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Marcelino ‘tunea’ al Villarreal

El Barça de Guardiola y la Selección española se han identificado como el modelo ideal del buen fútbol. Y es evidente que el honorífico título de garantes del espectáculo se lo han ganado con justicia. Pero existen otras formas de jugar bien a este deporte acuñando un estilo diferente a la Biblia del Barça. Como el gusto es una cuestión que atiende a criterios subjetivos, existe también mucha gente a la que el movimiento cansino del balón le aburre y prefiere otro estilo. Posiblemente el fútbol también atiende a las modas, como el vestir, la cultura o los hábitos de la sociedad o la política. A mi particularmente me entusiasma el fútbol de la Premier League por su dinamismo y verticalidad, igual que también he disfrutado con el fútbol de Francia en su momento, España o el Barça o otras corrientes. No existe una patente del jogo bonito.

El Villarreal de Pellegrini también forma parte del museo de mis recuerdos del buen fútbol. Durante un lustro, el Madrigal ha disfrutado con un juego de alta escuela, acuñado por una ideología futbolística muy marcada y un estilo propio que distinguía a la marca Villarreal. El gran error, posiblemente, ha sido querer mantener al pie de la letra esa filosofía, cuando Pellegrini ya no era el entrenador y, lo más importante, no se contaba con los jugadores adecuados para ello. Valverde percibió que había que cambiar, pero tuvo que luchar contra enemigos que estaban en su propia casa. Después se ha ido dando tumbos en la idea de conservar el santo grial del pellegrinismo, en ausencia del gurú de la corriente. Y después de intentos baldíos y experimentos fracasados como el de Velázquez, llegó Marcelino. Por fin un entrenador con las ideas claras, apegado al suelo de la realidad y, lo más importante, al que han dejado ejectuar su idea. El éxito de Marcelino es que ha logrado tunear al Villarreal. Este equipo juega muy bien al fútbol pero de una manera diferente. Explota el fútbol por las bandas, con una transición más rápida, pero también toca el balón con criterio cuando es necesario. Presiona, muerde y compite como en las mejores épocas de Pellegrini, pero de forma diferente. Jugar el balón desde el área pequeña ya no es una obligación. Ha vuelto el rigor táctico y se ha recuperado la figura del futbolista líder que ahora asume Farinós. Hasta se cuenta con una estrella: Javier Aquino. Reconozco que tenía mis dudas con el mexicano. No lo había visto, pero me describían un perfil que me recordaba a Jefferson Montero, Matías Fernández o la cara de Míster Hyde de Hernán. No se parece en nada. Trabaja en defensa como el primero, asocia bien con sus compañeros, hace kilómetros y kilómetros, y es letal en el uno contra uno y su endiablada rapidez. Apunta maneras de crack.

A mi este Villarreal me ha vuelto a enganchar con partidazos como el de Guadalajara, Hércules, Córdoba o ayer ante el Sporting. Les decía hace unas semanas que el Villarreal volvía a ser el Villarreal, ahora espero que el Madrigal vuelva a ser el Madrigal con un mejor color en sus gradas. El Volveremos es cosa de todos.

MI HOMENAJE AL BUITRE. Una fastidiosa neumonía me impidió estar en la despedida de mi estimado Ernesto Bonet, el Buitre. Seguro que él lo entenderá. Echaré de menos su bombo y sus visitas a Mediterráneo para llevarme sus modestos, pero a la vez cariñosos regalos que guardo en mi cajón. Aún recuerdo su pesar por no poder estar en Castalia animando a su Castellón por una diferencia de criterios con la directiva de turno. Siempre le decía lo mismo: El Castellón está por encima de todos. Le convencí y regresó a Castalia. El silencio de su bombo será demasiado ruidoso para mí. Espero que David Cruz tenga la feliz idea de dedicarle la puerta de uno de los goles del estadio Castalia al Buitre. Mi más sentido pésame a su hijo Ernesto y a la familia. Hasta luego, Buitre. PPO.

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El Castellón pide ‘café para todos’

El CD Castellón vive su futuro en dos mundos paralelos. En el vestuario de Castalia se respira una realidad idílica, cercana a aquella que se tejía allá por 1922, cuando vio la luz. Fernández Cuesta, al lado de un viejo rockero de los tiempos gloriosos como Emilio Isierte ha logrado edificar un templo aislado del ruido con un grupo de jóvenes que anhelan convertirse en profesionales. Su sueño es que los nombren al lado de los Basilio, Clares, Del Bosque, Tonín, Babiloni, Cela, Ferrer, Manchado, Alcañiz, Víctor, Dealbert, Planelles… y tantos buenos futbolistas que han vestido la camiseta albinegra. Los Marc Trilles, Marenyá, Álex Felip, Marc Cosme y compañía acarician el sueño de formar parte de ese libro de Marín y Serer que ya aguarda una segunda parte de esplendor. Ahora juegan en Tercera, pero estos chicos que conforman un filial encubierto apuntan a ser el bloque que devuelva al Castellón al lugar donde lo expulsaron por la mezquindad de unos nefastos gestores que mercadearon con el escudo y el pam, pam orellut. Ellos no entienden de otra cosa que no sea fútbol en estado puro. Ese que nuestros románticos abuelos y padres defendían.

Y yo qué les voy a contar del otro partido que no sepan ustedes. Ese se jugará en los despachos de la Ciudad de la Justicia, porque la desidia quiso que el árbitro fuera un juez y los espectadores los políticos que vieron el fútbol desde los balcones de las casas adyacentes a Castalia. Ellos decidieron repartir el café desde los límites de la frontera de Almenara hacia el sur. Y no tienen culpa nuestros vecinos meridionales, porque cuando a uno le invitan a café no pregunta quién sirve los dulces o si la cuenta la paga el padrino o la madre de la novia. La cuestión es estar invitado o no, más que quién firma los tarjetones.

En esta película apareció vestido de novio un chico con carácter que un día fue promesa en Castalia, con apellido de signo cristiano y nombre judio. David Cruz llegó de la mano de Osuna, que no de Blasco, con un traje tejido con la duda como mejor tela. Posiblemente, la única llave que ata sus esposas la posea José Manuel García Osuna, quien se siente como el novio que pilla a su amada abrazado bajo la lluvia con su mejor amigo. Lo cierto es que el nuevo empleado de Osuna se ha batido el cobre con nobleza y bravura para no dejar títere con cabeza con más de mil folios de pruebas. La jueza instructora tiene la palabra ahora. Más bien, en sus manos se halla el santo grial del albinegrismo. Los templarios –llamados Sentimiento Albinegro en versión CD Castellón– que lo guardan no defienden otra religión que la portada de su Biblia no esté ilustrada con más colores que el blanco y el negro, inspirada en viejos romances narrados por Chencho o Arquimbau. Dicen que la historia no tiene vuelta atrás, pero a los hombres nos gustaría reescribirla con el paso del tiempo. Hay quien dice que si hubiera habido café para todos el Castellón pelearía ahora en Primera. Solo con las migajas de la merienda de Camps, en un pequeño lugar de La Plana se podría montar un festín porque sus habitantes son gente de origen llaurador y humilde que entienden que la tierra es para quien la trabaja y no para quien especula con ella.

Pero la historia no vuelve atrás. Ya está escrita. Y el presente dicta que el Castellón lucha por vivir. Mientras al hermano mayor le inyectan 4,8 millones para que siga de fiesta, el hermano adoptado suspira por que Hacienda y Seguridad Social den el visto bueno para pagar religiosamente su deuda de 2,8 millones de euros en un plazo prudencial. En este caso, el norte también existe. Y si no puede ser no habrá más remedio que sumarse a la moda y entrar en concurso de acreedores porque en este hábitat es mejor hacer trampas que casarse de blanco y por la iglesia. ¿Y si hubiera café para todos? No, de momento no. Los votos mandan. Y el hermano mayor vive en un granero con más trigo… Pero los templarios siguen guardando el grial.

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El Villarreal sigue siendo el Villarreal

Siempre he dicho que el respeto se lo gana uno por su línea de actuación, trayectoria y trabajo, y no es inherente al cargo o a una posición de poder. Fernando Roig es un dirigente apreciado y respetado por sus éxitos en el Villarreal y no por su dinero o el poder que su posición podría otorgarle. No obstante, el presidente no ha estado ajeno a la desconfianza, evidentemente no general, ante el mal inicio de competición del Villarreal. A Roig se le censuró la venta de Rossi y el desmantelamiento del equipo que descendió a Segunda División. El desconocimento es muy malo, aunque vuelvo a insistir que este club no comunica nada bien lo que hace, posiblemente por ese hermetismo, en algunas ocasiones perjudicial, que rodea los movimientos de la entidad. El propio presidente tampoco estuvo acertado al colocar el listón demasiado alto en los albores de la temporada. No solo el objetivo era subir, sino ser campeón. Y siempre es fácil agarrarse al discurso triunfalista, cuando clubs como Atlético o Betis pasaron un vía crucis para ascender. Con el brillante pasado, y hombres como Bruno o Senna, no basta. Respecto a la inversión, hay que señalar que un club como el Villarreal no alcanza, tan siquiera, los 15 millones de euros de ingresos en 2ª A, cuando sus gastos superan los 30. Inversión existe, y fuerte, otra cuestión es el mayor o menor acierto en el entrenador, fichajes o la excesiva responsabilidad depositada en los jóvenes de la cantera. Es diferente el fútbol competitivo al formativo.

La desaparición del primer plano de gestión de Llaneza, que pasó a manos de Fernando Roig Negueroles, es otro punto de controversia, para quien suscribe matizable. Nada es igual ni tampoco tan diferente. Pero el comentario de bar se basa en resultados y en recuerdos del pasado.

El gran problema del actual consejero delegado es la pesada losa que supone ser hijo de y el reemplazar en la gestión a un dirigente irrepetible, genial y de una valía personal, humana y profesional prácticamente imposible de comparar con nadie: José Manuel Llaneza. Sin embargo, el supuesto problema de Negueroles para mi es un privilegio por haber podido aprender y crecer profesionalmente a su lado.

Y todo se reduce a un cambio generacional por la jubilación de Llaneza, quien sigue trabajando, y continuará haciéndolo, por y para el club, pero desde otras facetas. Y siempre con su opinión y consejo al servicio del Villarreal. Todo ello no va en menoscabo de Roig Negueroles. No tiene sentido comparar a Casillas con Cristiano Ronaldo, porque son muy buenos pero diferentes. En otro orden pasa lo mismo con la forma de entender y dirigir el día a día de un club como el Villarreal. El nuevo gestor ha efectuado un trabajo impresionante en la operación salida, ha adecuado la economía del Villarreal a los nuevos tiempos y ha sabido reconducir la situación en un momento difícil. Es mérito de él. ¿Los errores? Pues igual que los aciertos de ahora y de antes. Los técnicos, con Antonio Cordón al frente, tienen mucho que decir, como antes y como ahora. Y, por supuesto, hay que tener en cuenta que el Villarreal, por las circunstancias, no va con el talonario en la mano como antaño. Roig Negueroles se merece un respeto por su dedicación, humildad y por amar su trabajo y al Villarreal como pocos. En los acierto y en los errores, que los tiene y los seguirá teniendo, igual que los tuvo y los tendrá Llaneza. Iguales no son, tan diferentes tampoco. Y estén tranquilos, que el jubilado Llaneza se deja, y se dejará, la piel por su Villarreal.

El Villarreal sigue siendo el Villarreal y lo continuará siendo porque sus bases son sólidas. Hoy miro al futuro con cierto optimismo, pero mantengo la línea de que tocará sufrir mucho. Y solo espero que la afición se vuelque en la segunda vuelta. A mi me da mucha tristeza ver las gradas vacías, y aunque 8.000 espectadores de media en Segunda es un grandísima afluencia, pienso que el esfuerzo merece mucho más. Y concluyo con que el respeto uno se lo gana y la gente del Villarreal, de momento, cuenta con el mío. Admiro a Llaneza pero pienso que ahora el club continúa en buenas manos, con errores y con aciertos. Para vestir un santo no hace falta desvestir a otro. #Volveremos.

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La Revolución humilde de Marcelino

Dudar de todo y de todos cuando las cosas no funcionan suele ser el peor remedio. Es tan cierto como que una gran crisis de un modelo suele ir acompañada de un cambio o transformación radical respecto al pasado inmediato, es decir, una revolución. La Revolución Francesa rompió con la monarquía absolutista y es un claro ejemplo en el ámbito político, igual que la revolución burguesa que supuso un cambio del poder dominante (clero y nobleza) para dar paso a la burguesía, en lo social. Marcelino tiene que llevar a cabo ahora una revolución futbolística en el Villarreal, de hábitos, estilo y hasta puede que tenga que extenderse hasta a la forma de gestión deportiva. Se han cometido demasiados errores en la política de fichajes en los últimos tiempos y también hay que depurar responsabilidades.

La destitución de Velázquez era obligada, pero también siempre he sido consciente de que los problemas no se centraban solo en el entrenador. Llegado a este punto, todos concluiremos en que el actual plantel sobran alrededor de diez jugadores, pero a estas alturas de temporada es imposible obrar una restructuración tan profunda. Y por ello hay que tirar con lo que existe en nómina y sacarle mayor rendimiento. No considero que Marcelino obre milagros, pero sí le veo como un técnico trabajador y que sabe lo que quiere. El control del peso, el trabajo táctico y físico, el fin de los privilegios a los pesos pesados, la petición de refuerzos y el apretar las tuercas a los futbolistas no son para mi cuestiones extraterrestres. Eso sí, también tengo que decirle que las revoluciones se llevan a cabo con víctimas. Por ejemplo, hombres como Senna o Mellberg por citar a dos, no pueden trabajar al mismo ritmo físico que el resto, porque acabarán en la enfermería. No se puede pasar de ir a 10 por hora a correr por encima del rádar. El Villarreal de Velázquez entrenaba andando y jugaba como ustedes ya saben. El Villarreal de Marcelino entrena corriendo, pero puede que no tenga los mimbres para tejer el cesto que él desea. A no ser que lleguen un mínimo de cuatro futbolistas: un central, dos centrocampistas y un delantero. Mientras, al margen de los que puedan venir, hay que recuperar a los que están y confeccionar un once con hombres que quieran ser futbolistas y no con gente que pretenda vivir de su pasado de futbolista. Yo no he tirado la toalla. El primer paso es formar un bloque. El segundo, trabajar y trabajar, y correr más que el contrario. Y el tercero, recuperar a muchos de los jugadores que ahora andan desaparecidos como Manu, Cani o Hernán. Yo no dudo de Fernando Roig o de Roig Negueroles, solo les planteo que han cometido errores y hay que rectificar. Se lo digo públicamente porque les profeso un gran respeto personal y profesional, pero yo nunca confundo los términos y respeto no va reñido con decir las cosas claras. Ahora creo en Marcelino y en que queda tiempo para el #Volveremos. Ha aterrizado con humildad, una cualidad que valoro en gran medida. El club le ofreció regresar de Madrid en vuelo chárter y él decidió que fuera en autobús. El jueves pasado paró el entrenamiento para corregir y recordarle a un jugador que en un saque de banda similar había llegado el gol del Lugo. Ha pedido opinión a todos los miembros de su cuerpo técnico. Y, de momento, ha respetado el trabajo de todas las áreas del club sin una obsesiva manía por controlarlo todo. “No estamos para estar felices. Un compañero mío ha dejado su trabajo. Ahora todos tenemos que apretar más”, fue una de las primeras frases de Marcelino a sus hombres. El 5-0 fue muy duro, pero ya estoy con las pilas cargadas de nuevo. Creer es poder. Pero escuchar siempre que te digan que eres el mejor acaba convirtiéndote en débil. El Villarreal ha sido y es un gran club, y estoy seguro de que seguirá siéndolo si aprende con humildad de sus fallos.

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El Villarreal necesita un clon de Farinós

Seguramente si el Villarreal quisiera fichar a un jugador de 34 años que sale de una lesión, les diría que se han vuelto locos. Pero tratándose de Farinós, les confesaré que cuento los días para verle de amarillo. A este equipo que dirige Velázquez le faltan futbolistas de carácter. Pese a esta reflexión, no comparto que a los jugadores se les canté aquello de “equipo échale huevos”, porque entiendo que si algo no le ha faltado al Villarreal en los últimos partidos es actitud. Otra cuestión diferente es que le pidamos a ciertos jugadores que saquen una raza y un carácter que no forma parte de su genotipo. Es indudable que este grupo posee calidad pero carece de futbolistas cancheros y que ejerzan su jerarquía en el campo, además de que se halla enemistado con el gol. Pero incluso esto último puede cambiar, porque he vivido largas rachas de Forlán sin ver portería y luego meter todo lo que le caía delante.

Velázquez ha olvidado los experimentos. En Girona salió a ganar. En Elche, no. Si se generan ocasiones, la pelota acabará entrando porque a hombres como Cavenaghi, Pandiani, Trigueros, Uche… no se les puede haber olvidado su oficio de repente. No opinaré de los árbitros, a pesar de que perjudicaron gravemente al Villarreal. Echo de menos la capacidad de comunicación de Llaneza, quien para quien suscribe debería ser la voz de este club. Nadie levanta el tono.

Farinós puede ser ese hombre que necesita el equipo. Incluso Jonathan Pereira, un apasionado del fútbol y un mal perdedor en el buen sentido de la palabra, posee algo diferente, al margen de buen olfato de gol.

Farinós no viene al Villarreal por dinero. Vivió la época dorada y su cuenta corriente le garantiza una existencia cómoda. Él sigue manteniendo sus amigos de toda la vida en La Torre, una pedanía de Valencia. Una anécdota de sus inicios describe su personalidad, a pesar de que siempre huye de los focos y de las entrevistas. A Fari no le gusta el circo que rodea este deporte, solo entrenar y jugar. Camarasa y Zubizarreta manejaban el vestuario del Valencia con Valdano de entrenador. Una racha de malos resultados provocó una oleada de fuertes críticas al equipo. Zubi, el auténtico jefe del vestuario del Valencia y de la Selección por aquel entonces, decidió que no se harían declaraciones a la prensa hasta nueva orden. En aquel momento, Valdano se fijó en un chico del filial llamado Farinós. Su posible debut causó un gran revuelo y le llovieron las peticiones de entrevistas. El chaval se dirigió a Zubizarreta y le dijo que era la oportunidad de su vida y que si era necesario no comentaría nada referente al equipo pero que iba a hablar. Y así fue, se saltó al gran capo de la caseta con una personalidad impropia de un niño del filial. El mismo carácter que exhibió cuando se enfrentó al Burrito Ortega, el fichaje mediático de Paco Roig para relevar a Mijatovic, por lanzar un penalti, o se vistió la camiseta de portero con el Inter de Milán en un partido de Champions en Mestalla contra su exequipo. Los italianos superaron la eliminatoria y fue considerado uno de los héroes del Inter. En el Hércules también se cargó al equipo a la espalda en el último ascenso de los alicantinos. Su honradez está fuera de dudas. El Villarreal quiso ficharle en agosto y él mismo se negó hasta que se sintiera recuperado de su lesión. Desde entonces se ha entrenado en solitario en la Ciudad Deportiva del Levante y ha cuidado su dieta a rajatabla, con sus partidas de billar y su guitarra como compañeros en los ratos libres.

Yo quiero gente con carácter, quiero a gente como Farinós. Y si, finalmente no es de la Torre, su clon. A este Villarreal le sobra talento, pero le falta raza. Julio Velázquez busca una dosis de genio. Alguien que se enfade, que transmita garra y que sea capaz de pegar un grito de rabia en el campo. Un Farinós u otro como él. Y Jonathan Pereira también se adapta al perfil.

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Los regalos de Reyes de Bautista y Barreda y las verdades de la venta de Rossi

Bautista y Barreda, tanto monta, monta tanto, Roberto como Joan. Ayer se convirtieron en mis Reyes Magos no de Oriente, sino de Benlloch y Torreblanca. Sigo sus carreras deportivas desde que eran niños y sus éxitos supusieron una alegría especial, porque reflejan el esfuerzo de unas familias que no han dudado en trabajar de sol a sol para que sus hijos pudieran dedicarse al deporte.

Bautista, que para quien suscribe siempre será el niño Rober, logró ayer ser top 55 del mundo en tenis. Ganó el primer set en la final del ATP de Chennai pero el cansancio le pasó factura. Sé de primera mano el sacrificio de sus padres Esther y Ximo para que su hijo fuera tenista profesional. Les puedo asegurar que ninguno de los dos se preocupó lo más mínimo del cheque de 28.000 euros (antes de impuestos) que su hijo logró por llegar a la final. Y estoy convencido de que Robert se enteraría en el último momento, porque su máxima ambición es escalar en la ATP. La cuenta corriente no cambiará lo más mínimo su forma de ser, porque él es el más feliz del mundo disfrutando de su caballo, paseando por las calles de Benlloch o comiendo un plato de paella de leña de su madre. Confieso que viví la final acariciando el llavero que me regaló en el 2002 cuando fue campeón del mundo en Suráfrica. Sin duda, Robert es una de mis debilidades como deportista y como persona, y espero que siga dándole éxitos al deporte de Castellón. Me alegré de la llamada de Jorge Bellés, el entrenador que le dirigió durante 14 años y que nunca hubiera imaginado un mejor regalo de Reyes. Y sé que todavía me reserva muchos más regalos de Reyes como el de ayer.

El segundo me lo trajo Joan Dinamita Barreda. Un deportista de la factoría de estrellas con las que mi amigo y antiguo jefe de Deportes de Mediterráneo, Miguel Ángel Ejarque, me deleitaba a diario con aquellas páginas en las que entremezclaba la raza de un gran periodista con una pluma magnífica. Joan era uno de sus estrellas cuando destacaba con apenas ocho o nueve años en el motocrós. Sus padres Juan y Elvira se rindieron al pluriempleo para sacar adelante a su hijo en un deporte muy costoso económicamente. Hoy no sería líder en el Dakar si ellos no hubiesen hecho cientos de horas extras en la cocina de un restaurante, en la discoteca de Torreblanca, pasando por los oficios más dispares para que Joan pudiera subirse a la moto. Miles y miles de kilómetros a la espalda en una furgoneta que servía de transporte, dormitorio, restaurante y taller para la moto. Ellos también saben las rifas que han tenido que organizar para, papeleta a papeleta, sacar adelante a este deportista de 29 años que hoy aspira a ganar el Dakar en motos. Luego está su talento y un cuerpo en el que no hay espacio para más fracturas. La fortuna le fue esquiva durante mucho tiempo y el destino le jugó una mala pasada con una injusta suspensión por dopaje de dos años por haber tomado un medicamento prescrito por error médico. A Joan, igual que a Rober, le agobia el peso de la fama. Ellos y que el Castellón se metiera en play off fueron mis mejores regalos. Para este grupo que dirige Fernández Cuesta dedicaré otro Directo en la misma línea de homenaje a la humildad y la modestia de esta primera columna de 2013.

GIUSEPPE ROSSI. La venta del Bambino a la Fiorentina ha generado mucha negatividad en el entorno del Villarreal. No entiendo la polémica. Posiblemente sea un error de la política de comunicación de los responsables del club por no saber vender la realidad de la verdad del caso Rossi. Al margen de que el sueldo del italiano era de 4,3 millones de euros anuales, algo que hoy solo pueden soportar Barça y Madrid, hay que saber valorar que un traspaso por 11,1 millones de euros y variables, que en el mejor de los casos podrían alcanzar los 14 o 15 millones es una cifra importantísima. Pero la clave está en que la cabeza de Rossi no estaba en Vila-real. La prueba es que no se ha visto al jugador en el Madrigal en la primera vuelta, mientras que ayer ya estuvo en Florencia viendo a su nuevo equipo. En su cuenta de twitter he echado en falta mensajes de apoyo al Villarreal, los mismos que se pudieron leer para felicitarse por su fichaje por la Fiorentina. Esa, y no otras, son las grandes verdades de la venta de Rossi. Cada uno que lo vea como quiera, pero para mi el Villarreal no sabe transmitir bien las cosas a su afición. Ahora hay que acertar con un Killer. Rossi es historia y, por supuesto, le deseo lo mejor. Él perdió la ilusión por vestir de amarillo. Yo, y miles de aficionados, solo pensamos en el ascenso a 1ª. Esa es la diferencia…

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Un máster de 7 días para Velázquez

En el vestuario del Villarreal era un secreto a voces que Julio Velázquez se jugaba el puesto ante el Alcorcón. De puertas para adentro, los futbolistas sabían que el trabajo de su entrenador estaba cuestionado por la cúpula de mando. Se lo cuento con la tranquilidad de alguien que observa los acontecimientos sin querer formar parte ni influir en las decisiones, porque estoy ajeno a esa corriente del periodismo que pretende contar la historia y, a la vez, ser protagonista y parte de la misma. Así me siento mucho más a gusto y libre de cadenas para ofrecer una versión más fidedigna. Ni estoy a favor ni en contra del actual entrenador, solo me limito a analizar su trabajo. En repetidas ocasiones he dicho que es corresponsable, pero no culpable, al igual que les conté mi decepción en Elche por una manifiesta falta de criterio. Ayer lo recuperó. Y lo que pasó en el Madrigal es un claro manifiesto de que la plantilla está, en su mayor parte, al lado de su técnico. Los capitanes así se lo hicieron saber al presidente esta misma semana. Los más veteranos le comparan en el trato con Pellegrini, porque ofrece máxima libertad y respeto al futbolista, a la vez que máxima exigencia en su trabajo. Les aseguro que si los jugadores hubieran querido, Velázquez habría dejado de ser ayer entrenador del Villarreal.

En estos siete días, Julio Velázquez ha cursado un completo máster como entrenador. Ha estado con un pie y medio fuera del banquillo del Madrigal. El pasado lunes vivió una tensa y larga reunión con el presidente del Villarreal y su hijo, consejero delegado del club. El resumen de la misma era un claro ultimátum para el técnico. Su mano blanda con el grupo es una de las cuestiones de las que se acusa a Velázquez. Pero su gran soporte ha sido el cariño de un grupo de jugadores que está a muerte con su entrenador, empezando por los pesos pesados del plantel como Bruno, Senna, Cani, Pandiani, Venta…

Si me preguntan si la victoria servirá para disipar dudas respecto a Julio Velázquez, prefiero eludir mi impresión, entre otras cosas porque eso es algo que corresponde al presidente del Villarreal y no a quien suscribe. Yo solo les digo que un entrenador necesita el respaldo incondicional de su directiva para trabajar. Ese apoyo que Fernando Roig le prestó a Manuel Pellegrini cuando el Villarreal flirteaba con el descenso en pleno conflicto del técnico con la gran estrella Juan Román Riquelme, quien estuvo a punto de llevar al equipo a Segunda con un cisma del que salió fortalecido el entrenador y denostado el jugador.

Ayer Velázquez recuperó el glamur del Villarreal y, como decía antes, su personalidad. Se dejó de probaturas y dio la manija del equipo a la gente con galones. Adelantó la posición de Bruno y recuperó a Cavenaghi para la causa. El de Artana es un superstar con nivel Champions. Sigo diciendo que hacen falta retoques en enero, pero existe plantilla para ascender, aunque siempre con el sufrimiento por bandera y no con la gorra.

No almacenaba dudas, pero ayer se recuperó la comunión entre la grada y el equipo, visible con la ovación a Senna tras fallar el penalti.

Entiendo al presidente porque sé que se juega su patrimonio, pero es cierto que los nervios nunca ayudan a nada y cuando las cosas van peor es cuando más tranquilo hay que estar para observar con más frialdad el paisaje. Pero también entiendo el mensaje de la presión máxima porque el objetivo es el ascenso. Ahora lo que hay que tener claro es si se cree en Velázquez… Y si es que sí, apoyarlo hasta el final. Si es que no, cambiar cuanto antes y no esperar a un resultado malo. Es una cuestión de criterio, pero también les digo que fácil no es la respuesta ni la solución. Lo cierto es que el fútbol son goles y sensaciones. Velázquez salvó el primer match ball ante el Alcorcón. Ojalá fuera el último… sería una buena señal.

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El criterio es algo que nunca debe perder un entrenador

Siempre respeto el criterio en la toma de una decisión aunque no la comparta. Para mí es más importante el razonamiento para adoptar una postura que, incluso, el contenido de la misma. Es algo que distingue en mi opinión la inteligencia y la personalidad de quien asume las decisiones, por diferentes que sean de las que uno hubiera adoptado.

El fútbol siempre me llamó la atención desde pequeño, cuando acudía a Castalia a disfrutar con lo que calificaba como fútbol de mayores. El gusanillo por aprender me llevaron a estudiar los dos primeros niveles del curso de entrenador (son tres). A la hora de inscribirme en el tercero (nacional) pensé que ya no iba a aprender más por acudir a un curso superior, pues los conceptos se repetían demasiado.

Considero que hoy casi todos los entrenadores salen con una buena preparación técnica. Por ello, las diferencias estriban en el liderazgo, la personalidad y el criterio para mantener las ideas. Hoy Velázquez es el demonio para la afición amarilla y su nombre está en boca de todos.

Yo nunca entro en los comentarios de barra de bar de si debe jugar con uno, dos o tres puntas, o si hizo un cambio u otro. Si el problema fuera tan sencillo, cualquiera podría entrenar. De Elche regresé muy disgustado porque no me gusta ver perder al Villarreal, pero fundamentalmente volví decepcionado, porque Velázquez me falló en el criterio.

No soporto los bandazos y esos cambios tan bruscos de una semana a otra. El Elche es un buen equipo, pero no es el Barça. A esta plantilla le faltan dos o tres retoques, pero estamos ante un equipo mucho mejor de lo que parece. A Velázquez le pido criterio. Solo eso. ¿Es mucho?

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Brotes verdes en el CD Castellón

Después de muchos años de miseria y de que todas las noticias alrededor del CD Castellón tuvieran un tinte negativo, puedo decir que empiezo a vislumbrar brotes verdes por la ventana del Estadio Castalia. Hace unos días estuve presente en el programa de Al Primer Toque, de Onda Cero, que se realizó desde Castellón en el Hotel Jaime I para el ámbito nacional. Todavía recuerdo la emotiva intervención del presidente de Sentimiento Albinegro y la contundencia del alcalde de Castellón, Alfonso Bataller, al vaticinar que en el club albinegro se están haciendo en estos momentos las cosas con mucha humildad y modestia, pero con enorme seriedad.

El patriarca de la familia Alé me preguntaba hace poco por qué me mostraba tan cauto con David Cruz. Mi respuesta fue taxativa: “Han pasado demasiados caraduras por el Castellón para no estar expectante y a la defensiva”. No quiero ser triunfalista, pero los primeros pasos del nuevo presidente, consejero delegado y propietario han sido dados con tanta modestia como firmeza y coherencia.

El mandatario tiene conocimientos de fútbol, no en vano posee el carné de entrenador nacional. Desde el primer día ha confiado en el bloque de gente joven que visten con toda la ilusión del mundo la camiseta albinegra y es consciente de que con un par de retoques de veteranía en el ataque y en la medular el Castellón podría aspirar al ascenso. Lo más positivo es que se está construyendo un equipo que puede hacer historia en Castalia si se le da mimo y se le condimenta con los retoques de experiencia adecuados en función de la categoría.

Cruz me ha repetido en varias ocasiones que el Castellón jugará en Segunda B la próxima temporada. Mi mayor ilusión es que logre en los terrenos de juego lo que le quitaron en los despachos ante la indefensión a que sometió a la entidad  Antonio Blasco por su dejadez de funciones. Además, si no pudiera ser, se está trabajando para rescatar la categoría.

En silencio, y sin parar, el presidente lleva semanas esforzándose para lograr ingresos atípicos para el club. Los partidos amistosos ante el Valencia y el Deportivo serán dos grandes oportunidades. Luego, la afición también tiene que dar el do de pecho para darle oxígeno a la entidad. Conozco de primera mano el ejemplo del Real Oviedo y sé que la afición albinegra no tiene nada que envidiar a la asturiana.

David Cruz se ha reunido en varias ocasiones con el delegado de Hacienda en Valencia. La última hace solamente unos días. Ha presentado un plan de viabilidad que contempla el pago aplazado de la deuda, pero reclama que en el primer año se dé un respiro al Castellón. Está a la espera.

En Tercera División, la solución pasa por dar confianza al CD Castellón porque de lo contrario no habrá más solución que acudir al concurso de acreedores. No existe otro milagro posible a día de hoy.

Siempre he dicho que la batalla judicial hay que plantearla con fuerza, pero de forma paralela. Las palabras de Conrado Marín en el programa de Onda Cero reflejan el trabajo altruista de un grupo de gente como Fernando Sos, Ximo Gresa, Antonio Alcaraz y su entusiasta abogado Enrique Galindo, entre otros. La fuerza y el sentimiento de su mensaje confieren fuerza a un club de 90 años de historia que se resiste a morir.

Ellos, y todos los que cada día sueñan con el regreso de tiempos mejores, son su gran patrimonio. Las 93 fotos de esa entrañable exposición preparada por la Comisión del 90 Aniversario resumen en imágenes lo que es y significa el Castellón.

Si han existido irregularidades, y se pueden demostrar, espero que el juez ponga a cada uno en su sitio. Será una satisfacción para la afición albinegra, pero se quedará en el terreno moral, porque si se probase que ha existido desvío de fondos, soy consciente de que nunca volverán a las arcas expoliadas del Castellón.

Por último, tampoco quiero excluir de la pelea a la gente de Fòrum Albinegro, porque desde hace tiempo interpreté que el objetivo no es ni discriminar ni separar a nadie. Ellos también merecen mi respeto. La carta de José Manuel García Osuna, de la que doy fe de su veracidad, descubre lo que hace tiempo que les vengo informando y es que en Castellnou2005 existen serias desavenencias por la gestión. Una vez les dije que, incluso, hay miembros que no dudarán en aportar pruebas para descubrir la verdad de lo sucedido.

Y hoy el CD Castellón duerme a dos puntos del líder de Tercera. Sí, los veo verdes. Será porque quiero que el Castellón recupere el orgullo perdido. Somos muchos…

“Podrán cortar las flores, pero nunca detendrán la primavera” (Pablo Neruda).

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¿Qué está fallando en el Villarreal?

Si el objetivo común de jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición del Villarreal es el ascenso, en estos momentos pienso que no se están haciendo las cosas bien para lograr el objetivo. Me siento a escribir estas líneas con la frialdad y la tranquilidad que confieren 24 horas de reflexión después de la conclusión del partido del Lugo y con la idea clara de que el mensaje que voy a transmitir no gustará a ninguna de las partes mencionadas, pero no pretendo quedar bien con nadie y solo poner en alerta de que desde el presidente hasta el último aficionado andan un tanto desencaminados. El negativismo exacerbado no sacará al club de Segunda, ni esa sensación de que todavía nos miramos al espejo y nos vemos los más guapos de la fiesta sin un sentimiento de autocrítica, que casi siempre te conduce al fracaso. El hombre que consigue estar aislado de las loanzas gratuitas y ser fuerte a los desaires de quienes no comulgan con él está mucho más cerca de la senda correcta.

No me preocupa lo más mínimo que el Villarreal en la jornada 15ª esté a 8 puntos del líder y a 4 de la segunda plaza de ascenso directo. Sin embargo, el sábado salí del Madrigal con la convicción interna de que o cambian radicalmente las cosas o el ascenso será una quimera.

En repetidas ocasiones les he expuesto mi creencia de que para este proyecto hubiera apostado por un hombre con más experiencia que Velázquez. Es tan cierto como que considero que la destitución de un entrenador no suele ser positiva la mayoría de las veces. El año pasado el Villarreal tuvo tres y se fue a Segunda. Y creo fervientemente que el actual técnico no es culpable, aunque sí corresponsable. No entraré en análisis fáciles de si acertó o no en los cambios, porque se me antoja tan superficial como opinar de un libro de mil páginas cuando solo se han leído 10 hojas. Las sustituciones, la táctica y otras bagatelas varias me parecen comentarios livianos de barra de bar y no entraré en ellos. Al técnico le pido que tenga el pulso firme y que exhiba esa capacidad de liderazgo imprescindible. Debe mantener su criterio por encima del miedo a ser destituido. Sé que capacidad de trabajo le sobra y nada me encantaría más que acabara la temporada.

Siempre he elogiado la capacidad de liderazgo del presidente del Villarreal. Pero este año le veo demasiado nervioso y echo de menos su salida a la palestra en momentos como el actual en el que se necesita un mensaje de tranquilidad y la exposición de que no se está siguiendo el camino correcto para ascender. Mi mayor disgusto el sábado fue el ambiente hostil de la grada con el equipo en demasiados momentos de la segunda parte cuando las cosas no iban bien rodadas. Cuando el Villarreal disputaba semifinales europeas, peleaba por ser subcampeón o visitaba el Madrigal el Barcelona, no hacía falta el apoyo de la afición porque todos eran más del Villarreal que nadie. Esta temporada se comenzó con un buen ambiente en el estadio y ahora el equipo parece que juega lejos de su campo, sin contar la escasa afluencia de público a los partidos del Madrigal. ¿Se está haciendo algo para atraer a la gente?

Para mí, Fernando Roig es el mejor presidente del fútbol español. El crack del Villarreal. Y este año la estrella tampoco está rindiendo a su altura. Echo de menos su fuerza, su pasión y su voz fuerte liderando este proyecto que ahora navega sin un capitán con mando firme.

Y también observo que la planificación del plantel también presenta algunas lagunas. Es posible que no tengamos tan buen equipo como pensábamos para arrasar en Segunda, aunque creo que sí para subir con sufrimiento. Luego también me gustaría que alguien me explicara que sucede con Canteros y Cavenaghi, porque ahora tengo la sensación de que se espera a enero para buscarles una salida. ¿En que está fallando el Villarreal? Yo creo que la respuesta es que todos los que componemos esta familia no estamos a la altura exigida. Rescato el eslogan del Valencia Basket: Cultura del esfuerzo. Y humildad. Hace tiempo que creo que la hemos perdido. El Villarreal no juega la Champions, pelea en Segunda por volver a Primera. Y no estamos en el camino. Espero no haber herido a nadie, porque esa no era la intención, pero sí deseo que todos reflexionemos y pensemos que podemos hacer por el Villarreal. #Volveremos.