Castellón poco o nada tiene que envidiar a otras provincias que merecen reconocida fama por su cultura gastronómica y el arte de sus cocineros. Y no hablamos solo de Castellón ciudad y su área de influencia en la Plana, comarcas como El Maestrat, Els Ports o el Alto Palancia disfrutan de unos productos de primera calidad y cuentan en su área geográfica con fogones muy valorados entre los expertos, aunque muchas veces más desde fuera que aquí. Esta provincia igual es bondadosa en productos de la tierra como del mar, que se exhiben frescos y a diario en nuestros mercados, por lo que no es de extrañar que las gentes de sus respectivas zonas sean unos experimentados elaboradores de excelentes ollas, arroces, carnes, pescados… Esta misma semana, con el asesoramiento de expertos en gastronomía, como son José Aguilar y Paco González Yuste, el diario Mediterráneo acaba de abrir una ventana más en la red con la web: www.elperiodicomediterraneo.com/gastronomia, que incluye la agenda de los mejores restaurantes, los sabores más espectaculares y la variada despensa de Castellón en el imparable mundo de internet. Y si todavía no conoces los mejores vinos que se producen en la provincia, buenos enólogos como Ismael Sanjuan, Sergio Garrido, Javier Guillém y Vicente Flors te invitan a saborear
los caldos de nuestra tierra que ya triunfan también fuera. Degusta el variado menú de nuestra nueva web, y que aproveche.
Desidia de la Administración
Bien es cierto que muchas necesidades nos las creamos los propios humanos, de eso no cabe duda, pero lo que parece del todo insultante es que después de tanto reivindicar por activa y por pasiva servicios de los que carece Castellón, ahora se olviden con la misma celeridad con la que se crearon las expectativas. En este sentido, el supuesto Archivo Histórico de Castellón es un claro ejemplo. Todas las administraciones pusieron, en su día, el grito en el cielo para reclamar su creación y así poder guardar los famosos “papeles” de Castellón que ahora andan repartidos por Madrid, Salamanca y otras ciudades. En la actualidad, el edificio del antiguo CUC, que debía albergar el Archivo, está en situación de abandono y dificilmente recuperable para esta iniciativa e incluso para cualquier otra. Las instituciones públicas igual abandonan cuarteles del Ejército (El Toro), que institutos (antiguo Llombai de Burriana), Velódromos (también en Burriana), hotel/albergue/centro de ocio (Fábrica Giner, en Morella), residencia de oficiales (Castellón), y hasta un autobús con matrícula de Burgos (BU)… tantos y tantos inmuebles y propiedades públicas que con el tiempo se convierten en ruinas sin que nadie actúe. A eso se llama jugar con el dinero de todos. Un caso sangrante es el Museu de la Taronja, al que tantos esfuerzos le ha dedicado Vicent Abad y que ahora está cerrado al público a causa de la desidia y el abandono político.
De la lluvia ácida al oro negro
No eran buenos tiempos para el norte dela provincia. Por aquellas fechas la ‘peste’ de la lluvia ácida causaba estragos en los montes del Alt Maestrat y Els Ports, mientras se repetían las manifestaciones y los actos en contra de la central térmica de Andorra por los daños irreparables en el medio ambiente. Malas noticias, que para más inri se veían salpicadas por sucesos como el que hacía referencia a los intrépidos espeleólogos, capitaneados por Membrado y compañía, que quedaron atrapados en la cueva de Cueto-Coventosa (Cantabria). Menos mal que se colaban también buenas nuevas con la imparable fama de Roque, que subió a las alturas la cocina de la trufa por medio mundo. Y en este devenir de la vida en Els Ports, allá por los años 1987/88, se produjo la ‘invasión’ de los holandeses, que curiosamente no habían llegado a gozar de los atractivos turísticos, sino que provistos de maquinaria pesada se dedicaron a recorrer los montes desde Herbeset hasta Forcall, pasando por Morella y bajando hacia Catí. Fueron días de trasiego constante de operarios dela empresa Shellque coparon los bares de los porches y viviendas de Morella y dedicaron su tiempo a barrenar las entrañas de la tierra en busca del preciado oro negro guardado en bolsas del Cretácico. De aquello poco más se supo. No obstante, los habitantes de la zona siguen escépticos ante la posible llegada del maná del oro negro y mantienen los pies en la tierra, demandando que no se quiten más servicios en la zona y se apoyen iniciativas para crear riqueza y así evitar la sangría del éxodo rural de esta dura comarca, que esconde en sus tierras el oro negro de la trufa y, ahora, dicen que también del petróleo.
Libros para compartir
Con el inicio del curso escolar ha vuelto otra vez a escena la necesidad de conseguir la lista de libros que cada alumnos necesitará para el respectivo curso educativo. Una capítulo de gasto que para las familias se presenta cada vez más cuesta arriba en la ya mermada economía familiar de más recortes y más gastos. Por eso es vital que los denominados bancos de libros y la cesión de ejemplares ya usados se extienda como la pólvora en los respectivos centros. Y si el IVA a la cultura se dispara, los ciudadanos tendremos que ejercitar al máximo la agudeza de acción para poner soluciones. Si ya funciona en muchos casos y sectores la fórmula del intercambio, en la docencia debería ir incluso más allá. Y no solo en lo que respecta al capítulo de las asignaturas de rigor, si no también en los libros de lectura que se tienen que aportar por los alumnos durante el curso. Leo el listado de obras en castellano para cuarto curso de ESO del instituto: El Quijote, El Lazarillo de Tormes, El Sí de las niñas, Fuenteovejuna,…además de otros libros de autores más actuales como Juanjo Millás, Mauro Corona, Julio Cortázar.., que los alumnos deberán conseguir para leer y analizar en sus respectivas clases. Es la hora de compartir e intercambiar títulos de las bibliotecas personales.
De ética y crisis
La ética profesional, la responsabilidad y el compromiso público de los profesionales constituyen una de las pocas esperanzas que nos quedan para hacer frente a la injusticia que representa el actual abandono sistemático de los derechos sociales y económicos”. Son las palabras que el catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo Garcia Marzà, utilizó en su lección inaugural del curso académico. Un discurso riguroso y duro ante la crisis y la distribución social de la responsabilidad que se debiera hacer de ella. En este sentido, Domingo Garcia no escatimó reproches para los representantes políticos, las instituciones, las cajas de ahorros… y tantos otros protagonistas del estado de malestar en que nos encontramos. “En este mundo social, las personas somos tanto actores como productores de una determinada realidad social. Crisis y desmoralización forman un círculo vicioso y para romper ese círculo debemos recuperar nuestra capacidad de actuar moralmente y esta es una tarea que no podemos hacer solos”… Y me pregunto: ¿Son solo las instituciones las que deben limpiar su imagen y mostrarse transparantes ante los ciudadanos? ¿o es la sociedad civil, como actores últimos, la que tiene que revelarse para hacer frente a tanta injusticia? Garcia apuntó que cada cual debe responder de su espacio de libertad, pero entendiendo que la responsabilidad es directamente proporcional al poder.
LA VIGA EN LA ESCUELA
Creo recordar que sucedió en un pueblo de Granada durante el franquismo. Los hechos tuvieron lugar en una escuela ruralque amenazaba ruina y así lo hizo saber en repetidas ocasiones el apenado maestro ante las autoridades del régimen, pero sin ninguna respuesta. Es más, le acusaron de ser poco más o menos que un terrorista. Todo siguió en esta línea hasta que llegó el día en que una de la vigas cedió y se abrió paso hasta los pupitres de los muchachos, dejando la techumbre hecha unos zorros. El docente consiguió por fin que las autoridades competentes acudieran a visitar in situ el centro escolar, pero cual sería su sorpresa cuando el gobernador civil recriminó al maestro porque a su entender el asunto no tenía tanta importancia como para haberles molestado en ir allí, vamos que la cosa no era para tanto, que un tejado aguantaba perfectamente sin una viga más o menos. La siguiente y última visita de las autoridades se produjo cuando, tras repetidas cartas alarmantes del maestro agobiado por el inminente derrumbe, el vetusto edificio de la escuela se vino abajo aplastando a varios niños sin que nadie hiciera nada por evitarlo.
¿Cuántas ‘vigas’ tienen que ceder ahora en los centros escolares de nuestros pueblos para que se les atienda como es debido?
(Basado en un escrito histórico recopilado por el amigo José Orduña)
No les importamos un carajo
Los gobiernos no pintan un carajo. Es evidente. Cada día que pasa, se evidencia la mínima, por no decir nula, potestad que tienen los responsables de los países europeos a la hora de decidir sobre lo que está pasando y sobre el futuro de sus ciudadanos. La mano negra que mece los vaivenes de la economía mundial ha perdido toda la vergüenza -si es que algún día la tuvo- y maneja los hilos de la bolsa, las primas, la deuda… de forma tan descarada que los gobiernos le temen como a la peste. Los entendidos incluso llegan a decir que el ‘lobby económico’ (colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública…) se inventa las crisis, como las guerras, hunde países y levanta emporios a su libre albedrío y dependiendo de sus propios intereses. Entre tanto, la sociedad sumida en una agonía, creyéndose a pie juntillas lo que les dicen. Tan aborregados vivimos que somo incapaces de ver más allá de nuestras narices.
Desaparece el tesoro del Palancia
El escritor español Lorenzo Silva, premio Nadal por el ‘Alquimista impaciente’, en el año 2000 ya vaticinó que las crisis “generan estados de conciencia” y la novela negra es una toma de conciencia de las carencias de la sociedad, de un modelo social, de un modelo conómico, de un modelo político…”, el escenario perfecto para la novela negra. Un espacio lúgubre y abocado al abismo como el que nos ocupa en la actualidad que, cada día que pasa, te atrapa más en un futuro poco esperanzador. Tiempos muy negros como los que les está tocando vivir a los municipios castellonenses del Alto Palancia, que por culpa de los incendios han perdido lo único que tenían guardado como un tesoro: sus montes, espacios naturales que les daban vida y, al mismo tiempo, les servían de reclamo para los visitantes ávidos de rutas verdes y rincones para recorrer. Mi apoyo a esas gentes de Teresa, Bejís, Sacañet, Altura, Torás… que sufren la desgracia en su propia piel. Porque un monte quemado es mucho más que un escenario lunar. Conlleva la pérdida de masa forestal, de fauna, de pastos para el ganado, falta de agua y muchas otras calamidades que afectan al paisaje y al paisanaje. Pasados unos días del desastre, llegan los festivales y los conciertos, con el mítico Bob Dylan a la cabeza, y ya nadie se acuerda de la tragedia que acaba de arrasar media comarca del interior, una zona muy deprimida y olvidada, y a la que solo le faltaba esto para acabar de hundirla. ¿Futuro?
Perversiones

Si todo el asunto referente a la gestión del legado del historiador, arqueólogo y etnólogo castellonense Francisco Esteve ha venido acompañado de un supuesto vacío legal para la creación de la correspondiente fundación que lleve su nombre, que se encargue de custodiar y velar por el rico patrimonio del laureado investigador castellonense, solo faltaba ahora que el agujero negro en forma de participaciones preferentes de Bankia se haya engullido también el legado económico (300.000 euros) que Esteve donó al morir con la intención de fomentar la cultura en Castellón. Toda una perversión que produce hastío y mala leche por la sinrazón que nos están dejando cada día historias tan kafkianas como esta. Por contra, y ahora en positivo, la otra (per)versión –nombre de la obra– a la quiero hacer referencia tiene también nombre propio, Víctor Meliá de Alba, pero hace mención a un proyecto premiado, uno de los pocos procedentes de España, que se exhibieron el lunes en los paneles gigantes de Times Square (Nueva York). (Per)versiones es básicamente un juego de imágenes manipuladas digitalmente que juegan con el espacio urbano y las personas. Un nuevo éxito para el artista de Burriana que, como suele suceder en estos casos, es más valorado fuera de nuestras fronteras. Algo parecido a lo que también le está ocurriendo a otro artista de la histórica capital de la Plana, Vicent Carda, cuya obra pictórica se expone durante estos días en Amsterdam.
¿Qué será de la Obra Social de Bancaja?
Se han parado a pensar que Castellón y la provincia pueden quedarse sin infinidad de actos culturales, acciones sociales, intervenciones medioambientales… y un sinfín de actividades de toda índole? Todo esto puede suceder si el tsunami de Bankia acaba arrastrando a su paso la Obra Social de la Fundación Caja-Castellón Bancaja. ¿Qué pasará con el buque insignia del Edificio Hucha (conferencias, actividades infantiles, talleres, exposiciones, ciclos, conciertos…)?¿Y la sala San Miguel? La actividad que genera este organismo se puede ir al traste, de la misma manera que sus instalaciones deportivas, o incluso el carrascal centenario del Barranc del Horts, en Ares. Todo esto y mucho más puede ser el desastroso resultado del “buen hacer y la profesionalidad” de unos dirigentes bancarios que, como en el caso del tristemente famoso Aurelio Izquierdo, solo su jubilación suma más millones que todo el presupuesto de la Obra Social. ¡Y que todo esto suceda en pleno siglo XXI! Pero ya poco puede sorprendernos si todavía se producen hechos como que el cantautor Javier Krahe, que la próxima semana estará en Castellón, se tenga que sentar en el banquillo de los acusados porque, según una determinada asociación reaccionaria, “ha cometido un delito contra los sentimientos religiosos”. ¡Dios santo, cuánta perversión! Será que no hemos superado los tiempos de la censura franquista o, peor todavía, los de la Santa Inquisión del siglo XVI. Amén.