Una de las decisiones más controvertidas que yo recuerdo para la afición del Villarreal fue la venta de Santi Cazorla en el verano de 2011. En mi opinión todo el mundo entendió la vertiente económica de la operación, porque era imposible no aceptar una oferta de 20 millones de euros, más cuando la viabilidad financiera del club estaba en juego. Cazorla era intocable para la grada, que entendiendo la necesidad de desprenderse de uno de los activos principales, hubiera preferido el traspaso de otros futbolistas, léase Borja Valero o/y Nilmar. Me consta que Fernando Roig ha confesado en su círculo privado, que a uno de los futbolistas que más había echado de menos era Cazorla. El asturiano nunca quiso marcharse del Villarreal donde era tremendamente feliz. En aquel momento se entendió que era mejor desprenderse de un centrocampista que de un delantero, además de una presunta lesión de púbis del asturiano que le podía hacer pasar por el quirófano. Fueron elementos clave en la decisión que se tomó, para la cual la opinión de Garrido fue entonces determinante. Pero no quiero pasar factura ventajista de aquella delicada situación. El motivo de este preámbulo es que su traspaso al Málaga dejó un vacío demasiado grande. Siempre tuve la impresión de que todos continuamos buscando al heredero de Cazorla. Un futbolista capaz de desequilibrar un partido en un momento determinado; alguien con la capacidad de sacarse un conejo de la chistera cuando la ocasión lo necesita; un centrocampista con un talento especial capaz de jugar y hacer jugar a sus compañeros; en definitiva, un clon de Paquirrín, como se le conocía cariñosamente en el vestuario. Yo ahora veo dos posibles candidato: Moi Gómez y Manu Trigueros. Posiblemente por características Moi se asemeja más a Cazorla. Pero también es cierto que con 18 años recién cumplidos se halla en pleno periodo de maduración. El heredero más aventajado es ahora Trigueros. Con 21 años, este talaverano que cursa estudios de magisterio, posee algunas similitudes con Cazorla, más allá del talento deportivo, puesto que también fue casi descartado por el club en el que estaba antes de fichar por el Villarreal. El Oviedo no sacó partido de la clase de Santi, mientras que el Murcia casi se deshizo de Manu cuando descendió a 2ª B y se le ofreció un pírrico contrato de 600 euros al mes. En lo personal también guarda muchos parecidos en cuanto a su carácter afable y humilde. Para quien suscribe es un futbolista con un talento excepcional, con buena pegada de balón y un guante en su pierna derecha, amén de una notable visión de fútbol y una cabeza bien amueblada. Lo vengo diciendo desde la pretemporada y estas semanas hay quien me lo echó en cara cuando Manu se quedó atascado, posiblemente por la presión. Pero pido paciencia para el chico, que aún tiene que cubrir algunas etapas en su formación. El nuevo estilo de juego le favorece.
Pero hablando de herederos voy a dar un dato. En el once que ganó en Santander formaron hasta ocho jugadores que han pasado por el filial amarillo: Mariño, Venta, Musacchio, Bruno, Oriol, Manu, Moi y Jaume Costa. En la segunda parte entró Hernán que sería el noveno. Un nuevo gran Villarreal se está gestando. Al tiempo.
