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La credibilidad del proyecto de Jesús Jiménez

El pasado lunes compartí cerca de dos horas de radio con Jesús Jiménez, invitado por mis compañeros de la Cope. La idea era una entrevista en directo con el nuevo máximo accionista del CD Castellón de  50 minutos, que al final se convirtieron en ’50 segundos’. Se nos quedó corta y casi de forma consensuada entre Quique Rodríguez, Edu Chova, el propio Jesús Jiménez y quien suscribe decidimos ampliar la entrevista y que se ofreciera a los oyentes de Cope al día siguiente. La radio es un medio apasionante que ofrece con frescura, y sin trampa ni cartón, la cara de sus protagonistas. Siempre existe el riesgo de que la espontaneidad de la entrevista ‘al natural’ te deje en fuera de juego puesto que la radio exige improvisación y dominio de la palabra. El presentador del programa tuvo la habilidad, y la humildad diría yo, de ceder el protagonismo a los dos invitados con el fin de ofrecer un punto de vista diferente a sus oyentes en el carrusel de cuestiones a Jiménez.

 Nos presentamos sin nada preparado ni pactado y Jesús Jiménez no eludió ninguna respuesta. Incluso, cuando intentó con su buen verbo eludir, o mejor dicho regatear las preguntas, ante la insistencia de los entrevistadores fue al grano y no evitó aludir a algún tema un tanto espinoso. Por ejemplo, el reconocer que Fernando Miralles no había sido un testaferro de Castellnou, pese a que era una tesis manida y mal utilizada tanto por él mismo como por el alcalde y el presidente de la Diputación, en ambos casos por falta de información más que por un oscuro interés que estoy seguro no existía.

Jesús Jiménez, con quien he mantenido serias disputas por su forma de afrontar esta precampaña de llegada al Castellón que ha durado tres años, reconoció sus errores y el haber colaborado a ese ambiente de crispación que ha rodeado al club albinegro. Y eso le honra. Le tendí la mano porque como le dije en antena, su buena suerte será también la del CD Castellón y eso es lo que nos interesa a todos sin fisuras. Por eso es la hora de que ya no existan bandos y se restañen las heridas, utilizando una expresión del propio Jiménez. No cambio mi discurso de que ni con él ni contra él, solo con el CD Castellón. Sin más. Mi anhelo sería contarles, a partir de ahora muchos éxitos y olvidar esta desastrosa etapa que ha llevado al club albinegro a Tercera, algo muy duro para quien, como yo, ha disfrutado de muchas tardes de fútbol en Primera y Segunda A. Incluso hasta en Segunda B, porque solo pido que estos colores compitan con dignidad. Luego, la pelotita ya marcará la dirección del viento.

Es cierto que es la hora de plasmar con hechos las buenas palabras e intenciones que ha transmitido Jesús Jiménez en su discurso, como también lo es que se merece el margen de confianza de quien asume una responsabilidad, aunque en su caso todavía no ha podido tomar el mando de la gestión que seguramente tendrá que esperar hasta el 24 de marzo, fecha de la próxima junta general de accionistas.

Jiménez dejó varias pinceladas importantes. En lo deportivo, Casuco se sentará en el banquillo nada  más el nuevo Consejo sea nombrado y tengan el control del club. Buena noticia para el Castellón. Heredia seguirá en la secretaría técnica y Miguel Ángel Angulo ejercerá de asesor deportivo hasta que el club dé el salto al fútbol profesional.

El máximo accionista confirmó que ha ofrecido a Isidoro Gasque el puesto de presidente. Jiménez trabajará para el club como consejero delegado en un Consejo de Administración en el que formarán parte en total tres consejeros vinculados a Castellón. En el capital social entrarán dos empresas locales y una extranjera.

Me agradó que reconociera que el Castellón si está en Tercera deberá tener una estructura acorde a la categoría en que se encuentra, es decir, reducida y con jugadores que entrenaran y cobraran como aficionados compensados. Lo mismo si se compra una plaza en Segunda B. El presupuesto en Tercera rondaría los 600.000 euros y en 2ª B ascendería a una cifra alrededor del millón.

Atrás quedan frivolidades como tener un director de fútbol internacional, una de las mayores barbaridades que he vivido en mi trayectoria profesional cuando se habla de un club de Tercera División.

Jiménez no quiso generar polémica con el tema de la huelga, pero dejó entrever que no estaba de acuerdo con ella, cuando se le hizo ver que los futbolistas no confiaron en sus promesas.

Su gran reto ahora es convencer a las instituciones y devolver la paz al albinegrismo, porque desde hace unos días es el propietario del 85% de las acciones del CD Castellón, pero el sentimiento albinegro es de toda la ciudad y de miles y miles de castelloneros para los que esa camiseta a barras blancas y negras significa mucho. En esta cruenta guerra civil han caído muchas víctimas de insultos y amenazas por parte de anónimos por no compartir ideas, aunque sí escudo. Para mi eran totalmente innecesarios este tipo de actos siempre injustificados porque el fin no justifica los medios.

Y como nostálgico que soy mantengo mi idea de que el espíritu de 1922 debe continuar vivo y la refundación es una idea que no comparto mientras existan opciones de solventar la actual delicada situación económica.

Su idea de que el dinero público no debe sustentar el presupuesto ni el proyecto del CD Castellón es la correcta en los tiempos que corren y con los graves problemas económicos que vive la provincia. Las ayudas, si el proyecto se muestra transparente y fiable, tienen que ser acordes a la categoría deportiva y a las posibilidades de las instituciones.

Los grandes retos de Jiménez son ahora satisfacer los inmediatos compromisos económicos. Para mi el principal, aunque me duela porque considero injusto que Castellnou se lleve un euro de la venta del Castellón, es abonar los 500.000 euros que figuran en la subrogación del contrato de compra de Fernando Miralles antes del 30 de junio. Ello significaría el principio del fin de la lacra de Castellnou2005. Y en el interín el abono de la deuda con los actuales jugadores, además de los pagos pendientes con la Federación. La credibilidad del proyecto de Jiménez empezará a crecer como la espuma a partir de entonces.

Con todo ello, luego será necesario el apoyo de la sociedad de Castellón y de la afición en todos los sentidos. Sí, porque siendo coherente con mi discurso de los últimos años, no creo en el mecenazgo y sí en la gestión. Por tanto, no le concedo el papel a Jesús Jiménez y su equipo de salvadores, con el de buenos gestores me conformo.

Espero que el 24 de marzo comience una nueva etapa en el CD Castellon. Partiendo de cero pero con fuerza. Por delante queda mucho trabajo y la receta de la humildad, porque solo de la historia no se vive. Manda el presente, pero entre todos hay que construir el futuro.