Valores perdidos en el fútbol

Las redes sociales nacieron con un buen fin. La idea de fomentar las relaciones entre las personas y fortalecer los vínculos con una comunicación más directa. Y con esa intención siguen utilizándolas millones de personas. Una magnífica herramienta para comunicar. Pero como todo en la vida, y al igual que tantos y tantos adelantos, también se usan para alentar violencia, exteriorizar odios y sacar esa mala bilis de dentro. Personalmente, he recibido insultos de gente a la que, seguramente, nunca me habré cruzado por la calle, no me conoce y ni sabe cuáles son mis pensamientos o inquietudes. Demasiadas veces desde el anonimato, como muchos de los que están expuestos a la opinión pública,

Sí, es necesario castigar con la ley en la mano a quien insulta, amenaza o genera violencia. El fútbol está expuesto a agresiones verbales y físicas. Algunos directivos, futbolistas y gente ligada a él no son buen ejemplo. Ni ayudan las declaraciones de Piqué, ni las de muchos entrenadores que censuran sin tapujos los errores arbitrales, que a lo largo de una temporada se reparten en la balanza de unos y otros, pero solo se critican cuando perjudican, nunca cuando te favorecen. Desde luego, siempre he abogado por no mezclar política y deporte, enemigos confesos.

En esa misma línea tampoco admito los insultos y la violencia que se genera desde la grada. Nadie tiene derecho a amenazar, menospreciar, insultar o fomentar la violencia de una u otra manera desde su silla por el solo hecho de haber pagado una entrada. No, eso no debe permitirse. Valiente Javier Tebas por su lucha contra los actos que impliquen manchar la imagen del deporte.

Esto es mi opinión, que para eso la firmo yo y me hago responsable de ella con mi nombre y apellido. Cada vez que el Castellón y el Villarreal se enfrentan observo actuaciones que se apartan de los valores que yo estimo para el deporte y que deben servir de referencia para los niños y más jóvenes. Cada uno es responsable de su comportamiento. Nunca he respondido, ni responderé, a compañeros que utilizan cualquier medio para la descalificación porque lo considero un signo de mediocridad. Es curioso que un par de líneas de este Directo puedan inspirar varios espacios cuando hay tantas cosas de las que informar. Respeto a todos y todas las opiniones.

No voy a cargar las tintas contra Dani Villa por su dura entrada a Zagalá. Mereció la roja, pero son cosas que pasan en el fútbol y el propio portero del Castellón lo sabe de primera mano. Ni tampoco permitiré que se tilde de violenta a una afición espectacular como la del Castellón que supera los 11.000 abonados en Tercera. Es fiel, pasional y entre ella hay un 99% que son buena gente y aman a su equipo por encima de todo. Del 0.1% restante, que insulta al presidente del Villarreal, a una ciudad maravillosa como Vila-real y descarga graves calificativos a un futbolista por una fea entrada, mejor no darle más cancha.

La violencia nunca tiene justificación. Y, por supuesto, dudar de los valores que el Villarreal imparte en su cantera, me parece tan despreciable que quizás ni debiera comentarlo porque se han ganado un prestigio en el mundo del fútbol. Lo mejor es que en ambos clubs existen futbolistas con vínculos de amistad. Es fútbol. Y sí, continuaré defendiendo a ambos. Para mí es un orgullo tener acciones y respectivos abonos del Villarreal y del Castellón. Cada uno es libre de adorar a su equipo favorito. Por un fútbol con más valores y sin violencia. #RedesSinViolencia

 

Sobre José Luis Lizarraga

José Luis Lizarraga, jefe de deportes de el Periódico Mediterráneo