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Marcelino ha cambiado el ‘karma’ de un Villarreal con corazón y alma

Estuve aquel 13 de mayo de 2012 en el Madrigal. El Villarreal se jugaba la vida. Era la segunda oportunidad para sumar ese punto que sellaba la permanencia. La primera se tiró por la borda en Valencia. Mucho se habló del gol de Jonas y de si los hermanos de Mestalla debían habernos ayudado. La segunda se escapó por los desagües del Madrigal con el llorado gol de Falcao. Son muchos los que usan el cilicio para mortificarse a la espera de venganza contra Valencia (les llegó) y Atlético.

Después de regresar de Elche orgulloso y feliz del Villarreal, solo pienso que con el gen Marcelino este Villarreal habría saltado a Mestalla a morder al Valencia y seguro que hasta Simeone se hubiera llevado alguna patada en la banda del Madrigal. Aquel equipo de Lotina era un grupo sin alma ni fe ni ambición. No olvidaré nunca la sensación de impotencia sentida en Mestalla, igual que aquel 13 de mayo, pero por la falta de amor propio de una millonaria plantilla de futbolistas. Sé que algunos jugadores como Bruno sufrieron un calvario con aquella apatía. Y mantuve aquella sensación hasta enero de este año, pero el karma del Villarreal varió con Marcelino, como si en otra vida pasada el técnico asturiano hubiera contraído méritos para cambiar el destino de este Villarreal. Por eso no tengo ánimo de revancha/venganza porque en Mestalla, sin el gol de Jonas, se pudo salir goleado y ante el Atlético, después del tanto de Falcao, Marco Ruben remató solo fuera lo que pudo ser el empate. Hoy, de lo que estoy seguro es que el Villarreal saldrá a competir y a plantarle cara a los de Simeone. El karma ha cambiado. Este equipo amarillo tiene alma y corazón. Partidazo.