Un presidente sin palco y un palco sin presidente

El palco de Castalia siempre ha sido una de las parcelas más cotizadas de la capital de La Plana. El presidente del CD Castellón ha sido tradicionalmente un poder fáctico y abría las puertas más importantes del tejido social, económico y político. El cargo confería prestigio y posición de privilegio que irradiaba desde la torre de Maratón, pasando por el carrer Major, el Fadrí y hasta el último rincón de la provincia. Era un orgullo no solo sentarse en la butaca presidencial, sino también en cualquiera de las butacas adyacentes. Les podría contar mil y una anécdotas que reflejarían la batalla de egos y codazos que en su momento había para ocupar un espacio lo más cercano al presidente. Desde el político de moda, hasta la chica guapa invitada a última hora por el empresario de turno, pasando por esa fauna humana que tan bien escenifica el pequeño Nicolás. El CD Castellón ha tenido elecciones a la presidencia que contaron en su momento con igual expectación que la visita a la urnas en las municipales. Hoy el palco de Castalia luce vacío, abandonado por todos, pero, lo más grave, hasta por su propio presidente.
David Cruz sigue aferrado a su puesto de trabajo como presidente del Castellón. Sí, recalco ocupación laboral, que no vocacional. Continúa degradando lo que era una de las parcelas más codiciadas de la capital y sigue intentando desprestigiar a un club que es patrimonio de los castellonenses, aunque con la ley de las sociedades anónimas ya solo me queda ceñirlo a nuestro espacio sentimental y afectivo. Y pido perdón, porque nunca podría desprestigiar la camiseta albinegra, ni el pam pam orellut, ni la torre de Maratón ni el recuerdo de míticos futbolistas como Clares, Tonín, Del Bosque, Planelles, Viña, Manchado, Javi Valls, Alcañiz, Ibeas, Emilio… La lista es larga. Solo puede manchar su nombre con su proceder. Cruz ha dejado el palco sin presidente.
Junto con Antonio Blasco y Osuna han secuestrado al CD Castellón. No me gustan los juicios paralelos a los que nos hemos acostumbrado. No creo en las sentencias que se emiten en las televisiones, porque solo respeto la potestad de los jueces, aunque también ambas alberguen errores. No. No dictaré yo sentencia, pero sí sigo apoyando la pelea de Sentimiento Albinegro por saber la verdad de una gestión que dejó casi muerto al CD Castellón. Digo que no soy quien para juzgar si ha habido delitos en la gestión, pero sí que estoy en mi derecho de denunciar que entre unos y otros han hundido al Castellón. Es obvio porque el club milita en Tercera y no puede ni pagar el agua de Castalia, cuando estuvo a punto de ascender a Primera no hace mucho y estaba saneado. Son datos tan objetivos como irrefutables. El juez ya dictará sentencia y podrá o no podrá demostrar gestiones cuanto menos dudosas. El palco de Castalia no tiene presidente. Pero David Cruz tampoco tiene palco, porque nadie acepta ya su juego de engaños y amenazas que tanta buena gente me cuenta día tras día. Ni la inocentada de una ampliación de capital diseñada para seguir ocupando un puesto de trabajo. El presidente del Castellón tiene que ser ejemplar porque representa a una institución histórica que ahora pasa por su peor momento.
No le he hecho caso a un buen amigo que me decía que ya no merecía la pena repetirles siempre lo mismo y que casi era mejor no escribir del Castellón. En eso no estoy de acuerdo, porque hay que continuar peleando como Sentimiento, Fòrum, Salvem al Castellón y todos y cada uno de los miles de aficionados. Yo seguiré peleando mientras Mediterráneo me siga dando el privilegio de luchar por todo lo de mi gente. Sí, quiero un palco con presidente y un presidente con palco.

Sobre José Luis Lizarraga

José Luis Lizarraga, jefe de deportes de el Periódico Mediterráneo