoco para solucionar de urgencia los problemas que puedan surgir. Eso de pedir responsabilidades casi al minuto de producirse el acontecimiento negativo de que se trate lo único que puede ocasionar es una dificultad añadida a la hora de solventarlo.
Creo que los políticos que emplean estas tácticas no se dan cuenta de que en los momentos más complicados lo que debe hacerse es ofrecer ayuda para colaborar en su solución, facilitar en lo posible el trabajo de los profesionales (bomberos, policías, protección civil, servicios de emergencias…) dejar que los gestores políticos y administrativos adopten las medidas que consideren porque para eso es su responsabilidad…y después, una vez pasado el episodio que sea, realizar la labor política de exigir las responsabilidades que consideren oportunas, las explicaciones que crean necesarias, las críticas que deban realizarse o proponer las soluciones que se crean pertinentes para prevenir nuevos sucesos.
En medio de la búsqueda de desaparecidos, de salvamento o rescate de personas aisladas o atrapadas, de operativos de obras de urgencia…insisto, no creo que lo mejor sea iniciar debates políticos que solo llevan al encrespamiento, a la acritud y a la antipedagogía social. No solucionan nada y suelen ser baldíos además de improvisados porque no se conocen todas las circunstancias que concurren.
Después sí. Debe ser una obligación política ineludible, tanto de oposición como de gobierno.

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Licitaciones públicas

Querido lector:

Mañana lunes se inaugura en Castellón una de las denominadas obras de legislatura que el PP, a cargo del gobierno municipal de la capital de la Plana, llevaba en su programa. Es el nuevo estadio Gaetà Huguet que además de servir de sede y uso al mejor equipo de España de atletismo, el Playas, a toda su cantera y al resto de clubes y colegios de la ciudad, se ha proyectado como un estadio capaz de albergar competiciones de alto nivel, dentro de la política de celebración de eventos deportivos múltiples que sirvan de dinamización turística a la ciudad, como el Campeonato de España de Atletismo este verano.

La financiación de esta infraestructura deportiva, no obstante, no es solo municipal. La Generalitat debe costear la mayor parte. Y digo debe porque ha sido el Ayuntamiento el que ha tenido que adelantar los pagos para que la obra finalice en los plazos previstos. Las gestiones de Bataller en este sentido con el conseller de Hacienda, Juan Carlos Moragues, han sido más que constantes. Corría el riesgo de que la obra se paralizara o retrasase en demasía debido a la pésima situación financiera de la Generalitat.

Algo parecido ha ocurrido con la Facultad de Medicina de Castellón. La UJI ha podido por fin, tras un retraso de más de tres años por los impagos de la Generalitat valenciana, licitar la construcción de la segunda y tercera fase por un importe de 17,7 millones. Al igual que Bataller, la tenacidad del rector Vicent Climent hizo posible que se firmara in extremis el acuerdo el pasado 30 de diciembre que permitía esta licitación en base a la deuda histórica de la Generalitat con la universidad castellonense.

Ambos casos, junto a otros como centros de salud o colegios de Nules, Almassora, Burriana… comprometidos por la Generalitat y que ahora se están licitando, ejemplifican el parón de tres años de inversiones autonómicas necesarias en Castellón a raíz de la crisis, de la reconversión del sector público valenciano realizada por Fabra y sobre todo de la pésima situación financiera en que dejó Camps la Comunitat.

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Profesionales & independientes

Querido lector:

Cuando se eligen nuevas listas para nuevas elecciones, siempre hay caídos de la lista anterior. Aunque en la candidatura a Les Corts por Castellón que ha elaborado Ximo Puig para los próximos comicios autonómicos, el caído más sobresaliente, Francisco Toledo, quizá sea con diferencia el diputado más cualificado y el que no hace de la política una profesión. De ahí su duro mensaje en redes sociales al conocer que no había sido elegido a pesar de que fue el cabeza de cartel en 2011, eso sí, tras echar por tierra Alarte la lista que propuso Colomer.

Señalar en un fragmento de su despedida que hay entre los integrantes de esa candidatura elegida “unos cuantos que me avergüenzan como compañeros porque su objetivo no es otro que seguir en la mamandurria de un cargo público durante legislaturas y legislaturas”, además de expresar una rabia contenida por ser excluido aunque tenga más razón que un santo, también es propio del que no ha acabado de entender que en política hay quienes acuden para trabajar por el bien común desde una opción política y hay quienes existen solo para vivir de ella y del cargo.

Puig, en su apuesta personal para la elaboración de la lista, ha aplicado varios criterios. Por un lado, tal y como ya hemos dicho, ha incluido en los puestos de salida a independientes cualificados. Por otro, ha aplicado un reparto semiterritorializado de la provincia aunque primando a la capital. En tercer término, ha compensado a la bandera municipal más importante, Vila-real. En cuarto lugar, ha seguido como es norma la combinación de género en cremallera. En quinto lugar ha mantenido cierta continuidad basada en el trabajo desarrollado en la legislatura. En sexto término, ha premiado lo que podríamos denominar eufemísticamente la afinidad o la fidelidad. Y por último, ha aplicado el criterio de la contradicción: ha descartado verbos sueltos, preparados e independientes pero tendentes a la indisciplina y la crítica como Toledo, primando el control, al tiempo que ha fichado esa independencia fuera.