Los padres, como casi siempre, son los que ponen el sentido común en los frentes abiertos entre la Conselleria y los docentes, por lo que, desde ese prisma no partidista, es desde el que hay que abordar los cambios. Ellos fueron los que lanzaron la propuesta de la creación de un banco de libros, que todos aplaudieron, pero que puede acabar postergado en algún despacho de Valencia.
En primer lugar, olvidemos qué se ha venido haciendo hasta ahora (hay maestros volcados en su formación y otros a los que no se les ve el pelo en todo el verano) para sentar las bases de cómo se puede optimizar ese periodo, más allá de lo que los sindicatos entienden como ganas de fastidiar al docente.
El reto principal debería ser el aprendizaje del alumno, un hecho que se antoja secundario. Existen infinidad de alternativas que el sector sería capaz de poner en valor si abandonara las trincheras del debate demagógico.
La educación valenciana presenta tantas lagunas -revisemos los datos del fracaso escolar- que resulta insultante no utilizar todos los recursos, incluidos los temporales, para dar un giro a la situación. Pero todo ello sin reducir un solo euro de inversión; que también quede claro.
Desde mi punto de vista la educación no será óptima hasta que esté dirigida por profesionales independientes, ausentes de los políticos de turno que siguen más las pautas de sus partidos que por el interés educativo del alumno(por ej. asignaturas que aparecen y desaparecen o en inglés pero sin docentes).
Estoy completamente de acuerdo contigo, pero dudo de que eso vaya a pasar algún día.
También me gustaría ver como se debate ahora sobre el nuevo calendario escolar sin visceralidades por todas las partes, no solo de los políticos. Creo que el sistema educativo es suceptible de infinidad de cambios, pero siempre pensando en el aprendizaje del alumno. Olvidemos rencillas y posicionamientos actuales para comenzar a gestar una educación moderna y de futuro.