Propuestas como la lanzada por el colectivo de padres y madres de Castellón para crear un banco de libros de texto usado suponen una bocanada de sentido común, sobre todo en un momento en el que el sector educativo vive inmerso en la crispación y la radicalidad. He aquí una forma de ajustar que no perjudica a nadie y cuya materialización permitiría un ahorro para los maltrechos bolsillos de las familias.
El ejemplo del banco de libros, del que espero tome buena nota la Conselleria, debe ser el camino por el que prosperen futuras medidas -que seguro vendrán- para cuadrar las cuentas del Consell tras años de despilfarro.
Para ello será necesario que las partes -profesores incluidos- trabajen unidos con el único objetivo de proporcionar la mejor educación a nuestros hijos. Sobre todo.
Los bancos de libros de textos son una buena iniciativa, que se podía extender a otros órdenes. ¿Te acuerdas de los bancos de libro familiares? No obstante, hemos pasado de la cultura del derroche a la de ahorrar hasta el aire que respiramos y eso se traduce en falta de consumo lo que repercute a su vez en el hundimiento de la economía. La pescadilla que se mueve la cola, pero los bancos de libros es una medida más que no tiene nada que ver con lo apuntado.
Totalmente de acuerdo. Y si las editoriales y los ministros de educación de turno no cambiaran los temarios continuamente sin ton ni son, serían mucho más aprovechables. En mi época nos pasabamos los libros de un hermano a otro, e incluso de algún amigo o vecino, y no nos caían los anillos por ello. Todo es consecuenta también de la cultura del derroche.
Mucho me temo, Juanra, que será otro más de los proyectos que caerá en saco roto. Tan fácil que sería ponerlo en marcha y el dinero que se ahorrarían los padres.
Iniciativas como ésta están funcinando desde hace tiempo en otras comunidades con éxito. Lo “curioso” es que lo propongan las asociaciones en vez de la Conselleria.
Aunque tarde, VIENVENIDA SEA.
Veremos si las palabras se convierten en hechos. Mucho me temo….