Penitencia con los Cercanías

Querido lector:

Con un Gobierno en funciones que se dedica a despachar los asuntos ordinarios sin acometer o impulsar proyectos en marcha o nuevas iniciativas, una de las patas inversoras de la economía española, la pública, falla. Si además es desalentador el panorama de la gobernabilidad a corto plazo debido a las dificultades existentes para conformar una mayoría que permita un Gobierno sólido, desde este punto de vista las empresas con contratas públicas en pleno desarrollo de obras se demoran en cumplir plazos, alargan los trabajos y prácticamente paran ante cualquier complicación o sobrecoste que implique una decisión gubernamental… que no va a llegar.

¿Quién lo paga? El ciudadano. Y, ¿cuál es uno de los peores ejemplos ahora mismo? El tramo en obras del corredor mediterráneo y de la alta velocidad entre Valencia y Castellón que está obligando a regular el intenso tráfico ferroviario en esta zona en un periodo de tiempo mucho más largo del previsto y con unas molestias multiplicadas por mil a las inicialmente planificadas.

No es extraño, por tanto, que la consellera de Obras Públicas y Territorio, María José Salvador, diga que el Gobierno está menospreciando a la Comunitat con la permisividad de semejantes afectaciones, molestias y pésimo servicio o que los ciudadanos estén que trinan con unas obras que nunca acaban, que retrasan sus Cercanías cada dos por tres, que el trayecto de 65 kilómetros entre las dos capitales sea como un sorteo de la lotería de paradas, arranques y más paradas, que hacen que duren siempre el doble de lo habitual y que la incomodidad del viaje se vea aumentada a veces hasta límites insospechados por el menor número de trenes en servicio.

Desde el principio se sabía que este es uno de los tramos más complicados, como también se sabía que los plazos previstos y los planes alternativos al tráfico era muy difícil que se cumplieran. Pero lo peor de todo, sin duda, es la ausencia de decisiones y la falta de control de Fomento sobre el problema. Unas circunstancias que para mas inri no tienen solución en el corto plazo.

Sobre José Luis Valencia

Director de El Periódico Mediterráneo.