205

La bronca de Jesús Ger a Escañuela

Castellón es una tierra especial para lo bueno y para lo menos bueno. Siempre he intentado evitar posicionarme incondicionalmente al lado de cualquier cromatismo político, aunque ello no conlleva analizar las actuaciones, tanto positivas como negativas, de los diferentes actores. He puesto mucho empeño en pelear con vehemencia por la defensa de esta tierra. Por ejemplo, reconozco que me duele en el alma cuando nuestro aeropuerto de Castellón es objeto de burlas y críticas, en demasiadas ocasiones oportunistas y utilizadas para poner a Carlos Fabra en el epicentro de ellas. Yo siempre he pensado que era una vieja reivindicación de la sociedad de Castellón, que proviene de muchos años atrás cuando todos la apoyaban (sin diferencia de colores) y la feroz coyuntura económica no tenía nada que ver con la actual. Era, y es, una apuesta de liderazgo. Y no andamos sobrados de líderes en esta provincia desgraciadamente.

La palabra crisis se ha instalado en nuestro organismo y apenas se pugna por combatirla. Es el momento de mover ficha con más energía e ilusión que nunca. La envidia es uno de nuestros problemas y por eso dicen de hombres como Jesús Ger que son especiales o peculiares. No tienen miedo al riesgo. La Davis en Marina d’Or ha sido una prueba de ello y el punto de partida para reforzar la excepcional metereología que tenemos con otras actividades de ocio, entre las que se encuentran la organización de festivales musicales y, por supuesto, el deporte. Con paseo, pipas y playa no vamos a ningún sitio.

Un hombre de una gran valía personal y profesional para quien suscribe como José Manuel Llaneza ya apuntó en una conferencia en la UJI que Castellón necesita mejorar su infraestructura para atraer a la provincia lo que podríamos denominar como turismo deportivo.

Y Jesús Ger se ha puesto manos a la obra y va a construir (y ha construido ya) tres campos de fútbol, pistas de pádel y tenis entre otras ideas para albergar durante el año a todo tipo de deportistas. Un modelo a seguir para otras localidades de la provincia, junto a hoteles y una variada oferta de ocio que complemente nuestro sol y benigno clima. Atletismo, golf, tenis, balonmano, baloncesto, fútbol… todos tienen cabida. No es necesario traer a la élite. Un ejemplo es la presencia de cientos de familias que han llenado los hoteles provinciales por la organización de torneos de fútbol base como la Yelow Cup (Villarreal CF), el Costa Azahar, el torneo internacional de balonmano o la celebración de numerosos campus de fútbol base. Iniciativas que contribuirán, junto con otras alternativas de ocio como apuntaba antes, a que el parodiado aeropuerto pueda ser rentable como, por ejemplo, el de Alicante.

Marina d’Or ha abierto el camino de la organización privada de grandes eventos en tiempos en los que el dinero público escasea. Y hay que apoyar este tipo de iniciativas empezando por la propia ITF que se negó a que el logo de Marina d’Or luciera en la pista, después de la elevada inversión efectuada. Ger, con mentalidad empresarial, no daba crédito y la bronca con José Luis Escañuela, presidente de la Federación Española (FET), en el palco de la caja mágica aún se escucha en Orpesa. Si queremos dinero privado para el deporte hay que ser flexibles para que el espónsor pueda amortizar su inversión.

No comparto la decepción de quienes piensan que congregar solo seis o siete mil personas en una eliminatoria contra Austria sea un fracaso. Más teniendo en cuenta los elevados precios, porque 90 euros por un abono para una familia de cuatro miembros puede ser una fortuna, más los gastos que conlleva estar fuera de casa. La FET tampoco ha invertido demasiado en la promoción del torneo y debe revisar su política de precios. Marina d’Or, pese a los desafortunados comentarios de Tomás Carbonell en TVE (luego rectificó), ha vivido un ambiente mágico.

Fabra apostó por el aeropuerto. Roig por el Villarreal. Marina d’Or lo ha hecho por la Davis y seguirá invirtiendo en deporte como negocio.

El impacto mediático de la Davis ha sido enorme y una fiesta para Orpesa y la provincia. Gracias a todos los que han trabajado para que la organización rozara la perfección. Enhorabuena a Jesús Ger. ¿Un tipo especial? Quiero muchos como él. Nos hacen falta líderes de su talla.

(Publicado en la edición impresa de Mediterráneo del 9 de abril de 2012)

Etiquetas: ,