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Las antagónicas caras del Villarreal y el caso Cheryshev

El Villarreal recuperó sus señas de identidad en una noche mágica del Madrigal. Y voy a destacar el ambientazo y el apoyo incondicional de la afición grogueta. De 10, como el equipo. Que diferencia con los partidos de Huesca y Plzen, donde la imagen fue penosa, lo que deja ver muchas diferencias entre unos jugadores y otros en estos momentos, de las que hay que tomar nota, porque desde el análisis se crece.

El Villarreal se dejó en Plzen una serie de privilegios importantes en el sorteo que se efectuará hoy en Nyon. Todo el mundo ha llorado el mayor riesgo que supondrá un cruce con un rival de mucho pedigrí, además de disputar el partido de vuelta lejos del Madrigal tras acabar segundo de grupo al no ganar en República Checa. Ya de por sí es un hándicap importante. Pero no lo es menos la pérdida de casi 500.000 euros por no vencer a un rival de inferior nivel al Villarreal, desglosados en no ingresar los 500.000 euros de bonus de ser primero de grupo por los 250.000 de concluir segundo, y también en cobrar 120.000 por el empate en lugar de 360.000 por la victoria. Y Bruno salvó in extremis un punto. En este balance no contabilizo la mala imagen que transmitió el equipo, acentuada sobre todo en varios futbolistas que llegan al mercado invernal con un rendimiento de suspenso bajo. A estas alturas es muy preocupante.

Creo que Marcelino le ha manifestado a todo el plantel un respeto máximo que no ha tenido respuesta. Y para mí el técnico se ha equivocado. En esta misma columna ya expresé mi malestar por la alineación de varios jugadores que no estaban a un nivel mínimo para competir en Viena. Y creo que en Plzen, pese al flojo tono general, se volvió a repetir el error. Y voy a ir con nombres propios porque de lo contrario sería yo el que tampoco debería escribir esta columna de Mediterráneo. Ni Barbosa ni Jokic ni Samu García merecían jugar en un partido tan importante para el Villarreal, y con ello no cargo las tintas en ellos, porque también hay otros jugadores que ahora estuvieron lejos de su mejor nivel. Entiendo las bajas y los problemas, pero viendo jugar al filial resulta complicado entender cómo jugadores como Pablo Íñiguez, ayer otra vez inconmensurable, Leo Suárez, un chico con un talento increíble, Pedraza o Rodri, no cuenten con más oportunidades, una vez visto el reiterado flojo rendimiento de varios futbolistas. No me olvido de Adrián Marín, otro diamante, pero en proceso de puesta a punto tras casi una temporada parado por una lesión. En determinados momentos hay que tomar decisiones por duras que puedan ser. Y Marcelino debe dar un paso adelante. Al margen, auguro movimientos en forma de salidas y entradas en enero.

La imagen ofrecida anoche por el Villarreal refrenda que existen ahora mismo serias diferencias entre unos jugadores y los titulares ante el Madrid, algo que no ocurría al principio o, por lo menos, con tanta claridad.

En el tema Cheryshev no soy nada optimista porque el principal rival del Real Madrid será el orgullo de Florentino. No voy a discutir ni la grandeza ni la categoría como club del Madrid, pero seguro que hay mucha gente que echa de menos el señorío de antaño que se ha esfumado. Una cosa es el Real Madrid y otra su presidente. Hace poco me contaron varias actuaciones de Florentino Pérez con empleados y periodistas que me dejaron boquiabierto. Y luego compañeros de medios de comunicación distinguidos por su tono crítico con su puesto de trabajo. Cada uno lo puede interpretar como quiera. Por ello, no me sorprende para nada su vergonzosa manera de actuar en el asunto Cheryshev, echando la culpa al Villarreal y a su jugador, y exculpando a la amplia, y bien pagada, estructura del Madrid. Por ello, veo complicada la vuelta de Cheryshev, aunque Marcelino es más optimista, pero me puedo equivocar, como me equivoqué el viernes al contarles que el penalti de Jokic había sido riguroso, cuando realmente fue justo por tocar el balón con la mano. En las imágenes no se aprecia, pero Jokic lo reconoció. Era penalti. Les pido disculpas porque ustedes se merecen la mejor información y me equivoqué.