LA VIGA EN LA ESCUELA

 Creo recordar que sucedió en un pueblo de Granada durante el franquismo. Los hechos tuvieron lugar en una escuela ruralque amenazaba ruina y así lo hizo saber en repetidas ocasiones el apenado maestro ante las autoridades del régimen, pero sin ninguna respuesta. Es más, le acusaron de ser poco más o menos que un terrorista. Todo siguió en esta línea hasta que llegó el día en que una de la vigas cedió y se abrió paso hasta los pupitres de los muchachos, dejando la techumbre hecha unos zorros. El docente consiguió por fin que las autoridades competentes acudieran a visitar in situ el centro escolar, pero cual sería su sorpresa cuando el gobernador civil recriminó al maestro porque a su entender el asunto no tenía tanta importancia como para haberles molestado en ir allí, vamos que la cosa no era para tanto, que un tejado aguantaba perfectamente sin una viga más o menos. La siguiente y última visita de las autoridades se produjo cuando, tras repetidas cartas alarmantes del maestro agobiado por el inminente derrumbe, el vetusto edificio de la escuela se vino abajo aplastando a varios niños sin que nadie hiciera nada por evitarlo.

 ¿Cuántas ‘vigas’ tienen que ceder ahora en los centros escolares de nuestros pueblos para que se les atienda como es debido?

 

(Basado en un escrito histórico recopilado por el amigo José Orduña)

Sobre Julio Sánchez Isarria

Julio Sánchez Isarria, redactor jefe de El Periódico Mediterráneo.