Naranja: valor o problema

La campaña citrícola está a punto de comenzar. Los almacenes se ponen a punto para una frenética actividad que concluirá más allá de la primavera. ¿Esperanzas? Todas. Muchas son las familias que aún cuentan con una buena parte de su renta basada en el resultado de la venta de su naranja. Nada que ver con antaño, pero no me resisto a creer que aún podría representar una bocanada de oxígeno para las economías más maltrechas.

Un año más, miraremos a los mercados -¿quiénes son y dónde están?- para justificar oscilaciones de precios en el campo y liquidaciones ridículas. Y tal vez sea así. Sin embargo, ansío asistir a una campaña donde el productor  vuelva a ver su fruta como un valor y no como un problema que quitarse de encima.

Para que eso sea posible, es necesaria la intervención de la  Administración, pero no para controlar el maldito mercado, sino para establecer una reglas del juego justas donde los beneficios no se los lleven siempre los mismos… después de patalear al agricultor.

 

 

 

 

Sobre Javier Navarro Cantavella

Redactor Jefe de El Periódico Mediterráneo. También me encontrarás en: Twitter@javinavarrocs