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El heredero de Santi Cazorla

Una de las decisiones más controvertidas que yo recuerdo para la afición del Villarreal fue la venta de Santi Cazorla en el verano de 2011. En mi opinión todo el mundo entendió la vertiente económica de la operación, porque era imposible no aceptar una oferta de 20 millones de euros, más cuando la viabilidad financiera del club estaba en juego. Cazorla era intocable para la grada, que entendiendo la necesidad de desprenderse de uno de los activos principales, hubiera preferido el traspaso de otros futbolistas, léase Borja Valero o/y Nilmar. Me consta que Fernando Roig ha confesado en su círculo privado, que a uno de los futbolistas que más había echado de menos era Cazorla. El asturiano nunca quiso marcharse del Villarreal donde era tremendamente feliz. En aquel momento se entendió que era mejor desprenderse de un centrocampista que de un delantero, además de una presunta lesión de púbis del asturiano que le podía hacer pasar por el quirófano. Fueron elementos clave en la decisión que se tomó, para la cual la opinión de Garrido fue entonces determinante. Pero no quiero pasar factura ventajista de aquella delicada situación. El motivo de este preámbulo es que su traspaso al Málaga dejó un vacío demasiado grande. Siempre tuve la impresión de que todos continuamos buscando al heredero de Cazorla. Un futbolista capaz de desequilibrar un partido en un momento determinado; alguien con la capacidad de sacarse un conejo de la chistera cuando la ocasión lo necesita; un centrocampista con un talento especial capaz de jugar y hacer jugar a sus compañeros; en definitiva, un clon de Paquirrín, como se le conocía cariñosamente en el vestuario. Yo ahora veo dos posibles candidato: Moi Gómez y Manu Trigueros. Posiblemente por características Moi se asemeja más a Cazorla. Pero también es cierto que con 18 años recién cumplidos se halla en pleno periodo de maduración. El heredero más aventajado es ahora Trigueros. Con 21 años, este talaverano que cursa estudios de magisterio, posee algunas similitudes con Cazorla, más allá del talento deportivo, puesto que también fue casi descartado por el club en el que estaba antes de fichar por el Villarreal. El Oviedo no sacó partido de la clase de Santi, mientras que el Murcia casi se deshizo de Manu cuando descendió a 2ª B y se le ofreció un pírrico contrato de 600 euros al mes. En lo personal también guarda muchos parecidos en cuanto a su carácter afable y humilde. Para quien suscribe es un futbolista con un talento excepcional, con buena pegada de balón y un guante en su pierna derecha, amén de una notable visión de fútbol y una cabeza bien amueblada. Lo vengo diciendo desde la pretemporada y estas semanas hay quien me lo echó en cara cuando Manu se quedó atascado, posiblemente por la presión. Pero pido paciencia para el chico, que aún tiene que cubrir algunas etapas en su formación. El nuevo estilo de juego le favorece.

Pero hablando de herederos voy a dar un dato. En el once que ganó en Santander formaron hasta ocho jugadores que han pasado por el filial amarillo: Mariño, Venta, Musacchio, Bruno, Oriol, Manu, Moi y Jaume Costa. En la segunda parte entró Hernán que sería el noveno. Un nuevo gran Villarreal se está gestando. Al tiempo.

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Esclavos del ‘pellegrinismo’

El Villarreal ha vivido momentos mágicos con el pellegrinismo, pero ahora asume el riesgo de ser esclavo de una forma especial de entender este deporte, que convirtió al Madrigal en un templo del fútbol de diseño. A Manuel Pellegrini, el mejor entrenador de la historia del Villarreal, no le fue fácil implantar la filosofía y el estilo que él pretendía. Yo fui uno de los más críticos porque en aquel entonces su idea revolucionó un tanto el concepto que habíamos estado viviendo. Pero el técnico chileno fue cociendo el Villarreal que pretendía a fuego lento con los ingredientes que consideraba adecuados. Y la verdad es que he pasado tardes inolvidables de fútbol de ensueño.

Con el tiempo he mantenido alguna larga y amena conversación con Pellegrini, en la que me sentí como el estudiante ávido de conocimientos en su asignatura favorita, que afronta el primer día en la universidad. Siempre fiel a su idea, que mantenía con personalidad, como demostró en el Real Madrid pese a la maquiavélica y orquestada tortura psicólogica de Florentino Pérez por su empeño en defender a Robben y Sneijder. En el Málaga ha demostrado nuevamente su personalidad, convirtiéndose en el portavoz de los jugadores en sus reclamaciones económicas contra el jeque. No es casualidad su éxito, demostrado en tres clubs muy distintos.

Pellegrini siempre diferenciaba el fútbol competitivo del formativo. Eran cuestiones muy diferentes para alguien que defendía el trabajo con la cantera, pero con el necesario tiempo para la formación. Cazorla fue cedido al Recre para completar su maduración. Es muy complicado que el Villarreal vuelva a repetir aquel lustro de oro, en el que acarició una final de la Champions y fue subcampeón de Liga.

Después de Pellegrini han pasado Valverde, Garrido, Molina, Lotina y ahora Julio Velázquez. Ernesto Valverde quiso implantar su propio estilo y acabó siendo víctima del pellegrinismo. Siempre creí que el vasco era un buen técnico, además de un hombre de gran categoría humana. En el Villarreal la filosofía del buen fútbol es innegociable. Pero yo siempre he pensado que no existe un manual único, sino la correcta aplicación de una propuesta para conseguir el fin deseado y considero que ni el hábitat ni las circunstancias del actual Villarreal son las mismas. Por tanto, no podemos ser en estos momentos esclavos del pellegrinismo, porque seguramente hasta el propio Pellegrini lo reinventaría.

Ni el estado del terreno de juego es el mismo que en Primera y tampoco se posee el mismo perfil de futbolistas. El resultado es que partiendo de una idea buena se logra un estilo indefinido y sin alma propia. Pienso, y así lo expongo, que este equipo de Velázquez no posee capacidad para salir con el balón desde atrás jugado con la misma precisión que antaño y es vital modificar planteamientos. Con ello no quiero decir que se tenga que abanderar una revolución. No, ni muchos menos. Se puede jugar bien, pero de otra manera. Y creo que hay que tener muy claro que lo primero es competir y luego ir formando poco a poco a los chicos que vienen de la cantera y a quienes auguro un gran futuro. Sí, pero hay que ganar y ascender. Entiendo perfectamente el terrible enfado del presidente en Soria, porque todos sentíamos lo mismo, con la diferencia de que Fernando Roig se juega su patrimonio. Para acabar estas líneas, y por el aluvión de críticas al entrenador que recibo, mantendré idéntico discurso que cuando se venció al Mirandés: Velázquez es responsable, pero no culpable. El técnico es quien debe enderezar el rumbo porque todavía resta mucho tiempo y el ascenso directo se halla a solo cuatro puntos y el liderato a seis. Eso me hace ser optimista, aunque en la misma línea mantengo que hay que reforzar el equipo. Admiro el pellegrinismo, he disfrutado con locura con esta corriente de peso en el fútbol español, pero no quiero morir con ella. #Volveremos.

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La ansiedad que ataca al Villarreal

No es normal que el Villarreal sume 14 puntos en seis partidos, sea segundo, se mantenga invicto y conviva con un clima de pesimismo y negatividad. Al actual ritmo concluiría con 98 puntos, siete más que el Depor de la temporada pasada, que obtuvo el récord de puntuación de Segunda. Esos números implicarían una Liga cuasiperfecta.

El Villarreal sufre, dentro y fuera del club, los síntomas de una de las enfemedades más comunes del siglo XXI: la ansiedad. De ella no se escapa tan siquiera ni Fernando Roig. Son las secuelas de un descenso tan inesperado como injusto, como lo fue el empate en Las Palmas, donde el Villarreal no hizo méritos para puntuar. Ahora bien, el fútbol no mide ni premia los merecimientos, solo se centra en los resultados. El ansia por volver con urgencia a Primera es tal, que parece obligado sellar el ascenso en enero, ganando con la gorra a los rivales y sin sufrir.

Pienso que este grupo de jugadores tiene que sentir la presión del ascenso, el único objetivo, pero si ello degenera en una incontrolable ansiedad, complicará la llegada a la meta. Recomiendo tranquilidad y la generación de un ambiente más positivo y acorde a la realidad que no es otra que jugar en Guadalajara, Alcorcón, Soria… con humildad y testiculina.

El Villarreal ha configurado una buena plantilla, posiblemente la mejor de Segunda y muy superior a, por lo menos, 10 equipos de Primera, pero también tiene carencias. Desde la buena situación actual en la clasificación, hay que trabajar a fondo para corregir errores, recuperar a los futbolistas con talento hasta ahora desaparecidos y concienciarles de que los partidos solo se ganan al cien por cien.

Ese trabajo corresponde a Julio Velázquez. A los mandos del entrenador del Villarreal se ha puesto un Ferrari, que presenta algunos problemas de ajustes en su mecánica pero de un gran potencial. Critico la ansiedad que observo pero también les digo que este Fórmula 1 llamado Villarreal no ha alcanzado ni el 50% de su velocidad punta. Apenas ha ofrecido pinceladas esporádicas de buen fútbol. Es un equipo al que le faltan futbolistas con desborde y rapidez. Hernán y Gerard Bordás son los únicos de esas cualidades, junto a Uche, hasta la fecha desaparecido. Velázquez debe analizar que dejar a Cavenaghi, un punta específico de área y con poca movilidad como un islote solitario es como jugar con uno menos, para lo que hay que explotar las bandas. Y, por supuesto, el técnico tendrá que trabajar otra alternativa al juego elaborado de toque que garantice una transición más rápida en ataque, algo que hasta la fecha no he visto. Pienso que esa ansiedad general también ha atacado el organismo de Velázquez, quien tiene que ser algo más ambicioso en sus planteamientos. El Villarreal no puede echarse atrás a defender un 0-1, aunque la valentía no debe ir reñida con la seriedad defensiva, la mejor virtud del Submarino, salvo en Copa y en el estadio de Gran Canaria. A este equipo le cuesta ganar, pero también es difícil de doblegar. Si alguien pensaba que el ascenso iba a ser fácil, creo que vive en otro planeta. Ya me lo dijo mi estimado José Luis Oltra: “El Villarreal tiene equipo para subir, pero como afición y jugadores piensen que será fácil, estará empezando a perder opciones. El ascenso pasa por fortificar el Madrigal, como hicimos nosotros con Riazor”. Amén.

No hay que descorchar una botella de cava cada semana, sino una caja para una buena fiesta cuando se consiga el ascenso. Mientras, tila, tila y más tila. Espera un año de nervios. Les confieso que yo también sufro de esa terrible ansiedad, pero la mantengo bien atada a la silla. No les culpo, a muchos aún nos cuesta muchísimo digerir aún el descenso. Al Ferrari hay que exigirle mejoras, pero no estrellarlo en la sexta vuelta. Y ya saben que en este caso, para el final de la carrera, quedan ni más ni menos que 36.

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El éxito de la sencillez

 

No es un virtuoso del balón. Lo hace todo con tanta facilidad que llega a pasar hasta desapercibido. Es una estrella que no irradia luz. Alguno me tildará de exagerado si utilizo la palabra estrella para hablar de Olof Mellberg. Pero a mi me tiene encandilado porque desde que llegó al Villarreal mi corazón, un tanto machacado por la reiteración de errores fatales en la defensa de la temporada pasada, parece que vive todo el día bañado en tila. Luego, uno mira su currículo y empieza a sacar conclusiones de porqué las cosas pasan. Ha jugado en la Juventus, Aston Villa y Olympiakos, además de haber sido 117 veces internacional con Suecia. Desde luego no fue fichado porque podría ser uno de los protagonistas de una de las novelas de Stieg Larsson con esa figura de enigmático profesor despistado de Universidad. El Villarreal se ha convertido en equipo fiable en defensa. Salvo el día de la Ponferradina en Copa. Ese día Mellberg disfrutó de descanso. En cinco partidos de Liga solo se han recibido dos goles. Mérito de todo el equipo, pero la novedad esta temporada tiene nombre de político ilustre en Suecia. El éxito de la sencillez. Su estrella no brilla, pero nos protege.

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El líder Pandiani y la vuelta de Calleja

 

Pandiani llega al Villarreal en el momento justo para asumir el rol que necesita un equipo que necesitaba una buena dosis de carácter para ascender. Con calidad y talento no basta. El uruguayo no es hoy el mismo que hace tres años. Pandiani sabe que las lesiones le han castigado y que sus apariciones tienen que dosificarse. La inteligencia del entrenador será clave. Es muy probable que en anteriores etapas habría podido ser un problema para el técnico si sus visitas al banquillo fueran numerosas. Su papel en el Villarreal será distinto y el delantero lo ha asumido. Pandiani tiene que convertirse en uno de los líderes de este Villarreal. Ya empieza a ejercer. A Velázquez le ha salido un ayudante a la hora de motivar y generar buen rollo en el grupo. Los jugadores se reúnen hoy para comer en el restaurante 7 de Julio de Castellón. Pandiani ejercer de promotor de la cita y también de espónsor. Pellegrini lo hubiera definido como un líder positivo de esos que tanto le gustaban al técnico chileno. Este chico es uno de esos futbolistas que los argentinos llaman cancheros. El Villarreal vuelve a ser el Villarreal. Se ha recuperado el tino. Eso sí, auguro un año muy duro y complicado. Y espero que cuando lleguen las duras… todos rememos a una. Los amigos los son para todo, no solo para las fiestas. Y no me gustan los debates dañinos a la tercera jornada sobre determinados futbolistas. Recuerdo el debate del falso 9 en la Eurocopa. Del Bosque no tenía ni idea. Luego España fue campeón con la gorra. Yo quiero a gente como Pandiani en mi equipo. ¿Se imaginan al uruguayo con el camión por las calles de Vila-real en la celebración del ascenso? Poco a poco.

La Vuelta de Calleja

Vuelve a casa uno de los jugadores más honrados que ha tenido el Villarreal. Uno de los hijos prodigos de la cantera amarilla. Estuve presente en su debut en el primer equipo del Villarreal en el Molinón. El Villarreal ascendió aquel año a Primera División después de bajar a Segunda la temporada anterior. Durante siete temporada fue uno de los jugadores importantes del Submarino en la élite. Ahora regresa para f0rmar nuevos ‘Callejas’ en la Ciudad Deportiva que le catapultó como futbolista de primer nivel. Quiere ser entrenador y no tengo ninguna duda que está capacitado para serlo. Más que un profesor para los chavales creo que será un catedrático. Sus consejos pueden llegar en la doble faceta persona-futbolista. Y le veo como un futuro candidato al banquillo del Madrigal dentro de unos años. Bienvenido a tu casa, bienvenido al Madrigal.

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Creemos, podemos y lo lograremos

Ayer recibí una llamada reconfortante. Provenía de Mauri, un tipo de quien yo diría que duerme con el pijama y los calzoncillos del Castellón. Él y yo compartimos la pasión por lo albinegro, pero nos separa el afecto innegociable que yo mantengo por el Villarreal. Siempre digo que, como mi gran amigo Toni Alegre, nacimos albinegros y somos amarillos de adopción y también de corazón. Mauri sabía que no era el mejor día para mí y que desde hace muchos se me comen los nervios. “Me has convencido. El Villarreal no puede bajar, eso sería otro elemento negativo más para la provincia. No sería justo. Y anoche percibí que muchas cosas bien ha debido de hacer el Villarreal para que en Valencia le tengan tanta manía”, me espetó a bote pronto. Es un genio.

Si les digo que una hora después del partido de Mestalla en mi móvil se agolparon alrededor de 50 mensajes… y ninguno era negativo pese a lo duro del momento, créanme que es cierto.

Estoy convencido de que el Villarreal saldrá muy reforzado de esta agonía, porque todos aprenderemos a valorar mucho más lo que tenemos. Sí, lo estoy pasando muy mal. Es cierto. Tanto por mi sentimiento por el Villarreal, como por el sinfín de amigos que sufren en silencio por sus colores.

He vivido con el Villarreal tres semifinales europeas y noches mágicas en el Madrigal con grandes victorias ante Barcelona, Real Madrid, Valencia, Inter, Nápoles… Le he dado muchas horas de mi vida profesional a este club, pero creo que nunca le podré pagar todo lo que me ha hecho disfrutar y que me sienta orgulloso de ser de esta bendita tierra de Castellón. No sé, me vienen a la cabeza muchos recuerdos por España y por Europa… Gracias al Villarreal he conocido a muchísima gente buena como ese grupo modélico que componen la peña Celtic Submarí. Hasta un argentino como Hernán Sanz del que puedo asegurar que habrá pocos en Vila-real que sientan tanto los colores como él. Sé que hay muchos amigos que están sufriendo por el Villarreal. Se sorprenderían de la cantidad de ex, entre jugadores, técnicos y hasta empleados que se están volcando incondicionalmente con el Villarreal durante estas durísimas semanas. Ayer, en la redacción de Mediterráneo se escuchaba un silencio demasiado ruidoso.

No voy a perder ni un segundo en comentar lo que pasó en Valencia el sábado por la noche. Lo dejaré para otra ocasión. Lo positivo es que ganó el deporte limpio. Lo negativo me lo guardo para mí. Y me tengo que contener porque lo que uno no puede demostrar no existe para un informador. Si pudiera probarlo, les narraría lo que una vez me contaron y que aconteció en la temporada 2006/07 referente a un apaño de partidos de un club hoy enemigo del Villarreal. La lucha no era por el descenso aquella vez. El lunes mantuve una fuerte discusión en Gijón con alguien que me recriminaba que no denunciáramos los periodistas situaciones de este tipo. Sin pruebas sería de locos e irresponsables. ¡Si la policía las tuviera!

Les podría dar mil motivos para ir el domingo al Madrigal, pero no es necesario porque todos ustedes lo saben. Es el momento y el día adecuado para devolverle al Villarreal una pequeñísima parte de todo lo bueno que nos ha dado.

Habrán observado que no les he hablado de fútbol ni he efectuado análisis alguno de errores o aciertos. Es un partido de presión máxima. Solamente me permitiré decirle a Lotina que son 90 minutos para futbolistas de peso como Senna, Marchena, Cani, Nilmar, Bruno, Diego López, Borja… y no pretendo hacerle la alineación. Pero hay tanto en juego que no es hora de experimentos y en eso sí soy contundente con Lotina, con Guardiola o con Mourinho si se terciase.

Esta es la semana del creemos, podemos y… lo conseguiremos. No fallen el domingo. Reconozco que en estas líneas me ha costado separar los sentimientos de lo profesional. Esta vez mi corazón le ha ganado por goleada a mi cabeza. Con la semana que le queda, había que dejarle.

 

(Artículo publicado en la edición impresa de Mediterráneo el 7 de mayo de 2012)

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La voz de Fernando Roig

El principal activo que posee el Villarreal sigue siendo Fernando Roig. Por ello, ni entendí ni comprendí que el presidente se inmolara en una defensa exagerada de Juan Carlos Garrido en un momento puntual de la temporada. Siempre he dicho que uno adquiere una perspectiva más real de las cosas con el paso del tiempo o con la distancia. No es la primera vez que utilizo el ejemplo de una magnífica novela de Gerard Donovan llamada el Telescopio de Schopenhauer para aludir a esa visión más fidedigna de la realidad que se percibe con la lejanía. No me cabe ninguna duda que Roig es consciente de aquella equivocación, que se le ha colgado injustamente a su hijo, y que la decisión de su destitución debería haber llegado bastante antes. La reacción posterior de Garrido con la firma del finiquito le abrió definitivamente los ojos. En su momento ya les conté las exigencias del exentrenador para firmar su finiquito que no se correspondían ni con el predicamento que él mismo había realizado ni con todo lo que el Villarreal le había dado.

El Villarreal ha cometido errores esta temporada. Fernando Roig es el primero que lo sabe. Pero no son tantos, ni tan gordos, para que el presidente haya perdido ni tan siquiera un ápice de credibilidad entre la afición amarilla. Él es el primer garante de este proyecto de autor que, repito, es el Villarreal.

Ayer por la tarde pudimos mantener, durante poco más de una hora, una interesante charla con Fernando Roig en la redacción de Mediterráneo. Y me levantó la moral, aunque yo siempre he mantenido los pies en el suelo con la realidad del Villarreal. El presidente no es un hombre que se rinda fácilmente. Ni los cuatro ineptos que manejan los hilos de la Liga de Fútbol Profesional, ni la desunión existente entre los clubs plegados a la voz de los amos Real Madrid y Barcelona, ni tampoco una temporada para olvidar como la actual, ni los fuertes varapalos del destino como la lesión de Giuseppe Rossi han podido con su alma de empresario infatigable y luchador. Le vi con las pilas cargadas y con muchas ganas de luchar. En algunos momentos de esta temporada le vi muy tocado. Era, afortunadamente, un espejismo.

Por desgracia en el fútbol español faltan dirigentes de su talante, responsabilidad y ambición. El Villarreal es un club que puede presumir de estar entre el selecto grupo de cinco entidades que no deben un euro a Hacienda junto a Real Madrid, Athletic, Getafe y Sporting.

El objetivo ahora es salvar con decoro una temporada plagada de dificultades. “El sábado tenemos que ir a muerte y dejarnos la voz”, nos decía Fernando Roig mirando, como siempre hace, fijamente a los ojos. El Villarreal se juega parte de su historia. Si se solventa con la permanencia una temporada horrorosa, el club saldrá muy reforzado. Me considero optimista porque un colchón de seis puntos es muy importante, pero es fundamental ganar a Osasuna el sábado a las 10 de la noche.

Mientras hablaba Fernando Roig pensaba. Se mordía la lengua porque sabe que no es el momento de esbozar líneas maestras de futuro. Ahora le toca ejercer de director de márketing, animador de las masas, psicólogo de los jugadores, presidente, aficionado de a pie y si pudiera y tuviera facultades seguro que de delantero centro.  La voz de Roig siempre transmite esperanza, ilusión y máxima credibilidad. Por ello, reitero, que en su momento observé como desacertado que se quemara a lo bonzo por Garrido. Igual que considero como muy necesaria y positiva para el equipo su salida a la palestra para generar un clima favorable al equipo cara al partido del sábado.

Roig ha tomado nota. No es hombre de quedarse resignado. Y se nota que le cuesta contenerse para explicar los fundamentos de un Villarreal que se prepara para pelear entre los grandes en un espacio que él cifra en tres o cuatro años, pero que yo lo acortaría porque me precio de conocerle.

Las grandes decisiones, que ya deambulan por su cabeza, empezarán a tomarse el día después de que el Villarreal sentencie que iniciará su temporada número 14 en Primera División. Después de una hora de charla con Fernando Roig me siento tranquilo. El Villarreal continuará siendo importante. Eso sí, el sábado ustedes tienen que colaborar con su voz, su aliento y su fidelidad a que continúe siéndolo. Yo lo celebraré tanto como aquel memorable subcampeonato o las tres semifinales europeas con las que nos ha obsequiado. La voz de Fernando Roig sigue sonando con fuerza. Es la mejor sensación que les puedo transmitir. Miel y zumo de limón para cuidar la suya para el sábado. El Villarreal les necesita. Piensen en todo lo que nos ha dado… y en lo que les puede dar todavía.

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Un funesto viernes 13 para Rossi

Estaba en la sobremesa de la comida en el restaurante Casa Teresa de Castellón con un buen amigo cuando sonó el móvil. La velada había sido agradable, para mi descomprensiva después de la tensión vivida la noche anterior en el Madrigal. Hubo de todo, repaso a la actualidad albinegra y también al calendario que le restaba al Villarreal. En un momento de la charla salió el nombre de Rossi. Mi compañero de tertulia me preguntó por él Bambino. Me atreví a decirle que estaba convencido de que llegaría a la Eurocopa. El sonido de mi Iphone interrumpió los instantes finales de la tertulia allá por las 16.15 horas. Reservo el nombre de mi intelocutor por motivos obvios pero cuando me dio la noticia no pude evitar golpear la mesa con rabia. Giuseppe no se lo merecía. Nadie se merece un golpe como este, pero él un poco menos. Y el Villarreal tampoco. No soy supersticioso y me suelo reír de las manías de mis amigos, pero ayer era viernes y 13. Un funesto viernes 13, aunque esta temporada ha estado llena de días como el de ayer. Nunca la alegría ha podido ser completa esta temporada. Después del subidón moral que supuso el gol de Hernán Pérez, llegó el  mazazo de la recaída en la lesión de Giuseppe.

Hace un mes compartimos una agradable velada, en un marco incomparable  como el hotel Voramar de Benicàssim, con Beppe. Ya estaba entrenando con cierta normalidad pero me contaba que no quería precipitarse y tenía que efectuarse las pruebas pertinentes para asegurarse de que el ligamento estaba fuerte. Rossi ha seguido las pautas marcadas con absoluta profesionalidad. En todo este tiempo ha sufrido como uno más del vestuario los avatares de un año muy malo para el Villarreal. A este grupo humano que dirige Lotina se le pueden discutir muchas cosas, pero todas referentes al apartado deportivo. Nunca la faceta humana y profesional de este plantel podrá ser puesta en duda. Rossi lo ha pasado muy mal durante estos seis meses, porque el fútbol es su vida. “Le dije a mi representante que el Villarreal no se toca, es como la familia”, era la frase que me espetó Giuseppe a bote pronto y que se me quedó grabada. Sí, es verdad, Rossi forma parte de la gran familia grogueta que el jueves por la noche celebró el triunfo con pasión y delirio. Esa familia le tributará una cálida ovación el domingo en el minuto 22 de ese decisivo partido contra el Rácing. Un importante motivo más para acudir al Madrigal. Sin duda, Rossi se merece que le dediquemos el triunfo. La noticia de su lesión, de la que la mayoría de jugadores se enteraron bien entrada la tarde, se convirtió en un duro palo. Uno más de una temporada aciaga para el Villarreal.

Los grandes boxeadores son aquellos que saben levantarse después de recibir un duro golpe. Rossi es uno de los grandes y no tardará en coger los guantes de nuevo. Él es de la familia y la familia no le dejará nunca solo. Yo, y todos ustedes, volveremos a disfrutar de un tipo fenomenal y de un futbolista excepcional. El domingo, en el minuto 22, me dejaré las palmas de la mano en un aplauso emotivo y cariñoso. Después de esto, todo lo bueno que venga me sabrá mucho mejor. Como el triunfo del jueves ante el Málaga. ¡Endavant, Villarreal! Ni mil funestos viernes 13 como este podrán ni con Rossi ni con el Villarreal. ¡Fuerza Bambino!

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Un respeto para Lotina

Antes de empezar este artículo comentaré que apenas conocía a Lotina cuando llegó y que mi única conversación con él se reduce a unos segundos de saludo cortés en el viaje de ida y vuelta a Madrid. Suelo utilizar la máxima de poseer un mínimo de conocimiento para valorar y en caso de no tener información suficiente, me acojo al “es pronto para opinar”. Es indudable que la carrera de Lotina en España ha sido bastante extensa, pero no es lo mismo conocer de primera mano, que por impresiones externas en ocasiones cargadas de matices personales. De hecho, ya me han llegado versiones de variado y diferente contenido respecto al Lotina entrenador, provenientes de puntos distintos. Para todos los gustos, aunque mayoritariamente favorables. En el plano humano, ni una sola en contra, todos le elogian como persona.

Con este preámbulo, reconozco que me molestó que se prejuzgara negativamente su fichaje por el Villarreal y que se vaticinara el descenso seguro por su llegada. Las declaraciones de Schuster, un entrenador que busca equipo, me parecieron fuera de lugar, lamentables y tan descalificantes que radiografían a la persona que las efectúa.

En Madrid ya han intentado colocarle en más de una ocasión al amigo-entrenador, que por la capital se consideraba oportuno que encontrara trabajo, a Fernando Roig. Nombres y nombres sonaron tras la destitución de Molina. En el Villarreal solo se contempló la opción Lotina.

El actual técnico amarillo ha llegado con un contrato hasta el 30 de junio, sin opción alguna de renovación. Solamente con un acuerdo entre las dos partes de revisar la continuidad si a ambas les convenía, una vez certificada la salvación, prorrogar el compromiso por un año más. Ahora mismo no existe en el club otra planificación, en cuanto al técnico se refiere, que no pase por asegurar la continuidad en Primera. Y les puedo asegurar que no se han entablado conversaciones para el próximo año con nadie, pero el fútbol vive del rumor y contrastar es casi un delito. Hoy el entrendor es Lotina.

No caeré en el error de opinar en este momento si es el hombre elegido para el Villarreal 2012/13. No tendría peso mi reflexión. Hoy solo me atrevo a argumentar en su favor que en una semana, el Villarreal ha mejorado notablemente su rendimiento defensivo colectivo. Un equipo que era un auténtico coladero, ha ofrecido una imagen renovada en esa faceta. Es cierto que se siguen comentiendo algunas veleidades defensivas y que en ataque todavía resta mucho por mejorar, pero hasta en el aspecto ofensivo he notado un avance.

El Villarreal se ha tomado un respiro, pero todavía no se ha asentado el objetivo de ser de Primera un año más. El domingo, ante el Espanyol, otra vez estará en juego el futuro. El Madrigal no debe ni puede fallar. Ahora que nos hemos dado cuenta del enorme valor que tiene ser de Primera, es posible que apreciamos muchísimo más lo que significa estar la próxima temporada en el calendario de la Liga española. Pero para Lotina pido respeto. No es un técnico mediático ni da titulares, pero sí un tipo serio y honrado que ha venido para ayudar a sacar al Villarreal del pozo.

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Un ‘Lotinazo’ en el Madrigal

Menos mal que un partido de fútbol siempre empieza con un 0-0 en el marcador, aunque cuando llegue mañana miércoles al Madrigal tendré la tentación de mirar al electrónico y observar si alguien ha dado la orden de que el casillero del Real Madrid ya salga de partida con el uno, el dos o hasta el cuatro. Nadie da un euro por el Villarreal ante la visita del megamillonario y estratosférico equipo de Florentino Pérez y su endiosado Mourinho. Todos tenemos claro, sobre todo en provincias (léase cualquier circunscripción geográfica que no sea Madrid o Barcelona) que el nombre de campeonato que va asociado a la Liga española es un mero tópico, porque sería más correcto denominarlo la ‘duoLiga de las Estrellas’. Ello unido a esa corriente pesimista que se ha instalado en el entorno del Villarreal confiere un tono totalmente monocromático a la visita del Madrid. Blanco, por supuesto.

La contratación de Lotina no ha calado bien en Vila-real. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero hace mucho tiempo que no entiendo muchas cosas que rodean al fútbol. Nos hemos pasado varias semanas reclamando un cambio de estilo al Villarreal y una adaptación rápida a las nuevas circunstancias en las que se mueve el equipo, es decir, al fango de la Primera División. Ha llegado un especialista como Lotina, un técnico con experiencia y acostumbrado a competir por Europa, a pelear por el descenso y a dirigir equipos de zona media y, de momento, nos parece mal. Son las contradicciones del fútbol de las que hablaba antes.

Lotina es un técnico habituado a construir la casa por los cimientos, lo que extrapolado al fútbol  quiere decir construir un bloque sólido defensivamente. Un dato no atiende a subjetividades y es el coloca al Submarino como el tercer equipo más goleado de la Liga. Los errores defensivos le han costado una sangría de puntos esta temporada al Villarreal. Y como creo que de tonto no tiene nada, Lotina ya ha empezado a insistir en ese aspecto con sus defensas, con conversaciones individuales y hasta en grupo, con enseñanzas en ordendor portátil a pie de campo.

Estoy seguro de que el Villarreal de Lotina será un equipo más incómodo para los rivales y que dejará muchos menos huecos defensivos.  Yo, desde luego, no me conformo con perder 0-1 ante el Real Madrid, y estoy en contra de esa corriente negativa que se conforma con no recibir una goleada. Todavía tengo en la mente aquel gol de Marquitos, su imagen besándose el escudo y aquella victoria por 1-0 ante el Real Madrid en el Madrigal.

Antes una visita del Madrid a Vila-real era considerada en Barcelona como una esperanza de pinchazo de su eterno rival. Hoy pocos confían en ello. Yo, desde luego, formo parte del minúsculo grupo de los optimistas que todavía existen en el entorno del Villarreal. ¿Ganar al Madrid es posible? Sí, c0nfío en el ‘Lotinazo’. A mi me da igual por el Barça y lo mismo por el Real Madrid, porque no formo parte de esa eterna lucha de las dos Españas que se da en este país. El Villarreal se juega mucho y solo espero que en la grada del Madrigal se vean miles de banderas amarillas y un solo grito: Villarreal, Villarreal. Hoy soñaré con Marquitos…

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