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Pablo Fornals, talento de la ‘millor terreta del mon’

Yo siempre intento ver la botella medio llena, sin perder la vista cuando se vacía. Hace tiempo que decidí alejarme de la ‘violencia’ que se genera en las redes sociales. Me quedó con lo positivo que ha generado ese fenómeno social y paso olímpicamente de aquellos que purgan sus frustraciones con insultos o desprecios constantes a todo lo que se menea. Siempre sin perder la perspectiva.

Pienso que Pablo Fornals es un pedazo de jugador y un chico muy bien amueblado. De primera mano me lo ha comentado varias veces Javi Gracia. Y yo le voy a recibir con los brazos abiertos igual que la afición amarilla. Le valoraré por su fútbol y disfrutaré de su talento. No sé si los tuits que escribió presuntamente hace tres años en tono un tanto peyorativo para su actual club, casi cuando ni era mayor de edad, son reales. En su timeline ya no figuran. Si realmente son ciertos, lo consideraré un pecado de juventud.

Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y no le condenaré eternamente. Si no existieron y son un fake, pues nada más que comentar. Creo en la honestidad y la sinceridad de las personas y Pablo Fornals merece mi voto de confianza tanto si reconoce que los escribió y se disculpa, como en caso de que no fuera así. Lo que sí les puedo asegurar es que ha puesto todo de su parte para ser del Villarreal y que acabará peleando y queriendo esa camiseta. Por mi parte, ¡Bienvenido, Pablo! Puro talento de la terreta.

 

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El planeta fútbol descubre el futbol 4G del Villarreal de Marcelino y Roig

Marcelino es bajito, no habla inglés, no viste Armani y encima es asturiano. Cuando se explica se le entiende y no acude al estudiado recurso de complicar el lenguaje para parecer más sabio y más entendido al interlocutor. Pero el sábado le dio una lección de cómo se trabaja un equipo de fútbol no solo a Ancelotti, sino al planeta fútbol.

Fernando Roig no es un hombre de demasiado boato y posiblemente peca para mi gusto de un exceso de sobriedad en la proyección de su obra. Siempre mira de frente a los ojos y quizás en ocasiones debiera ser más político en su mensaje. Si, todo es posible o no, eso son opiniones, pero el sábado el presidente del Villarreal mostró la diferencia entre formar equipos de fútbol o gastarse millones y millones en coleccionar cromos de estrellas del balompié.

Al Villarreal le conovocaron, yo creo que sin invitación, a la fiesta del coleccionista de cracks, que presentaba al mundo al último extraterrestre/galáctico/marciano o como quieran llamarlo. Medio planeta fútbol se sentó delante de la televisión para ver al Real Madrid y acabó alucinando con el equipo de un tal Marcelino y de un presidente que se había metido entre pecho y espalda un partido de juveniles y otro de Segunda B antes de acudir al Madrigal, acompañado de Llaneza y Roig Negueroles, dos tipos que tampoco destacan por su habilidad para las relaciones públicas o su simpatía y que tampoco tienen pinta de ejecutivos de alto copete. Ni pienso que les importe demasiado. Eso se llama pasión por su trabajo.

En China, probablemente esperaban ver las exquisitices del glamuroso Cristiano, el porte de Bale, un galés que costó 100 millones o las filigranas de los millonarios fichajes como Isco o Modric, por citar a algunos. Y acabaron viendo a Manu Trigueros, un chico con cara de niño bueno que ayer pasaba desapercibido como un joven más de su edad en un restaurante de la playa de Benicàssim, donde comía al lado de sus padres un entrecot y una botellita de agua mineral. O a Bruno, que se paseaba por las calles de Artana con sus amiguetes de toda la vida mientras espera que mi admirado Del Bosque no cometa más frivolidades como la de citar a un chico sin apenas experiencia en Primera como Nacho o a un futbolista de mucha menos categoría como el atlético Mario, pero la misma cuestión se le podría recordar a Alejandro Sabella, porque dudo que en Argentina exista un central como Musacchio. Y alguno se volvió a acordar de Magic Cani. Para colmo, Diego López, sin hacer ruido pero chillando a los interesados sabios del Bernabéu que Iker es bueno, pero él también es un porterazo, aunque juegue siempre sus cartas por encima de la mesa y no debajo de ella. Pero por delante de todo, insisto, el gran triunfador fue el Villarreal como equipo.

Es complicado encontrar tal riqueza táctica. Yo no me atrevería a encasillar al Villarreal en un estilo determinado. Este grupo de Marcelino brilló el sábado por la noche por su fútbol elaborado y la calidad del toque-toque. Otras veces sorprendió por un contragolpe mortal a velocidad de vértigo. Peligro por bandas y en juego interior y si la ocasión lo requería: balón largo. Para los científicos, el sistema de ingeniería de las coberturas defensivas rozó la perfección, igual que la coordinada presión al poseedor del balón. A los de provincias nos gusta que este equipo del asturianín tenga hambre y corra que se las pele. Y lo más importante, estamos orgullosos de este Villarreal sin glamur, pero con muchos… Ustedes ya me entendieron. Pero no saquemos pecho y recuerden que también llegarán malas. Les echaba de menos. Volvemos a la carga.

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El espíritu del 18-E y ¿Jesús Jiménez qué?

La crisis económica se ha cebado con los patrocinios y ha dejado muy mermados a algunos de los clubs más representativos de Castellón. Me duele ver al Playas en la parte baja de la Segunda División y solo mi apreciado Javier Sánchez Pastor sabe lo que sufre para sacar adelante el club. El Benicarló FS pasó a mejor vida con una deuda insalvable. Las miserias se extienden a más deportes que las pasan canutas.

El Villarreal ha sido un oasis. En la última década nos ha dado un sinfín de alegrías y linaje a una provincia olvidada por los centralismos que la han dejado abandonada en los tiempos de bonanza y que ahora sufre la crisis con crueldad. Nos ofreció un subcampeonato de Liga y tres semifinales europeas. Además, se ha convertido en el principal patrocinador privado de L’Illa-Grau, Playas de Castellón de fútbol sala y atletismo, CD Roda y varios deportistas de élite como Pablo Herrera.

Cada vez que veo la clasificación y observo al Villarreal en peligro, un escalofrío me recorre el cuerpo. No nos podemos permitir el descenso.

Diego López ya promoció una reunión en la caseta el 18 de enero después de la derrota en el Calderón. En ella se exigió compromiso y se apuntó a algún futbolista en concreto que no ha sabido asumir el rol que le corresponde a su elevada nómina. El espíritu del 18-E es el que debe iluminar la salvación del Villarreal.

A Molina también le pido que sepa motivar a un grupo en ocasiones un tanto acomodado. El entrenador también se juega su renovación para la próxima temporada. Y los jugadores su futuro. Pero futbolistas y técnicos están de paso, ustedes y quien suscribe nos quedaremos aquí pase lo que pase. Por ello, la portada del suplemento de deportes de Mediterráneo sale hoy a la calle con un “Os necesitamos”. Que no nos quiten lo que tenemos. Es cuestión de hambre.

¿Y JESÚS JIMÉNEZ QUÉ?

Siempre digo que no hay música más electrizante que escuchar en Magdalena el pam, pam orelut en una colla. Recuerdo noches inolvidables en mi época estudiantil cantando con mis amigos los estribillos del himno a altas horas de la madrugada. Eran tiempos en los que el Castellón era un club serio. Pero los años han pasado y sigo escuchando, en época de miserias deportivas, los acordes de esa música que solo si eres de Castellón te llega al corazón. Ni nada ni nadie puede con el sentimiento por el CD Castellón. Durante estos días me han preguntado alrededor de un centenar de personas: ¿Y Jesús Jiménez qué? Siempre mantengo el mismo criterio. Soy un tanto pesimista porque la situación es mala y el club es un solar. Pero como siempre me agarro a un clavo ardiendo, y mi respeto por alguien que se pone al frente del Castellón es algo que concederé siempre, estoy a la espera. El lunes pasado, en una extensa entrevista de dos horas en la Cope, así se lo hice ver a Jiménez. Ahora bien, lo que nadie puede esperar de mí, y tampoco de Mediterráneo, es que avivemos una guerra sin sentido con el Castellón como escudo. Lo repito una y otra vez, hay que conceder un plazo prudencial a los nuevos gestores y dejarles trabajar. Y como le repetí hasta la saciedad a Miralles, en el momento que se desvíe de la línea correcta, seré su principal detractor. El Castellón nos necesita a todos sin divisiones ni guerras. Jiménez gestionará a partir de ahora la ilusión y el sentimiento de miles de castelloneros. De corazón le deseo lo mejor, porque ello significará que al Castellón le va bien. Ese es mi axioma, porque siempre he huido de ese llamado periodismo de trincheras a la antigua usanza. Sin manipular, sin personalismos… solo informar. Ese es nuestro trabajo. ¿Y Jesús Jiménez qué? Pues yo respondo: Esperaremos acontecimientos. No tengo una bolita de cristal, pero deseo que esta pesadilla termine pronto. Y que siga tocando el pam pam orellut… ¡Qué bien suena! Disfruten de las fiestas. Son nuestras, como el CD Castellón.

(Publicado en la edición impresa del periódico Mediterráneo el 12 de marzo del 2012)