Menos mal que un partido de fútbol siempre empieza con un 0-0 en el marcador, aunque cuando llegue mañana miércoles al Madrigal tendré la tentación de mirar al electrónico y observar si alguien ha dado la orden de que el casillero del Real Madrid ya salga de partida con el uno, el dos o hasta el cuatro. Nadie da un euro por el Villarreal ante la visita del megamillonario y estratosférico equipo de Florentino Pérez y su endiosado Mourinho. Todos tenemos claro, sobre todo en provincias (léase cualquier circunscripción geográfica que no sea Madrid o Barcelona) que el nombre de campeonato que va asociado a la Liga española es un mero tópico, porque sería más correcto denominarlo la ‘duoLiga de las Estrellas’. Ello unido a esa corriente pesimista que se ha instalado en el entorno del Villarreal confiere un tono totalmente monocromático a la visita del Madrid. Blanco, por supuesto.
La contratación de Lotina no ha calado bien en Vila-real. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero hace mucho tiempo que no entiendo muchas cosas que rodean al fútbol. Nos hemos pasado varias semanas reclamando un cambio de estilo al Villarreal y una adaptación rápida a las nuevas circunstancias en las que se mueve el equipo, es decir, al fango de la Primera División. Ha llegado un especialista como Lotina, un técnico con experiencia y acostumbrado a competir por Europa, a pelear por el descenso y a dirigir equipos de zona media y, de momento, nos parece mal. Son las contradicciones del fútbol de las que hablaba antes.
Lotina es un técnico habituado a construir la casa por los cimientos, lo que extrapolado al fútbol quiere decir construir un bloque sólido defensivamente. Un dato no atiende a subjetividades y es el coloca al Submarino como el tercer equipo más goleado de la Liga. Los errores defensivos le han costado una sangría de puntos esta temporada al Villarreal. Y como creo que de tonto no tiene nada, Lotina ya ha empezado a insistir en ese aspecto con sus defensas, con conversaciones individuales y hasta en grupo, con enseñanzas en ordendor portátil a pie de campo.
Estoy seguro de que el Villarreal de Lotina será un equipo más incómodo para los rivales y que dejará muchos menos huecos defensivos. Yo, desde luego, no me conformo con perder 0-1 ante el Real Madrid, y estoy en contra de esa corriente negativa que se conforma con no recibir una goleada. Todavía tengo en la mente aquel gol de Marquitos, su imagen besándose el escudo y aquella victoria por 1-0 ante el Real Madrid en el Madrigal.
Antes una visita del Madrid a Vila-real era considerada en Barcelona como una esperanza de pinchazo de su eterno rival. Hoy pocos confían en ello. Yo, desde luego, formo parte del minúsculo grupo de los optimistas que todavía existen en el entorno del Villarreal. ¿Ganar al Madrid es posible? Sí, c0nfío en el ‘Lotinazo’. A mi me da igual por el Barça y lo mismo por el Real Madrid, porque no formo parte de esa eterna lucha de las dos Españas que se da en este país. El Villarreal se juega mucho y solo espero que en la grada del Madrigal se vean miles de banderas amarillas y un solo grito: Villarreal, Villarreal. Hoy soñaré con Marquitos…