No estamos muertos

Los médicos consideran fundamental en la superación de una grave enfermedad la actitud positiva y las ganas de agarrarse a la vida del enfermo. Yo, y todos ustedes, sabemos que el Villarreal sufre una grave dolencia que pone en peligro su vida en Primera. Es demasiado evidente.

 Nadie me lo tiene que contar porque he sido testigo directo de los mejores instantes de este club durante una década. He disfrutado con sus éxitos y con lo mucho que le ha dado a la alicaída vida deportiva de esta provincia, y ahora sufro este delicado momento.

 Sí, estoy preocupado, no les voy a engañar. Pero voy a pelear desde mi modestia para que el Villarreal siga con vida. Y con la idea de sumar y sumar me pongo hoy a la faena. La hora de las notas llega a mediados de mayo, pero ahora me agarro a la vida con positivismo y consciente de que con lo que hay se debe lograr la permanencia. Con la filosofía de tirar la casa abajo y la perspectiva de que todos son malos no se va a ninguna parte. Cada uno es libre de elegir su camino, pero la experiencia dicta que solo con unión y estímulos positivos se sale del fango.

Yo me quedo con el gesto de Nilmar quitándole el balón a Senna para tirar el penalti. También con la cara de Joselu llorando al salir del Madrigal, el silencio absoluto en el autobús de vuelta de Zaragoza o el velatorio en el vestuario después de perder contra el Getafe, signos de responsabilidad y compromiso. Sin duda, la serenidad de Llaneza pidiendo levantar la cabeza y tirar hacia adelante al vestuario tras la derrota colabora para levantar el vuelo. Es la hora de pensar que un punto puede ser bueno. Es la hora de ser conscientes de que para esta pelea se necesitan otras armas. Y es la hora de saber quienes somos y de donde venimos. Seguro, que celebraremos la permanencia como si fuerala Champions. Peleemos con todas nuestras fuerzas. No estamos muertos.

 

Sobre José Luis Lizarraga

José Luis Lizarraga, jefe de deportes de el Periódico Mediterráneo