De la lluvia ácida al oro negro

 No eran buenos tiempos para el norte dela provincia. Por aquellas fechas la ‘peste’ de la lluvia ácida causaba estragos en los montes del Alt Maestrat y Els Ports, mientras se repetían las manifestaciones y los actos en contra de la central térmica de Andorra por los daños irreparables en el medio ambiente. Malas noticias, que para más inri se veían salpicadas por sucesos como el que hacía referencia a los intrépidos espeleólogos, capitaneados por Membrado y compañía, que quedaron atrapados en la cueva de Cueto-Coventosa (Cantabria). Menos mal que se colaban también buenas nuevas con la imparable fama de Roque, que subió a las alturas la cocina de la trufa por medio mundo. Y en este devenir de la vida en Els Ports, allá por los años 1987/88, se produjo la ‘invasión’ de los holandeses, que curiosamente no habían llegado a gozar de los atractivos turísticos, sino que provistos de maquinaria pesada se dedicaron a recorrer los montes desde Herbeset hasta Forcall, pasando por Morella y bajando hacia Catí. Fueron días de trasiego constante de operarios dela empresa Shellque coparon los bares de los porches y viviendas de Morella y dedicaron su tiempo a barrenar las entrañas de la tierra en busca del preciado oro negro guardado en bolsas del Cretácico. De aquello poco más se supo. No obstante,  los habitantes de la zona siguen escépticos ante la posible llegada del maná del oro negro y mantienen los pies en la tierra, demandando que no se quiten más servicios en la zona y se apoyen iniciativas para crear riqueza y así evitar la sangría del éxodo rural de esta dura comarca, que esconde en sus tierras el oro negro de la trufa y, ahora,  dicen que también del petróleo.

Sobre Julio Sánchez Isarria

Julio Sánchez Isarria, redactor jefe de El Periódico Mediterráneo.