Análisis político sin colesterol (espero)

A lo largo de estos días he ido desgranando, a través de las redes, aspectos del resultado electoral que me han parecido, cuanto menos, curiosos. Temo hacer un ‘análisis’ complejo por si descubro que tengo colesterol, pero visto que aquí no se priva nadie, deberé dejar a un lado mi hipocondria y abundar en consideraciones que, lejos de dogmatizar, solo persiguen diversificar el debate.

El Partido Popular de Castellón  aún no se cree que no va a gobernar en la mayoría de ayuntamientos de la provincia, pese a que ha sido la lista más votada. ¡Ha ganado! Quizá, pero no van por ahí mir reflexión. ¿Por qué no encuentra un rival político en el que apoyarse?  Porque no son rivales, son enemigos. Al enemigo, ni agua. Y lo que aún es peor para el PP: viene de largo. Caben dos vías de proceder. Una,  pensar que el mundo les odia por prescripción divina (soy rico, guapo y con poder) y, otra,  analizar si han hecho algo para merecerlo. Alberto Fabra anuncia su marcha, pero creo que hay más cargos que no se encuentran cómodos entre las hieles de la oposición.

El PSOE disfruta de un falso momento dulce con los peores guarismos de su historia, puesto que parece haber encontrado aliados en ese frente común contra los populares. Pescador en río revuelto. Hay quien piensa que establece así los cimientos de su desplome si no es capaz de diferenciarse en  su discurso del resto de formaciones emergentes o, por el contrario, arrollarlas, como ha sucedido con José Benlloch en Vila-real.

Compromís alardea de gran triunfador electoral merced a una Mónica Oltra que ha tirado del voto tras ser el látigo del PP en les Corts, al tiempo que asumía una dimensión televisiva de la que jamás ha disfrutado un político valenciano. Decidirá en el parlamento y en los ayuntamientos, aunque en estas instituciones existe el temor de encumbrar a un alcalde socialista y quedar diluidos ante la ciudadanía. Volvemos al ‘efecto Benlloch’.  Por cierto, ¿sigue siendo un partido nacionalista o solo de izquierdas?  ¿Dónde está el Bloc?

Moda, marca o cauce par la indignación. No lo tengo claro. Tal vez, todo. Ciudadanos o el ejemplo de cómo una persona puede ejercer de líder nacional y candidato en todos los pueblos y autonomías españolas. Cientos de concejales y alcaldes lo serán sin haber dado la cara, sin hacer campaña, sin salir a la calle y siendo auténticos desconocidos para los votantes. Albert Rivera es mucho Albert. Lo que  pase a partir de ahora sí responderá al fruto de su esfuerzo.

Y Podemos ha rizado el rizo. Ha subido al podio de los ganadores sin inscribirse en la carrera. ¡Qué mérito! Agrupaciones ciudadanos han demostrado que la política también se puede ejercer desde abajo y catapultarse de la calle a las instituciones. Una parte de estos colectivos que entrarán en los ayuntamientos de Castellón lo harán sin el aval de la dirección de este partido. Pablo Iglesias también ha sabido capitalizar el cabreo popular pese a que el discurso original era similar al de Izquierda Unida, a la que han abocado a los infiernos.  No obstante, una cosa es predicar y otra dar trigo. Veremos si de los discursos pasan a la acción y en qué sentido.

 

Seguimos dialogando…

 

 

 

 

 

 

Sobre Javier Navarro Cantavella

Redactor Jefe de El Periódico Mediterráneo. También me encontrarás en: Twitter@javinavarrocs