Escribá sigue en el Villarreal, Cruz debe marcharse del Castellón

Escribá es Escribá y Marcelino es Marcelino. Comparar maneras de actuar y de proceder no tiene sentido porque todos tienen aspectos positivos y negativos.

La decisión (pública) sobre el futuro del banquillo del Villarreal se está dilatando demasiado para lo que es habitual en un club que renovó a su anterior entrenador por tres temporadas.

Escribá es un perfil diferente a Marcelino. Un hombre tránquilo, que siempre permanece igual en los buenos y los malos instantes y que llegó al Villarreal en un momento muy difícil.

Creo que no se le ha dispensado el respeto que merece y se ha infravalorado su labor. Posiblemente esa imagen de tranquilidad, diferente al carácter racial del anterior técnico, distorsiona la realidad.

Las dudas que pueda generar su continuidad en el club son normales. Seguramente también las tendría Negueroles cuando firmó a Marcelino por tres años, pese a su gran labor en el Villarreal. Y también es cierto que, como es normal, se ha seguido el trabajo de otros técnicos en el mercado.

Los números no engañan. El Villarreal ha sumados 63 puntos y es quinto. Barça, Madrid y Atlético están muy por encima ahora mismo. Inalcanzables. El cuarto es el Sevilla, con una plantilla muy importante. Es posible que rodando todo perfecto se hubiera podido pelear con ellos. Los rivales son ahora Real y Athletic, dos históricos. Bueno, no está mal. Y no es malo aspirar a más.

El debate sobre Escribá lo resolverá el consejero delegado. Pero es erróneo pensar que no continuará porque la decisión no llega ya. Aunque en mi opinión considero que si se ha optado por su renovación, Negueroles tendría que haberlo plasmado ya para reforzarle. Posiblemente hay varios técnicos en Primera mejores que Escribá, pero también hay bastantes peores.

En ocasiones me asaltan las dudas, pero les confieso que valoro, y mucho, su trabajo en el Villarreal. Goza de mi respeto. Negueroles decide, aunque creo que ya lo ha hecho… y Escribá continuará.

LA AMPLIACIÓN DE CAPITAL DEL CASTELLÓN. Una vez concluidos los cuentos chinos de Cruz, el día 9 finaliza el plazo para la tercera fase de la ampliación de capital del CD Castellón. La definitiva y que podría conducir, de no cubrirse, a la liquidación del club por el juez concursal. En este momento, ya no es necesario comprarle nada al señor Cruz. Con depositar el dinero del capital social se podría conseguir el control. Pero hay que poner más de 900.000 euros. La situación es más que delicada. Y la deuda posconcurso supera el millón de euros. Un agujero insostenible y que debe derivar en responsabilidad en la gestión para Cruz y Cano-Coloma como secretario del Consejo.

Descartada queda la llegada de un millonario mecenas. Al Castellón lo tienen que salvar la gente de la tierra: políticos, empresarios y afición. Para los primeros sería un fracaso ante la ciudadanía. Y las empresas también deben respaldar un Castellón sin Cruz.

Los jugadores le ganaron ayer al Villarreal C. Todo el año han ido por el buen camino, pero no me gustó nada el comunicado de esta semana, que contó con división en el vestuario. No aplaudo nunca que se pueda incitar a la violencia aunque sea sutilmente.

Y acabo con un recuerdo para un hombre de fútbol íntegro como Daniel Salafranca. Nos dejó el viernes. Él era del Castellón, pero sobre todo del fútbol. Descansa en paz amigo.

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Sobre José Luis Lizarraga

José Luis Lizarraga, jefe de deportes de el Periódico Mediterráneo